Jesús dijo ser Dios, y también, que todos somos hermanos. Con ello afirmó que todos somos Dios, que nos une la misma naturaleza divina. Fue, sin duda, una gran declaración de Amor (Porque Amor es Unión) pero le valió la condena de los creyentes de su tiempo, como le valdría la condena de los de hoy en día.
Jesús hizo alarde de divinidad regalando sabiduría, enseñando a los creyentes (A los que creen que no son Dios) a sentirse Dios. Pero sus juzgadores esperaban (y siguen esperando) otra clase de pruebas. Para ellos, Dios es un ser que dispara rayos y provoca tormentas, que cura sorderas y cegueras y cojeras, y vuela (Como Supermán). Solo dan crédito a los prodigios, a los milagros, a hechos que transgreden las leyes de este mundo. Jesús dijo: Amad, porque el Amor transgrede las leyes de este mundo, porque Amar es Dar y éste es un mundo de comerciantes.
Pero lo cierto es que ningún humano tiene intención de dar sino de recibir, de acumular, de atesorar. ¿A quién no le gustaría ser rico? ¿Y quién lo ha conseguido, dando? Es por eso que la mente nos aconseja, a todos, no dar (En contra de lo que aconsejaba Jesús) pero más por temor a la pobreza que por deseo de riqueza.
Pero Jesús derrotó al miedo, dando lo mejor que se puede dar: Sabiduría (Porque dar un pez es alimentar una vez y enseñar a pescar es alimentar muchas veces); y sabiendo que "quién dice las verdades pierde las amistades", dijo sus verdades, mientras su mente le aconsejaba no hacerlo. Así supo que se puede superar la mente, que se puede trascender.
¿Cómo llamar a ese "ente interno" que, dando, logra imponerse a la propia mente, siempre empeñada en no dar? ¿Espíritu? Pues eso. Es cuando el espíritu se impone a la mente cuando se adquiere la consciencia de "tener" espíritu, de ser "algo más" que "instinto de conservación del cuerpo". ¿No es eso la mente? ¿No la tienen todas las bestias?
Dar es una buena manera de comprobar que somos algo mas que bestias (y podemos hacer algo más que bestialidades). Para hacerlo hay que sobreponerse al instinto bestial, y eso es "entrar en la dimensión espiritual", eso es evolucionar, subir del plano bestial al divino porque ¿Qué hace Dios sino Dar? (Dios es Amor y Dar es Amor).
Dar es identificarse con Dios, haciendo lo mismo, para sentir Amor, para sentirse Dios. Eso fue, en pocas palabras, lo que vino a decirnos Jesús, y por eso le condenaron todos los que imaginan que Dios es una especie de superhéroe que, algún día, vendrá entre rayos y truenos, a este mundo de comerciantes, a recompensar a aquellos que creen que no recibieron bastante.
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