Feijóo, desorientado y abducido por el trumpismo

El Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo se adentra en una peligrosa deriva populista, abrazando discursos de ira, hipocresía y victimismo que recuerdan al trumpismo más extremo.

29 de Diciembre de 2025
Actualizado el 30 de diciembre
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Feijóo populista
Alberto Núñez Feijóo en un acto de campaña en Extremadura | Foto: Partido Popular

En 2025, Alberto Núñez Feijóo cierra el año con un tono que dista mucho de aquel tecnócrata moderado que prometía devolver la serenidad al Partido Popular. Su discurso, plagado de denuncias hiperbólicas, enemigos invisibles y apelaciones emocionales al “pueblo traicionado”, marca el giro definitivo del PP hacia el populismo de derechas.

De gallego pragmático a político de la ira

Feijóo construye su relato sobre la idea de un país arruinado moralmente por Pedro Sánchez: un Gobierno “sin legitimidad” y un Estado “deteriorado sin precedentes”. Sin embargo, su retórica revela más sobre el estado de ansiedad dentro del propio PP que sobre la situación real de España. En su “balance” de 2025, el líder popular lanzará acusaciones que recuerdan a la estrategia trumpista: la denuncia constante del sistema, la fabricación de enemigos internos y la autoidealización del partido como única salvación nacional.

El lenguaje de Feijóo ya no es el de la gestión, sino el de la revancha. Habla de “caídas” necesarias, de un Sánchez que “debería haber dimitido”, y de un “pueblo” que espera al PP para “recuperar España”. En sus frases late una concepción mesiánica del poder: “solo nosotros podemos salvar lo que ellos destruyen”.

Hipocresía y doble moral

Mientras acusa al Gobierno de manipulación mediática, el PP se aferra a una maquinaria de propaganda que repite consignas sobre una izquierda “en declive”. Sin embargo, los hechos contradicen su narrativa: los populares siguen sin articular una propuesta económica coherente y, frente a la subida de precios, se limitan a explotar el descontento popular como arma electoral.

Lo más irónico es que Feijóo denuncia la falta de credibilidad institucional mientras su propio partido hunde el debate público en un mar de titulares emocionales, medias verdades y victimismo. La hipocresía se convierte en método político, y el rigor programático cede ante el espectáculo de la indignación.

Trumpismo a la española

El paralelismo con Donald Trump no es gratuito. Feijóo, como el expresidente estadounidense, ha descubierto que la ira moviliza más que la razón. Su discurso, revestido de “moderación”, sirve de paraguas para posiciones radicales, apelando al “sentido común” del votante cabreado. Ya no habla a los ciudadanos: habla a los fieles.

La estrategia es clara: transformar la frustración social en energía electoral, culpar al adversario de todos los males y presentarse como la víctima heroica del sistema. Este es el manual del populismo conservador del siglo XXI, donde la verdad importa menos que la emoción y donde Feijóo, atrapado entre la dureza de Ayuso y la sombra de Aznar, ha elegido el camino del ruido sobre el de la razón.

El fin del “moderado”

El Feijóo que en 2022 prometía reconciliación ha desaparecido. En su lugar emerge un líder dispuesto a romper puentes con tal de conservar la centralidad mediática. Lo que antes era ambigüedad estratégica hoy es radicalización táctica. El “balance” de 2025 no es un análisis político, sino un acto de campaña permanente, un grito de guerra que confunde oposición con demolición.

El populismo, al final, es un espejo: muestra el miedo de quien lo practica. Y en ese reflejo, Feijóo se parece cada vez más a lo que un día dijo detestar.

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