El acto celebrado hace un par de semanas en la Sala Galileo Galilei de Madrid, protagonizado por Gabriel Rufian de ERC y Emilio Delgado de Más Madrid, presentado y moderado por la politóloga Sarah Santaolalla, había concitado una gran expectación, lo que se tradujo en una extraordinaria afluencia.
Rufian y Delgado en sus intervenciones, sobre todo se dedicaron genéricamente a llamar a la unidad de la izquierda para hacerle frente al aumento cada vez más desmesurado de la derecha y fundamentalmente de Vox.
El discurso de Rufian tuvo un gran componente ideológico. Sin embargo, el de Delgado aparte de obviamente hacer la llamada a la unidad de la izquierda y que, esta se potencie atrayendo al mayor número de colectivos posibles y puso el desafortunado ejemplo el de los cazadores.
Expuso que a él no le gusta la caza y que incluso la aborrece, pero si tiene puntos de coincidencia con este mencionado colectivo, habría que procurar atraerlo y así, lograr más fuerza y consistencia.
En este sentido, por lo visto, no se da cuenta que todo no vale y es que, el colectivo de cazadores de aproximadamente 200.000 en todo el país, intrínsecamente es muy conservador y reaccionario. En consecuencia, su apoyo electoral con toda probabilidad no se lo facilitará a las organizaciones de izquierda y progresistas y si, a las reaccionarias y fascistas del Partido Popular y Vox respectivamente.
No todo vale y con ese planteamiento populista Emilio Delgado, lo que conseguiría es decepcionar y desmotivar al electorado de izquierda y progresista. Solo le faltó dirigirse al reaccionario y ultraconservador colectivo de aficionados de las aberrantes y criminales corridas de toros y que se subvencione a las escuelas taurinas, como hacen muchos municipios gobernados por la derecha.
En esa misma línea, puso otro ejemplo como el de la seguridad, expuso que la izquierda tendría que abordar la seguridad ciudadana “sin pudor” y recuperar el terreno perdido ante la derecha. Afirmó que "muchos barrios no son seguros” y puso como referencia que, hay lugares donde los niños no pueden salir a la calle, debido a problemas de convivencia o incidentes.
Estas declaraciones de Emilio Delgado, enmarcadas dentro de migración y seguridad, propicio que, en la Asamblea de Madrid, la parlamentaria por Vox Isabel Pérez Moñino le “diera la bienvenida a la extrema derecha”.
Es evidente de que, esos planteamientos de Emilio Delgado son totalmente contraproducentes y por supuesto, no ayudan nada (todo lo contrario) al fortalecimiento de las organizaciones políticas de izquierda y progresistas.
Emilio Delgado, expuso esas conservadoras declaraciones totalmente convencido. En consecuencia, es de esperar que, dentro del propósito de unir a las organizaciones de izquierda y progresistas, sea solo un “verso suelto”, de lo contrario si afloraran muchos otros como él y obtuvieran bastante arraigo, significaría “tirarse piedras sobre el propio tejado” y prácticamente de antemano, tener la batalla perdida, ante la reaccionaria derecha extrema del PP y fascista extrema derecha de Vox.