“El hombre siempre aparece como víctima de todo sobre lo que tiene responsabilidad; de los celos de la mujer, de su provocativa forma de vestir que incita a los otros hombres”Víctimas de los hijos que las quieren más a ellas. De una sociedad que no nos comprende, y las apoya incondicionalmente. De las leyes contra la violencia de género qué solo piensan en las mujeres, olvidándose de nosotros. De las campañas públicas en favor de una igualdad que ya existe. Víctimas de un feminismo radical que solo busca hacer daño.Maltratados por jueces y políticos que empoderan a las madres, y discriminan a los padres. Víctimas del síndrome de alienación parental, de las denuncias falsas, las medidas de discriminación positivas, las listas cremalleras, la paridad, el techo de cristal, el suelo pegajoso, y la brecha salarial. Víctimas de lo políticamente correcto.Víctimas de la reducción de nuestras posibilidades de empleo y promoción por el acceso masivo acceso de ellas a puestos y funciones que no les corresponden, en un mercado que no tiene empleo para todos.Víctimas de los accidentes de circulación, los delitos violentos, y los suicidios. De ser carne de cañón de prisión, de los infartos, depresiones, enfermedades mentales, y de una peor calidad y esperanza de vida.Víctimas de una ceguera de género que nos impide ver las verdaderas razones de nuestro victimismo. Víctimas de nosotros mismos, de una manera violenta y agresiva de entender la existencia. De una sexualidad que nos reprime y condena a ser quien no somos. Víctimas de ser hombres.Los hombres somos víctimas porque es la forma que tenemos de reivindicar e imponer un protagonismo que no merecemos. De conseguir la seguridad y el afecto que no damos, de acallar nuestra dependencia emocional. De ser incapaces de vivir sin ellas, porque en realidad no somos nada y casi todo es fachada y mentira.Víctimas de la atrofia afectiva y emocional que padecemos, de la falta de amor y empatía con la que percibimos e interiorizamos lo que nos sucede y rodea, de nuestra superioridad, arrogancia, privilegios, del patriarcado y del machismo que, practicamos, negamos, y defendemos.Y es aquí donde debemos situar nuestro compromiso y cambio para dejar de ser víctimas y ser protagonistas. Protagonistas de nuevas formas de ser y sentir eso que llamamos Hombre.Diversos, plurales, diferentes, capaces, preparados para asumir nuestra existencia con normalidad y compromiso. Sin miedos, violencias, ni victimismo.
Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.