María Jesús Montero se prepara para dejar el Gobierno y volcarse en Andalucía

La decisión estaba tomada desde hace tiempo, pero ahora ya tiene calendario. María Jesús Montero dejará el Gobierno en los próximos días para centrarse plenamente en su candidatura a la presidencia de la Junta de Andalucía

24 de Marzo de 2026
Actualizado a las 15:04h
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María Jesús Montero se prepara para dejar el Gobierno y volcarse en Andalucía

La todavía vicepresidenta primera y ministra de Hacienda no ha querido concretar la fecha exacta de su salida. Ni siquiera ha asegurado si el Consejo de Ministros de este martes será el último al que acuda. “Hay margen”, ha señalado, dejando claro que la decisión final dependerá del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con quien ya ha hablado tras conocerse el adelanto electoral.

Más allá de los tiempos, lo que sí parece cerrado es el movimiento político. Montero da el paso de abandonar uno de los puestos más relevantes del Ejecutivo para concentrar todos sus esfuerzos en Andalucía, una comunidad que conoce bien y donde ha desarrollado buena parte de su trayectoria política. Algo que supone dejar la primera línea del Gobierno central en un momento complejo, con importantes debates abiertos en materia económica, para asumir una campaña que se prevé exigente y muy polarizada.

La dirigente socialista ha enmarcado su decisión en la necesidad de movilizar al electorado andaluz. Ha insistido en la importancia de que la participación sea alta y en que estas elecciones van más allá de un relevo político ordinario. “Nos jugamos la salud”, ha venido a decir, situando la sanidad y la educación públicas en el centro del debate, dos ámbitos que considera determinantes para el futuro de la comunidad.

En ese sentido, Montero ha dejado entrever cuáles serían sus primeras líneas de actuación si logra la presidencia de la Junta. Ha hablado de un plan urgente para la sanidad pública con el objetivo de revertir el deterioro que, a su juicio, ha sufrido en los últimos años, y de recuperar un modelo que durante décadas fue una referencia en Andalucía. También ha apuntado a la necesidad de revisar algunas decisiones legislativas adoptadas por el actual Ejecutivo autonómico, como la ley de universidades, y ha situado la vivienda como uno de los grandes retos pendientes.

Su salida del Gobierno se producirá, además, sin haber podido presentar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2026. Montero ha restado dramatismo a esta circunstancia y ha asegurado que el trabajo está prácticamente terminado. Confía en que la persona que asuma el Ministerio de Hacienda pueda continuar esa tarea, consciente de que se trata de uno de los ámbitos más complejos de la acción de gobierno.

Durante su etapa al frente de Hacienda, Montero ha sido una de las figuras clave del Ejecutivo, especialmente en la gestión de los recursos públicos en un contexto marcado por la pandemia, la inflación y la necesidad de desplegar medidas de apoyo a empresas y familias. Su perfil político ha estado muy vinculado a esa capacidad de gestión, pero también a su experiencia previa en la Junta de Andalucía, donde ya ocupó responsabilidades de peso.

Ese recorrido explica en parte el movimiento que ahora emprende. No se trata solo de un cambio de escenario, sino de un regreso a un terreno que conoce bien y en el que el PSOE aspira a recuperar el Gobierno autonómico. La campaña que se abre en las próximas semanas se plantea, por tanto, como una confrontación directa entre modelos, con la gestión de los servicios públicos como uno de los ejes centrales.

Queda por ver quién asumirá sus responsabilidades en el Ejecutivo central. Montero ha evitado entrar en ese terreno y ha recordado que corresponde exclusivamente al presidente del Gobierno decidir la composición de su gabinete. Una incógnita que se resolverá en paralelo a su salida y que marcará también el cierre de una etapa en el Ministerio de Hacienda.

Mientras tanto, la candidata socialista centra ya su discurso en Andalucía y en la necesidad de activar a su electorado. El calendario es ajustado y el margen de maniobra, limitado, pero el movimiento deja claro que la apuesta es total: abandonar el Gobierno para competir en primera línea por la presidencia de la Junta.

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