Enrique Cazenevue, detective pionero

El pionero investigador catalán se empapó del trabajo paternal, aprendió varios idiomas y fundó ‘Detectives Office’ en 1919, aunque heredaba el apellido de su fundador inicialmente

08 de Febrero de 2026
Guardar
Enrique Cazenevue, detective pionero

La sana competencia entre cuerpos policiales españoles por ubicar raíces se trufó en 2024 al conmemorarse el 200º aniversario de Policía Nacional (PN). Inició su andadura en 1824 cuando la Gaceta de Madrid (hoy BOE) publicó una Real Cédula de Fernando VII. Se crea como Policía General del Reino ‘para garantizar la seguridad pública y el orden’. La hoy PN conoció varias denominaciones: Celadores y Salvaguardas Reales (1825 y 1833), Cuerpo de Orden Público (1868), de Vigilancia y Seguridad (1873), de Policía Gubernativa (1908), de Investigación Vigilancia/Guardia de Asalto (1932). En etapa franquista y transición los agentes no uniformados se adscribieron a los Cuerpos General, Superior y de PN; el resto se reubicó en el de Policía Armada y de Tráfico. Desde 1986 se reunificaron estos servidores públicos en la PN.

Sin embargo, la Guardia Civil (GC) nunca cambió de nombre, si la aceptamos como Benemérita por sus normas, vocación de servicio y carácter militar. Al igual que sus homólogas Guardinha lusa, Gendarmerie gala y los Carabinieri italianos. La fundó el IIº Duque de Ahumada en 1844.

En su camino sobrevivió a todo, como repite el escritor Lorenzo Silva. Pivotando sobre el honor, fidelidad al juramento y ordenanzas el poder de turno la actualizó acorde la criminalidad y la política, al igual que a PN. Tras absorber a los eficaces Carabineros (1829-1940) por republicanos, la re militarizó el General africanista Eliseo Álvarez-Arenas desde 1942.

Las fidelidades al juramento del Coronel Escobar y General Aranguren, fusilados por beneméritos genuinos en las postrimerías de la guerra fratricida (1936-1939), pesaron poco cuando, el 23F de 1981, el Teniente Coronel Tejero invadió el Congreso de los Diputados. La historia de PN y GC y como vemos siguieron sus caminos, con sus luces y sombras.

Los invisibles detectives

En el relato sobre las raíces españolas de profesionales que investigan delitos, verdades ocultas y las peores conductas deben añadirse a los investigadores que trabajan para clientes privados. El convulso siglo XIX tuvo en el ex convicto francés Eugène-François Vidocq al detective pionero. Abrió agencia en 1833 (Le bureau des Renseignements) en París.

Su colega norteamericano Allan Pinkerton en 1850 hizo lo propio en Chicago. Su espíritu empresarial hizo que miles de sus agentes olfatearan el delito y apresaran forajidos. Hasta salvaron la vida al mismísimo Presidente Lincoln durante 1861 en un teatro de Baltimore. A Pinkerton le ayudó su mejor agente femenina, Kate Warne. Sin pretenderlo, plantó la semilla del FBI y OSS (antecedente de la CIA). En EEUU lo privado precede a lo público: cuerpos policiales e inteligencia institucional.

La reveladora obra de Jose Luis Ibáñez Ridao Todo lo oye, todo lo ve, todo lo sabe (Espasa, 2020) reproduce en su título eslogan de una de las agencias que proliferaron en la Barcelona de la segunda mitad del siglo XIX. (https://diariosabemos.com/cultura/literatura/el-detective-de-libro_168038_102.html)

La ciudad condal y Madrid multiplicaron informadores comerciales, localizadores de fugitivos, de morosos, de estafadores, infieles laborales y de pareja. Para captar clientela hubo alta competitividad. Las cesantías de mandos policiales activaron mercado, agendas y la profesionalidad. El trasvase de servidores públicos al negocio privado fue incesante.  

En el relato sobre las raíces españolas de profesionales que investigan delitos deben añadirse a los investigadores que trabajan para clientes privados. El convulso siglo XIX tuvo en el ex convicto francés Eugène-François Vidocq al detective pionero

Enrique Cazeneuve Feuillerat fue agente del ex comisario Daniel Freixa. En 1903 le designó delegado en Coruña de La Mutua Urbana y Mercantil. Su primogénito, Enrique Cazeneuve Cortés (Lleida, 1888-Barcelona, 1941), se empapó del trabajo paternal, aprendió varios idiomas y fundó Detectives Office en 1919 aunque heredaba el apellido de su fundador inicialmente. La agencia se ubicó en Ronda de San Pedro 26 barcelonesa.

Además de agentes curtidos en obtener información, fotos y datos con la exigible cautela, la agencia tenía gimnasio, laboratorio, ropero de disfraces y la vanguardia tecnológica. La operativa pivotaba sobre informes personales, familiares, laborales, sobre morosos, búsquedas, vigilancia de empleados e infieles. Su clientela se repartió entre abogados, gestorías, multinacionales, consulados, bancos y aseguradoras.

En pocos años, y gracias a una consolidación expansiva, Cazenevue implantó sucursales de Detectives Office en París, Nueva York y Londres. Desde la capital británica logró representar al Scotland Yard en España.

