La agenda ideológica marcadamente racista y xenófoba del partido ultraderechista Vox, que el Partido Popular ha secundado en un acuerdo de gobierno de coalición en Extremadura para los próximos cuatro años, no recoge ninguna de las principales preocupaciones de los extremeños, según se desprende de las principales encuestas realizadas en este sentido. La población migrante residente en la comunidad extremeña apenas supera el 4% de su algo más de un millón de habitantes. Pese a ello, Vox ha logrado que el PP asuma sus tesis xenófobas y acepte lo que considera una “prioridad nacional”, reformar la ley de extranjería para crear ciudadanos de primera y de segunda categoría, que no se encuentra en ninguno de los diez principales problemas de la comunidad.
Sanidad pública, situación económica familiar, infraestructuras, vivienda y empleo son los aspectos que principalmente quitan el sueño a los extremeños. En ningún caso ven peligrar su situación debido a la población migrante residente en la comunidad, que prácticamente es un porcentaje testimonial. Vox ha utilizado las negociaciones con el PP en Extremadura para trasladar a nivel nacional los objetivos xenófobos de su agenda ideológica, siempre con el beneplácito de Génova 13, la dirección nacional del PP, que buscaba sobre todo lograr sacar adelante la investidura de María Guardiola como presidenta de Extremadura, aunque el precio a pagar sea muy superior al que ya tenía la propia candidata popular cuando adelantó las autonómicas al pasado diciembre.
La Extremadura que PP y Vox han diseñado para el próximo ejecutivo de coalición de María Guardiola da por bueno el espantajo de la migración como un problema y no como una vía de reforzamiento de su población activa en una comunidad que pierde residentes a pasos agigantados. Los datos oficiales son demoledores en este sentido, ya que el 85% de los municipios extremeños pierde población, con lo que se enfrentan a una crisis demográfica sin precedentes que remite a tiempos no muy lejanos.
Vox ha utilizado las negociaciones con el PP en Extremadura para trasladar a nivel nacional los objetivos xenófobos de su agenda ideológica, siempre con el beneplácito de Génova 13
Extremadura es una de las comunidades con más viviendas vacías, aproximadamente dos de cada diez. Este problema se acrecienta cuanto más pequeño es el municipio. De hecho, estas viviendas vacías se concentran en las localidades con menos de 20.000 habitantes.
A todo ello se suma que Extremadura tiene uno de los índices de natalidad más bajos de todo el país, registrando solo seis nacimientos por cada diez decesos. A este desequilibrio demográfico estructural se suma la reactivación de la emigración como problema estructural, que afecta de forma predominante a los jóvenes con mayor formación académica.
Pese a todo ello, Vox ha sacado del PP de Alberto Núñez Feijóo un pacto que sitúa la emigración en el foco de todo el pacto rubricado entre ambas formaciones en Extremadura, demonizándola con tintes claramente xenófobos como esa “prioridad nacional” impuesta por los ultraderechistas para lograr el gobierno de coalición en Extremadura a cambio de investir a Guardiola.
A grandes rasgos, los 74 puntos acordados por ambas formaciones en la comunidad extremeña a cambio de un gobierno de coalición y la investidura de Guardiola, cuatro meses después de las elecciones adelantadas al pasado diciembre, colocan el endurecimiento de las políticas migratorias y la rebaja de impuestos en el eje, dos iniciativas en las que la Administración autonómica no tiene apenas competencias. La candidata popular adelantó los comicios autonómicos con el objetivo de lograr una mayoría holgada o incluso la mayoría absoluta para no depender de Vox. El resultado final ha sido todo un fiasco para sus intereses, ya que apenas ha sumado casi 8.000 votos más que en las autonómicas de 2023 y solo un ha incrementado un diputado, insuficiente para gobernar en solitario como pretendía.