Pedro Sánchez: "El vínculo atlántico debe construirse desde la apertura, el respeto y la colaboración leal"

El presidente del Gobierno ha señalado también que “la escalada bélica en Oriente Medio es una amenaza real. No solo para la paz del mundo, sino también para la prosperidad de las empresas y de las familias”

06 de Marzo de 2026
Actualizado a las 15:07h
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Pedro Sánchez Portugal

La incertidumbre geopolítica y tensión internacional es un hecho tras la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán. En medio de este escenario, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defendió la cooperación entre España y Portugal como una herramienta estratégica para proteger la estabilidad, la prosperidad y la seguridad de la Península Ibérica. Durante la cumbre bilateral celebrada entre ambos países, el mandatario subrayó que la amistad histórica entre Madrid y Lisboa representa “la mejor forma de mejorar la vida de nuestros conciudadanos”.

El encuentro entre España y Portugal se produce en un contexto marcado por la escalada bélica en Oriente Medio, una crisis que, según Sánchez, no solo amenaza la paz internacional, sino que impacta directamente en la economía doméstica europea. “La escalada bélica en Oriente Medio es una amenaza real. No solo para la paz del mundo, sino también para la prosperidad de las empresas y de las familias”, afirmó el presidente, advirtiendo del previsible aumento del coste de la vida y de la energía para millones de hogares.

En este escenario, el jefe del Ejecutivo español reiteró la posición del Gobierno de España de rechazo a la guerra y de defensa del multilateralismo, destacando el papel de las instituciones internacionales y la diplomacia. Sánchez citó expresamente al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, como símbolo de ese enfoque basado en la cooperación internacional y el respeto al derecho internacional.

“Atlantismo con reglas”

En su intervención, Sánchez defendió también el vínculo transatlántico entre Europa y Estados Unidos, pero subrayó que esa relación debe basarse en la igualdad entre aliados, el respeto mutuo y el cumplimiento de las normas internacionales. “El vínculo atlántico que compartimos españoles y portugueses debe construirse desde la apertura, el respeto y la colaboración leal”, señaló el presidente, insistiendo en que el derecho internacional debe ser la columna vertebral de las relaciones internacionales.

Esta posición conecta con la tradición europeísta de España y Portugal, dos países que en 2026 conmemoran el 40 aniversario de su adhesión a la entonces Comunidad Económica Europea, hoy la Unión Europea. Según Sánchez, ambos Estados representan un ejemplo de compromiso con el proyecto europeo y con la integración política del continente.

En declaraciones posteriores, Sánchez abordó con mayor profundidad la posición del Gobierno español respecto a la guerra en Irán, subrayando que el Ejecutivo considera el conflicto una grave equivocación estratégica y jurídica.

El presidente expresó “respeto por la presidencia de Estados Unidos” y “admiración por la sociedad estadounidense”, pero defendió que entre aliados es legítimo señalar errores cuando se producen. Según afirmó, la intervención militar constituye “un extraordinario error” cuyas consecuencias ya se perciben en el encarecimiento del petróleo y del gas.

Para el Gobierno español, el problema central reside en que el conflicto se encuentra fuera del marco del derecho internacional. Esta interpretación, insistió Sánchez, guía la política exterior española en todos los escenarios internacionales.

El mandatario estableció un paralelismo con otros conflictos actuales. España respalda a Ucrania frente a la invasión ordenada por Vladimir Putin porque considera que existe una violación clara de la legalidad internacional. De la misma forma, el Ejecutivo defiende la causa palestina ante lo que ha calificado como una vulneración grave del derecho internacional en Gaza.

Desde esta perspectiva, la coherencia jurídica constituye el fundamento de la política exterior española: defender las normas internacionales independientemente del escenario o de los actores implicados.

La fragata “Cristóbal Colón”

El presidente español anunció además el despliegue de la fragata española “Cristóbal Colón” hacia las costas de Chipre, en el marco de una misión de protección y defensa de un Estado miembro de la Unión Europea afectado por las consecuencias del conflicto en Oriente Medio.

