Francisco Silvera

Ya están aquí

28 de Enero de 2026
Actualizado a las 21:09h
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Ya están aquí

Por favor, recapacite: notamos que la furia ultra es intestina en nuestra sociedad cuando ante un acontecimiento usted no repara en responsabilidades, gestión, ideas o proyectos, por ejemplo si hay un accidente de tren a usted se le conmina a sustituir la palabra “responsable” por “asesino”. Toda la carga moral del término pudre ya el debate.

La verdadera emergencia de nuestro momento no está en la gestión (también) de los responsables públicos sino en la antipolítica que convierte cualquier intento de convivencia en algo desprestigiado. ¿Cuál es la alternativa? ¿La barbarie? ¿La guerra? Cada vez que usted muestra la más leve simpatía por la irracionalidad frente a la Ley y el bien común, está apretando un gatillo contra alguien en una calle ahora en USA mañana aquí.

¿Hasta qué extremo de sinrazón hemos llegado para que gentes a las que apreciamos estén desplegando sus tripas haciendo gala de lo contrario de lo que dicen defender? He pasado una parte de mi vida intentando comprender el mal, el origen del ansia de poder humano, sus frustraciones, los motivos de la Historia... No siempre la teoría sirve para la política real pero, créame, a poco que haya usted revisado las causas complejas de guerras, imperialismos, esclavismos, de cualquier injusticia humana: hoy se reproducen con una evidencia asombrosa los mismos movimientos que desencadenaron las mayores catástrofes e indignidades.

Paren, por favor. No demos pábulo a la bestia. La solución de nuestros problemas reales no pasa por Trump, Trump es el camino que quienes provocan nuestros problemas reales quieren que tomemos para afianzar su explotación. Creer que existe un enfrentamiento y que debemos defendernos es la justificación de la violencia. No existe la agresión, existe la política, las diferencias, y porque el lenguaje genera la realidad debemos cuidar su uso.

¿Quiere usted morir? ¿Que le maten a un hijo enfermero? ¿A su mujer aficionada a los libros? ¿Quiere usted que cuerpos paramilitares cuiden de la “paz” por las calles? ¿Quiere usted perder todo entre ruinas, tener que huir de su ciudad en desbandada, quiere ser violada por hombres de verdad, quiere que un Dios psicópata presida su vida íntima, quiere tener que agachar la cabeza ante una bandera, un líder omnímodo, un himno o unas siglas?

Quizá quiera que ese energúmeno al que tan bien conoce, un cretino sin formación y que lleva destruyendo su alrededor desde siempre con sus vilezas pueda tener ese uniforme justificador e impartir su justicia por las calles. Que no le coja.

Reaccione, el fascismo, en realidad la misma fuerza telúrica del mal a lo largo de toda la Historia (no me rebata diciendo que no estamos en los 30 ó que soy un melancólico, póngale el nombre que quiera), el fascismo es un cáncer que se infiltra en las sociedades y quien menos se lo espera se ve afectado, sin notarlo, hasta que la metástasis destroza su organismo democrático. Nuestra obligación humanista es enfrentarlo, evitarlo, construir las bases para que no nos anegue de basura una vida que no tiene por qué ser una pelea a muerte constante.

El desprecio por el conocimiento, la fe en dioses que prometen todo después de que mueras, las soluciones que llegan por unificación (creer que si el mundo fuera como yo sería perfecto), creer en la verdad y la objetividad (entelequias imposibles), la superación de frustraciones haciendo pagar a otros tus traumas, la neurosis de pensar a todos los demás como posibles enemigos, justificar tu maldad porque los otros harían lo mismo, confiar el orden en un poder heterónomo basado en la fuerza y no en la autonomía, la educación y la ética fundada, es decir: en un líder totalitario (a veces con la excusa mentirosa de una temporalidad), creer en la superioridad de las instituciones por encima de las personas y sus derechos, usar la Historia no como análisis sino como arma de defensa para dar cuenta de actos dañinos mas inevitables... todo esto es lo que a usted lo convierte en un fascita, un ultrarreaccionario, un enemigo de la Humanidad.

Ya está aquí. Los jóvenes piensan así, eso nos condena a una década o más de purga. Muchos moriremos sabiendo que gana la batalla de la justicia otra vez la Estupidez elevada al trono de Novia de la Muerte. Los pobres piensan así, desplazan su realidad de sometidos a la de soldados del orden. Hay mujeres que asumen como mal menor, incluso muelle facilidad, volver a la cocina y la maternidad no por necesidad sino como horizonte vital...

Ya están aquí. Las fotografías de Bovino con su abrigo no dejan lugar a la duda; entrecierre los ojos y verán los antiguos ropajes de Hugo Boss. Matar por matar, la estética del asesinato como expresión de la fortaleza y la masculinidad, el acabóse. El miedo.

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