Feijóo vuelve a usar la corrupción como arma política y esquiva el pasado del PP

El líder popular endurece su ofensiva contra Sánchez y Zapatero apoyándose en investigaciones judiciales todavía abiertas y en una estrategia basada en la sospecha permanente

26 de Mayo de 2026
Actualizado a las 9:13h
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Feijóo vuelve a usar la corrupción como arma política y esquiva el pasado del PP
Feijóo en una imagen de archivo

Alberto Núñez Feijóo ha decidido que la corrupción sea el gran eje emocional de su oposición. No tanto como propuesta de regeneración democrática, sino como instrumento de desgaste constante contra el Gobierno. Y eso explica el tono cada vez más agresivo con el que el PP intenta convertir cualquier investigación judicial en una condena política inmediata.

La última ofensiva llega tras las novedades del caso Plus Ultra y la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. Feijóo aseguró este lunes que su objetivo es “devolver a España un Gobierno limpio”. Una frase cuidadosamente diseñada para proyectar autoridad moral y distancia ética respecto al actual Ejecutivo. Pero el problema de ese discurso es evidente.El PP no habla desde la inocencia política.

Habla desde un partido que arrastra algunas de las mayores tramas de corrupción de la democracia española y que fue condenado judicialmente por financiación irregular en el caso Gürtel.

La política reducida al ruido judicial

La estrategia del PP consiste ahora en alimentar una política de sospecha continua. Cada sumario, cada filtración, cada titular, cada registro judicial.

Todo se convierte automáticamente en material de campaña.

Da igual que las investigaciones sigan abiertas o que todavía no existan pruebas concluyentes contra algunos de los implicados. El objetivo político ya está conseguido. Instalar la idea de corrupción estructural alrededor del Gobierno.

Y ahí aparecen también los mensajes irónicos lanzados desde cuentas oficiales del PP sobre relojes, joyas o canciones, en una mezcla de sarcasmo político y espectáculo digital que cada vez ocupa más espacio en la conversación pública.

La discusión deja entonces de girar alrededor de pruebas y pasa a funcionar como un juicio permanente en tiempo real. 

La memoria incómoda del Partido Popular

Lo más llamativo del discurso de Feijóo es quizá su intento de presentarse como restaurador moral de la política española sin afrontar realmente la historia reciente de su propio partido.  Porque cuando el PP habla hoy de limpieza institucional, inevitablemente reaparecen nombres, causas judiciales y escándalos que marcaron durante años la vida política española. Y eso debilita parte de su mensaje.

No porque la corrupción de unos invalide investigar la de otros. Sino porque resulta difícil construir superioridad ética sin una mínima autocrítica sobre el pasado propio.  Por eso el problema del actual debate político español no es únicamente la corrupción.  Es también la utilización partidista permanente de la corrupción como herramienta emocional, mediática y electoral. Y en ese terreno, Feijóo parece haber decidido que el desgaste importa bastante más que la prudencia.

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