Eduardo Luis Junquera Cubiles

Visiones del campo de Marte

01 de Agosto de 2020
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En octubre o tal vezen noviembre de 2021, coincidiendo con el principio del tercer granconfinamiento europeo, comenzará la guerra. Tal vez no sea un conflicto concañones y fusiles como tantos que han asolado Europa, pero será una guerra. Lasrevueltas a causa de la escasez severa comenzarán en ciudades pobres comoNápoles, Cádiz o Évora y rápidamente se extenderán a los barrios más miserablesde capitales como Madrid, Roma, Sofía, Timisoara o Atenas. En estos núcleos depobreza, los saqueos, los robos, las ocupaciones y la formación de patrullasciudadanas con armas de fuego serán frecuentes, así como las ejecuciones,asesinatos y violaciones porque las áreas a controlar por la policía y elejército serán tan extensas y numerosas que no existirá forma humana de hacerloe imperará la ley del más fuerte, que desconoce el significado de la palabrapiedad. Los incendios serán devastadores ante la negativa de los bomberos aentrar en estos barrios. Como una forma de manifestar su odio, su inadaptación,su desesperanza y su desapego emocional, como una súplica de amor lanzada conira y lágrimas a un cielo vacío de dioses, legiones furiosas y famélicas deniños y adolescentes practicarán el vandalismo, incendiando negocios yvehículos y destruyendo mobiliario urbano.

Una mezcla detraficantes, ciudadanos del este endurecidos en otros conflictos y mafiaslocales competirán por administrar el caos. Siempre hay alguien que sedesenvuelve bien en medio de la desdicha general: esos seres capaces de entraren la médula del mal sin sentirse repelidos. El miedo lo impregnará todo y,como mecanismo de defensa, provocará un aumento de la cohesión en cada gruporacial, así como de la desconfianza entre las diferentes minorías y razas. Elsentido de pertenencia y la lealtad alcanzarán otro significado y se sellaráncon sangre. No habrá murallas de piedras, pero crearemos otras más sólidas einfranqueables. Será entonces cuando se llegue a la completa anarquía en estosbarrios, algunos de cuyos empobrecidos habitantes buscarán desplazarse a otrosterritorios creando nuevas bolsas de pobreza y nuevos conflictos. Serán losjudíos del siglo XXI. Todo ello en mitad del único siglo que debería ser ya elsiglo de la Luz, pero veremos un retorno a las tinieblas y al horror que creímossuperado. Adriano no podía evitar que las lágrimas arrasasen sus ojos al serllamado Príncipe de la Paz, pero siempre hay un Trajano queriendo levantar sucolumna, hecha de sangre y fuego, y siempre hay una Roma que abraza la crueldadcon deleite inhumano.

En los guetosmusulmanes en los que se ha impuesto el salafismo se aprovechará el desordenpara ajustar cuentas con los disidentes, que serán principalmente mujeresoccidentalizadas o no suficientemente musulmanas a ojos de los guardianes de lamoral, que verán al fin cumplido su sueño de aplicar la sharía en suelo europeosin leyes ni normas que limiten su barbarie. Los homosexuales y los nativosoccidentales que aún vivan en los guetos también serán objetivo de losextremistas. Todos serán ejecutados públicamente a modo de escarmiento y nadiemoverá un dedo para impedirlo. Esto ocurrirá por supuesto en Molenbeek(Bruselas), en Roubaix (norte de Francia), en Sparkbrook (Birmingham), enRosengard (Malmoe) y en los guetos londinenses de Towers-Hamlet, East London yNewham. En todos estos lugares se generalizará el uso del burka, que lasmujeres aterrorizadas no se atreverán ya a cuestionar, y los varones iránataviados con la thawb, la túnica habitual que los hombres lucen en los paísesárabes. En la capital del Reino Unido se librará una guerra civil deindescriptible crueldad entre los partidarios de la secta musulmana indiaYamaat Tabligh y los miembros del islamismo radical del Islamic Forum ofEurope. Deliberadamente, las autoridades británicas permanecerán al margen y,por medio de rutas clandestinas, proporcionarán armas a ambos bandos.

En los degradadosbarrios del norte de Marsella, donde se respira ese olor a guerra fría y calmatensa entre los numerosísimos partidarios del Frente Nacional y los musulmanesde tercera y cuarta generación, tendrá lugar una guerra civil de intensidadmedia por el calibre menor de las armas utilizadas. En ocasiones, los miembrosde uno y otro bando se enfrentarán a campo abierto y otras veces en forma deescaramuzas, pero habrá muertos y se contarán por decenas de miles.

