Sánchez, contundente: “Las guerras nos cuestan 5.000 millones a los españoles”

“Estoy muy enfadado con lo que está pasando”, afirma Pedro Sánchez. La guerra dispara la incertidumbre económica.

20 de Marzo de 2026
Actualizado a las 14:01h
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Sánchez comparecencia medidas guerra
Pedro Sánchez, en un momento de su comparecencia en la que ha expuesto las medidas aprobadas por el Consejo de Ministros

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha trazado un diagnóstico severo sobre la actual escalada bélica en Oriente Medio, situando sus consecuencias no solo en el plano humanitario, sino también en el económico y energético. En una comparecencia de amplio alcance, Sánchez ha definido el conflicto como una “guerra contraria al derecho internacional y a los intereses de Europa”, subrayando que sus efectos ya están golpeando directamente a los ciudadanos.

El jefe del Ejecutivo ha descrito con cifras contundentes el alcance de la crisis: “se ha cobrado la vida de miles de civiles inocentes y ha sacado de su hogar a más de 4.000.000 de personas en tan solo 19 días”, una situación que, a su juicio, está desencadenando “las primeras réplicas de un terremoto económico de escala global”. Ese impacto ya es visible en la vida cotidiana, desde el encarecimiento de los combustibles hasta el aumento de costes en sectores clave: “los fertilizantes […] con incrementos que van desde un 25% a un 40% en tan solo 20 días”.

Sánchez ha insistido en la incertidumbre que rodea al conflicto, tanto en su duración como en sus consecuencias: “nadie sabe cómo va a evolucionar esta situación […] ni siquiera tres países que están intercambiando bombardeos parecen saber cuál es la duración de esta guerra”. Ante este escenario, ha querido trasladar un mensaje de cautela, pero también de confianza, destacando que las turbulencias no han sido provocadas por España ni por las instituciones europeas.

En contraposición a esa incertidumbre, el presidente ha planteado lo que ha definido como “tres certezas”, siendo la primera la mejor preparación de España frente al shock energético. Según ha explicado, el modelo energético impulsado en los últimos años ha reducido la dependencia del gas en la formación del precio eléctrico: “en lo que llevamos de 2026 el gas ha marcado el precio de la electricidad en España solo en un 15% del tiempo […] frente al 90% en Italia o el 40% en Alemania”.

Para Sánchez, este dato refleja un cambio estructural: “si otros pueden resistir, nosotros vamos a resistir aún mejor”, reivindicando la apuesta por las energías renovables como clave de la resiliencia económica.

Plan de choque con “el mayor escudo social de la UE”

Como respuesta directa a la crisis, el Gobierno ha aprobado un plan integral de 80 medidas dotado con 5.000 millones de euros, que entrará en vigor de forma inmediata. Sánchez ha enfatizado el esfuerzo económico que implica: “5.000 millones de euros que podríamos estar destinando a becas, a sanidad, a dependencia […] y que vamos a tener que destinar para proteger a nuestro tejido productivo”.

El presidente ha enmarcado este paquete como una continuidad de las políticas desplegadas en crisis anteriores, desde la pandemia hasta la inflación derivada de la guerra en Ucrania: “vamos a movilizar todos los recursos necesarios para proteger a los ciudadanos […] como hemos hecho siempre que España lo ha necesitado”.

Entre las medidas más destacadas, el Ejecutivo plantea una reducción significativa de la fiscalidad energética, que se traducirá en un alivio directo para los consumidores: “una rebaja efectiva de hasta 30 céntimos por litro […] unos 20 euros de ahorro por depósito para un coche medio”. Además, se reforzarán los bonos sociales, se protegerá a los hogares vulnerables y se apoyará a sectores especialmente expuestos como el transporte, la agricultura o la industria.

El plan también incorpora un componente estructural centrado en la transición energética. Sánchez ha defendido que las inversiones en renovables han sido determinantes: “en estos últimos siete años la potencia instalada en energías renovables ha aumentado en un 150%”, frente a cifras mucho menores en etapas anteriores.

“No a la guerra”

Más allá de las medidas económicas, el discurso del presidente ha tenido un marcado tono político y moral. Sánchez ha reiterado el rechazo del Gobierno al conflicto: “el no a la guerra rotundo, a una guerra ilegal en Irán”, insistiendo en que el coste no se limita a lo económico.

“Las guerras cuestan vidas, cuestan refugiados […] pero también nos van a costar 5.000 millones de euros a los españoles”, ha afirmado, vinculando directamente la política internacional con el impacto doméstico. En este sentido, ha advertido de que las decisiones de otros gobiernos terminan repercutiendo en la ciudadanía: “cualquier decisión que alimente conflictos bélicos […] acabamos pagándola todos de una u otra manera”.

El presidente también ha reconocido su malestar por la situación global: “estoy muy enfadado con la situación que está viviendo el mundo”, una declaración poco habitual en este tipo de comparecencias institucionales.

Confianza en la recuperación

Pese al escenario adverso, Sánchez ha concluido con un mensaje de optimismo basado en la experiencia reciente: “vamos a salir más fuertes de esta crisis, como hemos salido en anteriores crisis”, apoyándose en datos de crecimiento, empleo y reducción de la desigualdad.

El Ejecutivo defiende que el plan aprobado no solo busca amortiguar el impacto inmediato, sino reforzar la economía a largo plazo: “cada paso que tomaremos va a servir para protegernos hoy y, a la vez, para avanzar hacia un futuro mejor”.

No obstante, el propio presidente ha reconocido los límites de la acción gubernamental: “ningún plan, por ambicioso que sea, podrá neutralizar todas las miserias de esta guerra”, insistiendo en que la solución pasa, en última instancia, por el fin del conflicto.

En ese sentido, Sánchez ha cerrado su intervención con un llamamiento claro: “tenemos que seguir exigiendo el cese inmediato […] repitiendo con todas nuestras fuerzas un no a la guerra”, situando a España en una posición alineada con lo que ha definido como un clamor internacional contra la escalada bélica.

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