El buque de la Armada Española participará en tareas de seguridad, defensa y rescate, respondiendo a la solicitud de apoyo del gobierno chipriota. Para Sánchez, esta decisión demuestra que España combina su rechazo a la guerra con la solidaridad hacia sus socios europeos. “Con la misma determinación con la que decimos no a la guerra en Irán, también mostramos nuestra solidaridad con un Estado miembro de la Unión Europea que ha sufrido ataques en su propio suelo”, explicó.

El presidente aprovechó el anuncio para criticar la posición de la oposición, especialmente de Partido Popular y Vox, a quienes acusó de mantener una postura contradictoria. Según su argumentación, ambos partidos apoyan la intervención militar en Irán pero rechazan la misión española de apoyo a Chipre.

Sánchez calificó esa posición como “un auténtico galimatías” y defendió la necesidad de transparencia institucional, anunciando su comparecencia ante el Congreso de los Diputados para explicar la política del Gobierno en este asunto.

Alianza frente a la emergencia climática

Más allá de la política internacional, la cumbre ibérica se centró también en uno de los desafíos estructurales que afectan directamente a ambos países: la emergencia climática.

Sánchez recordó que 2025 fue el año con más superficie forestal quemada en Europa desde que existen registros, con más de un millón de hectáreas arrasadas por incendios, más de la mitad en la Península Ibérica. A ello se suman las inundaciones históricas provocadas por las recientes borrascas que han afectado tanto a España como a Portugal.

Ante esta situación, ambos gobiernos firmaron una declaración conjunta de alianza por la seguridad climática, destinada a reforzar la cooperación en protección civil, gestión de emergencias y prevención de desastres naturales.

El presidente español recordó que su Gobierno ha aprobado más de 7.000 millones de euros en ayudas para responder a los daños provocados por los temporales en España durante las primeras semanas de 2026, y expresó su solidaridad con Portugal por los efectos aún más graves sufridos en territorio luso.

Uno de los proyectos clave anunciados en la cumbre es el refuerzo de la constelación atlántica de observación de la Tierra, una red de 16 satélites destinados a mejorar la vigilancia climática y la prevención de catástrofes naturales.

Según Sánchez, esta tecnología permitirá anticipar mejor incendios forestales, inundaciones y olas de calor, fenómenos cada vez más frecuentes en la Península Ibérica debido al cambio climático. El presidente vinculó además esta cooperación científica con una estrategia más amplia de competitividad europea basada en tres pilares: sostenibilidad, innovación e inversión tecnológica.

Cohesión social y política de vivienda

Durante la reunión bilateral, España y Portugal coincidieron también en la necesidad de reformar las prioridades económicas de la Unión Europea en el próximo marco financiero plurianual.

Sánchez defendió que la competitividad económica europea debe ir acompañada de cohesión social, una idea que ambos gobiernos planean impulsar en las negociaciones sobre el futuro presupuesto comunitario. “No puede haber competitividad sin cohesión, ni cohesión sin competitividad”, afirmó el presidente.

Entre las prioridades señaladas por el Gobierno español destacan la política agrícola común, la cohesión territorial y una mayor implicación europea en la política de vivienda, un problema creciente en muchas ciudades del continente.

Mundial 2030

El presidente del Gobierno también anunció que Madrid acogerá en noviembre la 30ª Cumbre Iberoamericana, un foro que reunirá a gobiernos de Europa y América Latina en un momento de debilidad de los espacios multilaterales internacionales. Sánchez subrayó la importancia de mantener plataformas diplomáticas capaces de reunir a países con orientaciones ideológicas diversas, algo que considera esencial para preservar el diálogo global.

Finalmente, el mandatario recordó otro proyecto compartido por España y Portugal: la organización del Mundial de fútbol de 2030 junto a Marruecos, una candidatura que pretende convertir a la Península Ibérica en uno de los grandes escenarios deportivos del planeta.

Con tono distendido, Sánchez aludió a los recientes éxitos futbolísticos de ambos países: España como campeona de Europa y Portugal como ganadora de la Nations League. “Lo que confiamos es que la Copa del Mundo se quede en casa, en la Península Ibérica”.

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