La división de las izquierdas resta y no puede

Los resultados del 15-M en Castilla y León son la enésima señal de alerta en unas izquierdas desnortadas ante su insultante desunión mientras siguen mirándose el ombligo deshojando la margarita de su propia inanidad

16 de Marzo de 2026
Actualizado el 17 de marzo
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El candidato de Podemos-Alianza Verde a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Miguel Llamas
El candidato de Podemos-Alianza Verde a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Miguel Llamas

El despropósito es absoluto más a la izquierda del PSOE. No ya solo es la negligencia de Podemos y Sumar a la que alude el diputado de ERC Gabriel Rufíán por el hecho de acudir separadas a la cita del 15-M en las elecciones autonómicas de Castilla y León, es sobre todo el solar yermo y desolado que deja la división de las fuerzas de izquierdas. No sabemos cuántas experiencias electorales más harán falta a los dirigentes de estas formaciones para que tomen nota de una vez por todas y actúen con la misma responsabilidad que la ciudadanía les ha exigido nuevamente cuando habla con sus votos ante las urnas. Podemos y la coalición de IU-Sumar han cosechado un resultado histórico en estas autonómicas por lo ridículo y sonrojante del resultado, que arroja un claro mensaje a sus máximos dirigentes: dejen de ser negligentes y actúen de una vez por todas con unidad y sentido de la responsabilidad.

El único procurador que Podemos tenía tras la cita de 2022 ya no lo tiene tras el 15-M porque los 9.225 votos cosechados, el 0,74% del total de los sufragios no dan ni para un resultado pírrico. Hace cuatro años, el único procurador de Podemos lo obtuvo la formación morada gracias a 62.138 votos y un 5,10% de los sufragios. El balance es desolador comparando estos guarismos de 2022, que para nada eran cosa de otro mundo, con los de este 15-M.

Tampoco a la coalición IU-Sumar le han servido para nada los 27.605 respaldos logrados con un 2,23% de los votos contabilizados. La desmovilización o la migración de potenciales votantes de izquierdas para contribuir al resurgir del PSOE en Castilla y León, con dos diputados más que en la cita de 2022, son las enésimas señales de alerta en unas izquierdas desnortadas que siguen mirándose el ombligo mientras deshojan la margarita de su propia inanidad.

Podemos e IU-Sumar desaparecen de las Cortes de Castilla y León tras acudir separadas al 15-M y ya no pintan absolutamente nada en la España más vaciada

La despoblación progresiva e imparable de Castilla y León afecta a nueve de cada diez municipios de la comunidad más extensa del país y las políticas de izquierdas para evitar este problema estructural no pintan absolutamente nada para los votantes que han participado en las elecciones autonómicas de una comunidad donde la derecha moderada tendrá que aliarse con la ultraderecha para formar gobierno, calcando casi al milímetro lo ocurrido en los últimos tres meses en las citas electorales de Extremadura y Aragón. Ni Podemos ni la coalición IU-Sumar han conseguido un solo procurador en las Cortes de Castilla y León, una nueva sonrojante realidad para las izquierdas que sumar de nuevo a las últimas citas con las urnas. Y en apenas tres meses serán los andaluces progresistas los que asistan de nuevo a la previsible desunión de las izquierdas a la izquierda del PSOE, ya que Podemos tiene previsto concurrir por separado de la coalición Por Andalucía, y todo ello sin contar la presencia de los andalucistas de Adelante Andalucía.

A nadie escapa cuál será con casi toda probabilidad la intención de los votantes andaluces a la izquierda del PSOE, que en el mejor de los casos para los intereses de las fuerzas progresistas solo servirá para amortiguar el golpe al PSOE de María Jesús Montero, como ha ocurrido en esta cita de Castilla y León.

Pasan las semanas, los meses, elecciones autonómicas tras elecciones autonómicas y los líderes progresistas a la izquierda de los socialistas siguen enrocados en una cascada de egos y pugnas personales por sillones, mostrando el rostro más ruin y egocéntrico de unas formaciones que en ningún caso surgieron para desmovilizar a una ciudadanía progresista ansiosa por frenar el auge de la extrema derecha y luchar por un mundo más justo, solidario y con derechos para todos.

 

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