Este mismo esquema serepetirá en Estocolmo donde, al menos desde 2015, se aplica la sharía ante lapasividad de las autoridades suecas. En este caso, las fuerzas ultraderechistasde Suecia encontrarán, en una policía absolutamente trufada de nazis desde losaños ochenta, un aliado inesperado que se desempeñará con inusitada y precisabrutalidad.

La barbarie tendrátambién su anhelado bautismo de fuego en Amberes, donde la ultraderecha deberáenfrentarse casa por casa, a la manera en que lucharon nazis y soviéticos en ladefensa de Stalingrado, con los grupos y estructuras que aún perviven deSharia4Belgium, un grupo islamista de captación de terroristas ya desmantelado,cuyos miembros que han retornado a Europa se han forjado a sangre y fuego en elinfierno sirio, en Libia y en las filas de Al Qaeda en Yemen. La guerra tieneesa extraña propiedad de deshumanizar y devolver al ser humano a su estado másabyecto, por eso no eran ya nazis y soviéticos, sino arios y escitasenfrentados desde antes que Alberich ordenase la forja del anillo.

El Estado tendrá unpapel protagónico en la guerra y promocionará acciones de sabotaje y terrorismocon el fin de agravar los enfrentamientos en determinados lugares donde existangrupúsculos indeseables para la propia pervivencia del “orden”. Grupúsculos queen tiempos de paz amenazaban o al menos cuestionaban la existencia misma delEstado. Estas acciones consistirán en la colocación de coches bomba y otrosatentados de extraordinaria y terrible magnitud, principalmente contra mujeres,niños y ancianos. Todo esto enfurecerá y envilecerá aún más a una sociedad quesabrá encontrar culpables y que justificará la existencia de unas fuerzasarmadas cada vez más represoras y brutales a las que apoyará sin fisuras. Elmiedo nos hará implorar protección y alzaremos la mirada hacia un Estado fuerteque nunca te amará como hijo, es decir, de forma incondicional, sino que lohará en la medida en que seas como su implacable maquinaria desea. El Estado tequerrá como guerrero o tal vez como trabajador esclavo, pero rara vez comociudadano libre. Y así amarás tus cadenas como a ti mismo, si es que alguna vezte has amado.

Europa serámilitarizada y el estado de excepción será la norma, así como la anulación decasi todos los derechos fundamentales. El individuo experimentará unsentimiento de impotencia e insignificancia tal vez mayor que en ningún otrotiempo de nuestra trágica e inconclusa historia. No será necesaria la formaciónde una nueva inquisición porque la propia sociedad será inquisitiva, implacabley cruel. Y así tendréis al fin vuestro maldito anillo con el que gobernarnos atodos. Y lo destruiremos antes o después porque siempre dejáis alguna grieta envuestros muros de maldad y de codicia. Pero no era necesario crear tantosmiedos: estaban todos dentro de nosotros.

Será entonces cuando ese norte arrogante,elegante y pulcro en su apariencia, enriquecido con artimañas parecidas a lasque sirvieron para ensalzar a Drake para mayor gloria de Inglaterra, entenderáque haber cerrado los ojos a la desigualdad dentro de sus fronteras tambiéntenía un precio, que en tiempos de pandemia se paga en monedas de sangre. PaulBowles hablaba de las leyendas árabes que relataban la existencia de un segundocielo que está encima del que vemos y que esconde detrás la noche; que protegeal que está debajo del horror de lo que hay arriba: el cielo protector. Peronada nos arropará esta vez. El mal nunca descansa y se despliega con ímpetuarrollador y de forma inexorable, no importa que seas justo y que ames laverdad, también podrá alcanzarte. Nada ni nadie ha impedido nunca que reinesobre la tierra. 

Se escuchan ya tambores de guerra, comoun leve murmullo que anuncia el final de una época que se ha prolongado siglos.Shiva ha permanecido en silencio durante los 75 años de destierro, comoaceptando su destino, impasible y serena, y no se irá de Europa con las manosvacías. Aún no se ha declarado, ya lo sé, pero habrá guerra, será horrorosa yno habrá nada, más allá de nuestra bondad, que pueda protegernos.

También será el tiempo del amor y elheroísmo. Ninguna dictadura, ningún sistema por omnipotente y omnisciente quesea puede arrancarte tu esencia humana: tu piedad, tu empatía, tu sed de bondady de justicia. Por eso no morirá jamás la palabra esperanza. Y todo eso tambiéntendrá su protagonismo. Anónimo, puro, fiel y generoso, el amor se sembrará enla tierra árida y yerma, una vez más.

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