Éste es el principal objetivo de una iniciativa gestada por varias asociaciones norteamericanas. Y soy consciente de que si nuestro deseo es que algo no se repita, es perentorio saber qué es lo que ha sucedido realmente en el pasado.
Estamos entrando ya en el sexto año tras el inicio de la «era covid». Y todavía se observa crispación y maniobras de censura cuando se intenta informar de lo que ha ocurrido durante estos años.
Como acabo de comentar al principio, en EEUU se ha producido una iniciativa para, precisamente, poner blanco sobre negro estas cuestiones en sus diversas vertientes y llevar todo ello al Senado de cara a que esta cámara se posicione. La finalidad es evitar que, en lo sucesivo, ante cualquier otra situación de aparente emergencia sanitaria, sea imposible imponer las medidas coercitivas con las que los gobiernos mundiales atenazaron a la humanidad.
Podéis informaros a través de este enlace sobre esta «Resolución Justicia Covid» y, también, si queréis adheriros a esta iniciativa, podéis hacerlo aquí. Puede firmar cualquier persona, de cualquier país. No es exclusivo para los habitantes de EEUU.
En esta línea, que pretende respetar los diversos derechos del ser humano ante cualquier tipo de situación y de ocurrencia de los gobernantes, se van viendo otros movimientos en «yanquilandia».
Ya son varios los Estados norteamericanos que están revirtiendo la obligatoriedad de la vacunación infantil para que, por ejemplo, los niños puedan acceder libremente a la escolaridad o que los padres dejen de enfrentarse a graves problemas respecto a la patria potestad de sus hijos. Iowa, Florida, Minnesota, Mississippi, Oklahoma ya están apoyando esta variación en la política gubernamental respecto a las vacunas infantiles.
También se ha creado un comité que pretende estudiar la posible relación causal entre las vacunas y el autismo. Hago énfasis en que se va a estudiar la posible relación causal porque la correlación estadística ya es evidente en diversos estudios independientes.
Bueno, tampoco al otro lado del Atlántico todo es como para lanzar cohetes... En estos momentos, el equivalente a nuestro ministro de sanidad, Robert Kennedy Jr., se enfrenta a una demanda propiciada por diversos colectivos del establishment médico tras los primeros movimientos del abogado ambientalista en aras de disminuir el nivel de obligatoriedad de ciertas vacunas infantiles.
En otro flanco del ámbito de la salud, las propuestas electorales de Kennedy en su campaña personal frente a los herbicidas, en la práctica se han detenido bruscamente. Como abogado ambientalista conoce a la perfección el daño que provocan dichas sustancias en la salud de la población, pero la política tiene muchos flecos y parece estar sujeta a muchas interacciones, no todas fáciles de asumir. Todo ello provoca que haya bastantes contradicciones.
El Presidente Trump parece que ha hecho cálculos de que, por ejemplo suprimir el glifosato, un veneno excesivamente utilizado por todo el mundo, supondría un duro golpe a la agricultura extensiva norteamericana, con lo que el precio de los alimentos subiría cual cohete. Y, dicho sea de paso, no hay que olvidar que en poco tiempo, va a haber elecciones para las cámaras de representantes estadounidenses.
Por otro lado, aunque Kennedy, desde su cargo político, parece que puede mandar sobre los reguladores sanitarios, como por ejemplo la FDA, CDC, EPA, a través de sus alfiles estratégicamente colocados en los puestos directivos de dichas agencias, la realidad es que no lo está teniendo nada fácil. Frecuentemente podemos ver una de cal y otra de arena.
En fin. Lo que me parece más interesante, si nos fijamos en lo que sucede en el panorama sanitario norteamericano, es enfocar hacia las cuestiones que puedan ser positivas. Y en esta línea, yo ya he firmado el escrito que denominan «Resolución Justicia Covid».
Salud para ti y los tuyos.