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Si los gatos cazan ratas

11 de Septiembre de 2026
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Si los gatos cazan ratas
Foto: Catty, Monica´s cat.

Desde el Ermitage de San Petersburgo hasta el cementerio de San Rafael en Córdoba (aunque de otra manera), los gatos son apreciados y protegidos como aliados indiscutibles en el control raticida; y este hecho, esta aplicación de la herramienta gato, es Ciencia, con mayúscula, así como el gato en sí encarna la tecnología más avanzada, eficaz, ecológica que existe como raticida. Si esto es una muestra, un síntoma reconocido y evidencia de que habitamos un mundo-todo, donde el total de sus elementos, desde una nube hasta una larva, pasando por un gato, funcionan como un todo, en interrelación, para el todo-mundo, exactamente igual que lo hacen una enzima, una proteína (así las hemos llamado) y un pelo, o un par de bonitos ojos; si esto va de esta manera, y se rompe, y lo sabemos, en cuanto aparecen los químicos, las obsesiones reduccionistas focalizando y tratando el pelo, la enzima, el neurorreceptor, la rata por separado, matando el equilibrio del todo-mundo, su homeostasis ambiental; si esto, repito, es así, y no hablo de esoterismo sino de ciencia, ¿por qué, en lugar de manipular, sintetizar y obsesionaros con el ADN y el supuesto origen de aquello que aún desconocéis, o no queréis comprender, o va en contra de lo que deseáis imponer, por qué no aplicáis la fórmula gato-caza-rata para establecer correspondencias y solventar desequilibrios en farmacia, sanidad, geopolítica, sexo, agricultura, urbanismo...? El gato, y la rata, albergan igualmente enzimas y hormonas y todas esas cositas que analizáis y dividís y duplicáis y sintetizáis, añadiendo esto o aquello, junto a los receptores de… bacalao. ¡Pero por supuesto! Aunque no hay que ir tan lejos ni estudiar mil carreras para verificar que gato-caza-rata, así dicho, «ingenuamente», si queréis, carente de certificación o intelectualización. ¿Por qué no seguís este camino del mundo-todo, trabajando en grupo, con entomólogos y meteorólogos y jardineros y artistas a un tiempo, tratando objetos un poquito más grandes, todos: hombre-todo, mujer-todo, cucaracha-todo, etc.? Yo os diré por qué: Dinero. Así como al exterminador de plagas le conviene la presencia de la cucaracha amiga, al poder económico/político no le interesan las soluciones, sino las cronicidades y, con ellas, los millonarios tratamientos. Si fuese cierto que los poderes públicos se preocupan de mantener el «bienestar» y el «orden», no haría falta semejante gasto farmacéutico, tamaña cantidad de veneno, de contaminantes, armas, oficiales mensajes publicitarios y consejos sobre lo que nos conviene o perjudica o merece la pena comprar. Eso es: promoción del consumo, del «cambio» o su eufemismo «reciclaje», y distráete culpando: Cambia de todo, menos de actitud: sigue consumiendo pastillas (no leas el prospecto), odia hoy a Putin, mañana a Trump, siempre a Sánchez.

Mal negocio el de los gatos para los exterminadores de plagas, los comerciantes de venenos, plaguicidas, fabricantes de trampas, tuberías y cableado. «¡Cuánto trabajo nos dan las pobres ratas! ¡Los gatos ponen en peligro el pan de nuestros hijos!». Y así podríamos continuar, en todos los terrenos. Si para cada rata, cucaracha, ácaro, tumor, diabetes, psicópata, sequía, si para cada inconveniente y necesidad hubiera un gato-solución, creedme que permanecería en secreto, bajo llave. Porque no interesa encontrar al gato que se ajusta a cada contratiempo, no el gato químico, que trata y palía, sino el que estuvo ahí desde siempre, el definitivo, el que cura y soluciona. A Estados y lobbies les interesan más ciudadanos dependientes, vulnerables, pacientes-clientes-consumidores.

Quizás, algún día, el modelo comportamental mute, no sé…, bajo la transitoria influencia de un cometa, un eclipse, y, por encima del supuesto beneficio económico (¿y después, qué?), prime la lógica, el inteligente, extrapolable principio: gato-caza-rata, el cual, principal y paradójicamente, sugiere dejar las cosas como nos fueron dadas por la naturaleza, sin inmiscuirnos en el delicado mecanismo del todo-mundo, o al menos con la precaución que merece el comprender, de una vez por todas, que cada parte es el todo.

Me da igual si a todo esto lo catalogáis como esoterismo, filosofía, tontería, proteína o enzima, o gato.

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