Magenta Technologies tiene apenas unos meses de vida societaria, pero detrás de la empresa hay más de dos décadas de experiencia en sistemas GNU/Linux, redes inalámbricas, infraestructuras de telecomunicaciones y proyectos tecnológicos. Su cofundadora, administradora única y directora técnica, Laura Mora Aubert, ha dirigido el desarrollo de SENSE, una plataforma capaz de integrar sensores, comunicaciones y análisis de datos sin depender necesariamente de internet ni de las grandes nubes comerciales.
En agosto de 2026, cinco nodos de SENSE fueron desplegados en el carrer Fraternitat de Baix, durante la Festa Major de Gràcia. El sistema permaneció operativo en un entorno real, generó información para los responsables de seguridad y permitió declarar alcanzado el nivel de madurez tecnológica TRL7 para la configuración probada.
Magenta Technologies se constituyó el 8 de junio de 2026. ¿La empresa nació realmente ese día?
La sociedad nació formalmente ese día, pero el conocimiento que hay detrás se había acumulado durante muchos años. Nuestra trayectoria está vinculada a GNU/Linux, la administración de sistemas, las redes inalámbricas, las infraestructuras de operador y proyectos comunitarios como guifi.net. Josep Jover aporta la experiencia jurídica, regulatoria y contractual, además de la relación con las administraciones. Magenta nació precisamente para dar una estructura empresarial propia a esa combinación de conocimientos.
Nuestro objetivo es desarrollar tecnología desde Barcelona, manteniendo el control sobre la infraestructura y los datos, utilizando estándares abiertos y evitando que cada proyecto dependa necesariamente de un fabricante o de una nube ajena.
¿Qué problema pretende resolver SENSE?
Actualmente existen miles de sensores, cámaras, sistemas de alarma y dispositivos conectados, pero cada fabricante intenta encerrarlos dentro de su propia plataforma. El resultado son instalaciones fragmentadas, incompatibles, caras y difíciles de mantener.
SENSE actúa como una capa común. Recoge información de sensores ambientales, radares, cámaras, dispositivos GPS u otros equipos; la transmite, almacena y representa, y permite configurar reglas y alertas. Su arquitectura admite distintas tecnologías de comunicación, como Wi-Fi ,tanto en modo infraestructura como mediante redes malladas, Ethernet, LoRaWAN o Meshtastic.
La idea es muy sencilla de explicar: utilizar equipos de distintos fabricantes y convertir sus datos dispersos en una visión operativa comprensible.
¿Por qué se insiste tanto en que es una plataforma “offline-first”?
Porque muchas soluciones funcionan estupendamente mientras hay fibra, cobertura móvil y acceso a servidores externos. El problema aparece cuando la red se satura, se destruye, se interrumpe o, sencillamente, nunca ha existido.
SENSE está diseñado para procesar localmente la información y continuar operando en entornos con conectividad degradada o inexistente. El núcleo puede instalarse en un equipo de bajo consumo y prestaciones suficientes, como una Raspberry Pi, utilizando GNU/Linux y servicios propios. Así los datos no tienen que salir hacia servidores de terceros como Amazon, Google o Microsoft: pueden permanecer dentro de la infraestructura del cliente, ya sea local o remota.
Esto resulta útil en protección civil, infraestructuras críticas, instalaciones industriales, zonas rurales, emergencias y seguridad. Y también en defensa. La misma arquitectura puede servir para vigilar una instalación remota o para comprender qué está ocurriendo en una calle abarrotada.
¿SENSE nació como un proyecto militar?
No exactamente. Vimos la oportunidad de presentarnos a la convocatoria DIANA de la OTAN y eso nos obligó a plantear SENSE como un sistema coherente de doble uso, de despliegue rápido y costes reducidos. Nos presentamos a principios de julio de 2026 partiendo de un TRL4+, es decir, de una tecnología integrada y probada principalmente en laboratorio.
DIANA nos llevó a pensar en comunicaciones resilientes, funcionamiento autónomo, rapidez de despliegue, interoperabilidad y conciencia situacional. Después comprobamos que esa misma base podía adaptarse a problemas civiles muy distintos.
Para quienes no estén familiarizados con estas siglas, ¿qué es exactamente un TRL?
TRL significa Technology Readiness Level, es decir, nivel de madurez tecnológica. Es una escala internacional, utilizada por la Unión Europea, la OTAN y numerosos programas de innovación, que permite determinar hasta qué punto una tecnología ha pasado de ser una idea a convertirse en un producto o sistema probado.