El verano de 1925 Cazeneuve Cortés impartió charlas los viernes por la noche en Radio Barcelona, creada un año antes. Su programa se titulaba Detectivismo práctico. En tal espacio divulgó la investigación privada sin tópicos reales (lupa, gabardina, pipa…) o de la ficción (novela y cine de género), relataba casos reales, ofertaba consejos sobre seguridad personal y empresarial. Fue también pionero de la crónica negra radiofónica española sin pretenderlo.

El ocaso del primer detective

La frágil salud del detective Cazenevue redujo su actividad y sedimentó su éxito. Trasladó la agencia hacia calle Balmes 6, justo al lado de Oliver Detectius, actuales detectives decanos barceloneses (fundados en 1981). https://detectivesoliver.com/blog-detective-privado/el-origen-de-las-primeras-investigaciones-detectivescas-en-barcelona/ Poco a poco el Cazenevue junior se alejó de la agencia que fundó delegando facultades en sus más talentosos y efectivos agentes.  

Durante la Segunda República (1931-1939) Enrique Cazenevue hizo lo que pudo como detective en una Barcelona convulsa, de huelgas, élites, emigrados, pistoleros, atracadores y violencia política. Consta que realizó declaraciones a la prensa ante sucesos controvertidos (asesinatos y atracos, más el secuestro y asesinato del hijo del aviador Lindbergh).

De ideología republicana fue encarcelado dos años en la Modelo barcelonesa tras ser sentenciado por el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas. Liberado en 1941, la salud del detective pionero empeoró hasta su muerte, el 6 de marzo de aquel año.  

Detectivismo práctico

Este es el título del primer libro sobre detectives privados que firma un profesional. Ahí compiló seis charlas para las ondas de la sucursal barcelonesa de Unión Radio (hoy Cadena SER). Cazenevue imprimió un sello divulgativo, reivindicativo y pedagógico hasta el punto de convertir su obra personal en todo un manual profesional. Los guiones de las charlas radiofónicas las convirtió Cazenevue en literatura en 1925. 

Los títulos de las seis charlas son reveladores: Importancia del Detectivismo en España, Por los barrios del hampa, Timos (perdigones, misas, entierro y guitarra), Evolución de la delincuencia infantil, Condiciones para ser detective y Demostraciones prácticas –Infidelidades en fábricas, Inducción & Deducción, Antropometría y estudio del delito-. La obra se colmató con dos diccionarios sintetizados: Uno de germanías y otro del idioma caló (lengua que usan los gitanos) más de otras jergas.

El libro de Detectivismo Práctico analiza en primicia, y por primera vez, un perfil práctico. Añade pautas y verdades del buen agente, sus técnicas y tácticas operativas. Las páginas del libro denotan sencillez y una cercanía apartado del peor ego detectivesco. EL próximo al fantoche ‘vende humos’. Otros detectives pioneros extranjeros (Vidoc, Pinkerton y Arrow) publicaron libros basados en experiencias sin ningún referente didáctico.

Estos detectives valerosos hicieron énfasis en el memorialismo (y velado ajuste de cuentas en ocasiones) sobre la práctica profesional. Lo último fue en empeño como autor de Cazenevue. Publicitó su obra como «el primero que en forma profesional se publica en el mundo».

A los 100 años de publicarse la palabra radial y verdades de Cazenevue se reedita Detectivismo práctico ampliado sobre su original. Abarca 246 páginas. Lo publica la editora malagueña Ediciones del Genial.

El prólogo de la obra es compartido: Ibáñez Ridao contextualiza la obra de Cazenevue acentuando la voluntad de Cazenevue de ‘combatir el falso concepto del detective’ que ya había de estos profesionales pues en 1925 ‘….se habían levantado recelos y hostilidad en la opinión pública española…’. El legatario del pionero, como divulgador lejano a tópicos, Óscar Rosa hace lo propio en otro prólogo. Rosa es también autor (De Baker Street al Paseo de la Castellana -Ariel, 2025-) y alma del post-podcast El Loco del Fondo. Ahí atesora 40 episodios y miles de seguidores (https://diariosabemos.com/cultura/oscar-rosa-cronista-notario-detectives_506711_102.html)

En el epílogo hace lo propio Esther Gómez, ubicua Detective privada, Perito judicial, Máster y docente universitaria. Su perfil de Cazenevue consolida su humanidad y rigor. Le atribuye una personalidad que considera pieza clave para el reconocimiento del detectivismo. Su extenso escrito lo acredita con pruebas grafológicas de Cazenevue, textualidad, compromiso y cosmovisión, capacidad resolutiva hasta concluir que estamos ante un humano que aporta genialidades cual adelantado.    

Enrique Cazenevue, honrado investigador cuyo coraje ultimó con éxito casos imposibles en una agencia pionera divulgó un oficio lastrado por estándares, tiene quien le escriba. En esta ocasión le toca al decano oficioso de los detectives hispalenses. El Eje del detectivismo Sevilla-Barcelona funciona, existe. No es novela, ni película.  

DETECTIVISMO PRACTICO PORTADA
 

 

Lo + leído