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Que ya viene el Papa

06 de Junio de 2026
Actualizado a las 19:51h
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Papa León XIV

Acaba de enfrentarse a los jerarcas mundiales, a cuenta de las guerras imperialistas y genocidas que tienen emprendidas por medio mundo. Y lo ha hecho casi con la misma serenidad con la que el maestro Yoda combatía a los poderosos líderes imperales, formando a los jedis capaces de poner coto a los desmanes en el universo.

Acaba de enfrentarse a los tecnofascistas que utilizan la Inteligencia Artificial para armar a los poderosos con nuevos instrumentos de dominación y, para ello, ha publicado una encíclica titulada Magnífica Humanitas. En ella viene a proponer un pacto entre humanistas de toda índole. No podemos dejar el gobierno de los algoritmos en manos de poderosos gobiernos y de tecnócratas egoístas y multimillonarios. La concentración y el monopolio digital puede ser brutal y cruel para la humanidad.

La Inteligencia Artificial con fines militares, de control humano, de seguimiento, espionaje y vigilancia de personas y comunidades, puede suponer un descalabro para toda la humanidad. La IA no trabaja con criterios éticos si nosotros no los hacemos formar parte de su trabajo. Sólo hará lo que nosotros queramos que haga y lo hará más rápido y con mayor extensión.

Y aquí sí que no nos encontramos ante un dilema de izquierdas y derechas, sino ante un problema que afecta a cada sociedad y a todo el planeta. Perderemos empleos sustituidos por robots y autómatas, nos ahogaremos en datos y sobreinformación que terminará produciendo desinformación, asistiremos a un deterioro de la democracia y a una deshumanización de nuestras relaciones interpersonales y con las empresas que nos prestan servicios y suministros.

Sólo tenemos una posibilidad y no es otra que relanzar un gran pacto, una alianza de los humanistas. Da igual de qué religión procedas, o que hayas renunciado a cualquier tipo de creencia religiosa. Da igual cuáles sean tus planteamientos políticos. Si eres socialista, cristianodemócrata, liberal, comunista, musulmán, budista, o anarquista. Sólo importa si estás dispuesto a defender a la persona, su libertad y sus derechos.

Niña por qué lloras, que no viene el papa, cantaban los Chichos. Pero parece que sí, que sí viene el Papa. Y viene a ver el lugar donde los inmigrantes desembarcan y el espacio donde los pobres, los últimos, los excluidos, encuentran acogida.

Y sí, bendecirá la Sagrada Familia y dirá misas y esas cosas. Pero su mensaje principal parece girar en torno a la Paz, la solidaridad y el humanismo. Lo novedoso en torno a su mensaje de paz es que no sólo es necesario desarmar, sino convertir nuestro mundo en un lugar seguro para vivir y que las armar inteligentes deben ser prohibidas porque las máquinas asesinas no pueden decidir la muerte, o la vida de una persona.

Hoy no nos enfrentamos a un problema exclusivamente de fronteras, sino de capacidad de las grandes corporaciones para controlar y gobernar nuestras vidas, vivamos donde vivamos. Los ciberataques son lo más llamativo, pero existen ya muchas maneras de teledirigir los designios de un país.

Somos muchos, nuestras ideas son muy diversas y los problemas globales sólo pueden resolverse a través del diálogo multilateral. Desde los movimientos migratorios, al cambio climático, o al gobierno de la tecnología. No hay otra manera que reforzar los espacios internacionales, como las Naciones Unidas, o los organismos de cooperación internacional.

El mundo parece encaminarse hacia la conformación de nuevos bloques que propicien nuevos enfrentamientos, cuando el camino debería ser el inverso. La superación de los bloques y el acceso de todos los habitantes del planeta a condiciones dignas de vida.

A estas alturas de mi vida he pasado ya por muchas ideologías y recorrido muchas sendas partidarias y partidistas. Me he sentido un buen tiempo cristiano, a veces socialista, casi siempre anarquista, en bastantes ocasiones comunista. Siempre maestro, siempre de abajo.

Los amigos de la Fundación Pablo VI me invitan al encuentro de la sociedad civil con el Papa. Soy persona agradecida. Sé que hay muchas corrientes de la Iglesia que apuestan por el humanismo, la solidaridad, la cooperación, la justicia, la paz.

Me han ofrecido colaborar con ellos en temas de trabajo, nuevas tecnologías, el futuro de Europa y siempre hemos dialogado con respeto y voluntad de encuentro. Por eso acompañaré en este encuentro. Porque somos pocos y tenemos que estar unidos frente a tantos monstruos desencadenados.

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