¿Cómo apareció la prueba de Fraternitat?
El 28 de julio recibí una llamada de una persona vinculada a la Associació de Veïns i Amics dels carrers Fraternitat, Josep Torres i plaça Gato Pérez, (EFiT). Querían conocer mejor el impacto de la Festa Major: cuánta gente visitaba la calle, cómo evolucionaba el ruido y qué condiciones ambientales se producían.
El pequeño detalle era que el montaje debía estar listo el 14 de agosto. Teníamos aproximadamente dos semanas para analizar la calle, escoger los sensores, adaptar SENSE, preparar las cajas, probarlas en laboratorio e instalarlo todo.
Era un plazo bastante corto para llevarlo a cabo, pero lo hicimos. Y aquello nos permitió comprobar si el sistema era realmente lo bastante flexible como para adaptarse a un escenario nuevo en muy poco tiempo. Por el camino descubrimos, además, el enorme abanico de posibilidades de la herramienta que teníamos entre manos.
¿Qué se instaló?
Desplegamos cinco nodos en tres puntos de la calle: entrada, centro y salida. Dos nodos incorporaban radares para observar presencia y movimiento peatonal. Otros tres medían temperatura, humedad, iluminación y evolución acústica.
La asociación prefirió que no utilizáramos cámaras por razones de privacidad y adaptamos el proyecto a esa decisión. Es un buen ejemplo de diseño responsable: si un sistema solo funciona obligando al usuario a aceptar una tecnología que no quiere, el problema no lo tiene el usuario, sino el sistema.
El SENSE-core, encargado de procesar y representar los datos, permaneció en nuestras instalaciones, a más de dos kilómetros de distancia. Los nodos transmitían mediante Wi-Fi y una conexión 4G hacia nuestra propia infraestructura. Conseguimos así controlar remotamente todo el despliegue sin recurrir a nubes de terceros.
¿La prueba funcionó como estaba previsto?
Funcionó, pero no exactamente como habíamos imaginado. Y eso es precisamente para lo que sirve una prueba real.
En el laboratorio puedes controlar la distancia, el movimiento o la densidad. En Fraternitat nos encontramos con decoración, estrechamientos, centenares de personas haciendo cola, grupos compactos, contraflujos, ruido, calor, lluvia y comunicaciones reales.
Descubrimos que determinados sensores de distancia no tenían alcance suficiente a la altura a la que habían sido instalados. Los radares detectaban correctamente la actividad y la presencia, pero tenían dificultades para individualizar trayectorias cuando el paso era masivo. También registramos pérdidas parciales de conectividad en uno de los nodos ambientales.
No escondimos esas incidencias. Las documentamos, descartamos las lecturas que no eran fiables y delimitamos qué funciones podían considerarse efectivamente demostradas.
¿Qué resultados produjo el piloto?
La estimación final sitúa el tránsito peatonal entre 185.000 y 215.000 pasos durante los siete días de fiesta, con un valor central próximo a los 200.000. Hay que hablar de tránsitos y no necesariamente de personas únicas, porque Fraternitat funciona como un corredor: quien entra acaba saliendo y una misma persona puede recorrer la calle más de una vez.
Realizamos trece ventanas aleatorias de observación manual. En total fueron 302 minutos y 6.185 cruces, documentados mediante formularios cerrados y firmados por responsables de seguridad. Esa referencia humana fue esencial para interpretar correctamente las tendencias obtenidas por los sensores.
De madrugada pasaba poca gente. Por la tarde y, especialmente, por la noche se formaban colas de centenares de personas y el tránsito se volvía muy compacto. Paradójicamente, cuanto mayor era la afluencia, más difícil resultaba para el radar separar individualmente a cada peatón.
También se midió el ruido. ¿Qué encontraron?
Utilizamos tres sensores acústicos situados al principio, en el centro y al final de la calle. Los tres mostraron una evolución temporal coherente.
Las horas más tranquilas se situaron aproximadamente entre las cuatro y las siete de la mañana. Los niveles aumentaban durante el día y alcanzaban sus valores sostenidos más altos entre las nueve de la noche y la medianoche.
No eran sonómetros reglamentarios y, por tanto, no pretendíamos sustituir una inspección municipal. Sí proporcionaron, en cambio, una visión bastante completa de la evolución relativa del ruido y no mostraron un patrón de grandes incumplimientos acústicos persistentes.
