La sobrecarga de trabajo es un mal endémico de los profesionales sanitarios y la primera consecuencia de la falta de inversión del Gobierno regional, de la masificación por la avalancha de pacientes a los centros de salud y del abandono general. Detrás de un médico o una enfermera agobiado por el esfuerzo y el estrés del trabajo siempre hay una mala calidad asistencial y graves errores y negligencias sanitarias que suelen pagar los usuarios. Según el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, a mes de enero en la Comunidad de Madrid se habían producido más de 7.600 accidentes de trabajo con baja registrada. Las referidas como “Actividades sanitarias y de Servicios Sociales” sumaban, según ese mismo informe, un total de 617, la más elevada de todo el Estado.Las excesivas cargas de trabajo unidas a un ritmo de trabajo muy elevado, tan habituales para los profesionales de Enfermería, Especialistas y Fisioterapeutas, pueden generar estrés que, a su vez, inciden en que se desarrollen graves problemas de salud tales como riesgo de depresión, problemas digestivos, de insomnio, presión arterial elevada o problemas cardiovasculares, entre los más frecuentes.“Las plantillas insuficientes provocan, por ejemplo, que los centros hospitalarios o los Centros de Salud, en el caso de Primaria, no puedan contar con profesionales para asumir contingencias que son muy habituales en centros de trabajo como bajas laborales, permisos de formación o, simplemente, cambios de puestos de trabajo por necesidades del Servicio”, asegura Satse. En estos casos suelen ser los profesionales de las propias unidades los que deben cubrir las bajas y vacantes producidas, “ya que las Gerencias tienen órdenes de no sustituir muchas de estas bajas”.La falta de descanso entre jornadas, la fatiga provocada por el trabajo nocturno o a turnos, la dificultad de conciliar la vida familiar y laboral, los contratos basura (realizados día a día y sólo entre semana para no tener que abonar el salario del fin de semana), la cada vez mayor violencia en el trabajo o la falta de autonomía profesional son, también, algunos de los factores que pueden provocar problemas graves en la salud de los profesionales.Datos todos ellos que no deben aparecer en la agenda política de Díaz Ayuso. Y es que la presidenta es como una niña que vive en su casita de muñecas de cuento de hadas mientras los madrileños sufren la cruda realidad de la enfermedad y de la vida. Poco a poco vamos comprobando cuál es el programa político de la nueva lideresa: construir una sociedad de ficción, una utopía donde las cosas no son lo que parecen y donde el Estado de Bienestar sigue sufriendo sus dramáticas políticas neoliberales.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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