También registramos una temperatura media aproximada de 30,5 grados, humedades cercanas al 60 % y diferencias importantes de iluminación entre los tres tramos. Durante dos noches llovió de forma suave o moderada y el sistema siguió operando. Tras el desmontaje no observamos entradas de agua ni daños atribuibles a la lluvia.
¿Qué significa exactamente haber alcanzado TRL7?
Significa que un prototipo de sistema se ha demostrado en un entorno operativo real. No es una promesa, una simulación ni una presentación de diapositivas. Hubo equipos físicos instalados, usuarios reales, datos, incidencias, restricciones, varios días de funcionamiento y resultados documentados.
La declaración se refiere a la configuración concreta de SENSE probada en Fraternitat y a las funciones que efectivamente demostramos: integración sensórica, adquisición de datos, comunicaciones, almacenamiento, visualización, exportación y análisis descriptivo.
TRL7 no significa que todo esté terminado ni que cada sensor tenga precisión metrológica certificada. Tampoco equivale a TRL8 o TRL9. Pero marca una frontera importante: ya no hablamos simplemente de algo que podría funcionar. Hablamos de algo que ha funcionado fuera del laboratorio y del que, además, conocemos mejor sus límites.
¿La declaración de TRL7 ha sido concedida por un organismo externo?
Es una declaración técnica motivada de Magenta Technologies, basada en el expediente de la prueba. Está respaldada por registros, fotografías, informes, formularios manuales firmados y documentación de las incidencias. No la presentamos como una certificación independiente emitida por un tercero.
Precisamente por eso hemos delimitado cuidadosamente su alcance. La credibilidad tecnológica no consiste en colocar una etiqueta grande, sino en poder enseñar las pruebas que hay debajo.
Magenta también anuncia su incorporación como proveedor homologado de la OTAN. ¿Qué significa realmente?
La formulación más precisa es que Magenta Technologies ha sido dada de alta como proveedor en NEO eProcurement, la plataforma de contratación electrónica de la Agencia de Comunicaciones e Información de la OTAN, habiendo acreditado la confianza del sistema. Pocos días antes, nos llegó la inscripción en el Registro de Participantes de la Unión Europea, donde se nos habilita para presentar propuestas en el Funding & Tenders Portal de la Comisión Europea.
En términos comerciales puede hablarse de proveedor homologado o admitido, pero no debemos confundir conceptos. El alta no significa que la OTAN haya certificado técnicamente SENSE, que nos haya concedido una habilitación de seguridad o que exista ya un contrato. Cada licitación mantiene sus propios requisitos técnicos, económicos, documentales y, cuando corresponde, de seguridad.
Lo que sí significa es que Magenta ha superado el proceso de incorporación como proveedor y dispone ya de un canal para acceder a procedimientos, recibir información y presentar ofertas ante la NCIA. Para una empresa tecnológica tan joven no es una medalla decorativa: es una puerta de entrada a uno de los entornos de contratación tecnológica más exigentes.
¿Qué valor tiene combinar el TRL7 con el acceso a NEO?
Por separado, cada elemento tiene un alcance limitado. Un TRL7 demuestra madurez, pero no crea por sí solo un mercado. Estar registrado como proveedor permite competir, pero no demuestra que tengas un producto operativo.
Juntos cuentan una historia más sólida: disponemos de una tecnología demostrada en condiciones reales y hemos abierto el cauce institucional que nos permite ofrecer soluciones en el ámbito tecnológico de la OTAN, y no olvidemos, de la UE.
Ahora toca convertir esa oportunidad en propuestas concretas, cumplir los requisitos de cada procedimiento y seguir aportando pruebas. Todo ello nos obliga a mantener una metodología interna exigente para calibrar el nivel de madurez de nuestra tecnología, tanto ante la OTAN como ante otros organismos nacionales, europeos e internacionales.
¿Cuál es el siguiente paso para SENSE?
Consolidar TRL8. Eso exige congelar una versión de referencia, mejorar el conteo direccional, completar las pruebas de resiliencia, reforzar la ciberseguridad y la documentación, establecer métricas de aceptación y demostrar que otra persona puede instalar y operar el sistema siguiendo un manual.
No queremos vivir instalados en el piloto permanente. El objetivo es transformar una tecnología flexible en un producto repetible, mantenible y comprable.
Fraternitat nos enseñó algo importante: la calle siempre encuentra el defecto que el laboratorio no había previsto. Y eso no es un fracaso. Es una oportunidad. Es el momento en que la tecnología empieza a hacerse adulta.
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