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Mucho miedo y muy poca vergüenza

18 de Abril de 2020
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revistas niños

Me lo decía mimadre cuando liaba una trastada, me pillaba, yo compungido y ella,

-Mucho miedo ymuy poca vergüenza

Me acuerdo deesto ahora, en este encierro forzoso que vivimos, cada casa se ha convertido encelda y pensar en el barrio de al lado, en el pueblo cercano, no te digo ya enuna playa, una montaña, un viaje al extranjero, se me antoja como algo irreal,un sueño lejano, el recuerdo de un tiempo pasado que tal vez no vuelva.

Está muriendogente, mucha gente, no más que otras veces, pero algo es distinto ahora, porquenos encierran. Algo es distinto ahora, puede que este nuevo virus con corona seamicho más peligroso porque es muy rápido en su difusión, de un país a otro, deuna persona a otra, con enorme facilidad, además de ser muy selectivo, buscanuestros puntos débiles, los que ni nosotros mismos conocemos y se ceba conellos.

Es muy rápido,hoy te sientes mal, mañana no tan mal y de repente, como dicen los médicos, estáscomprometido, al borde del colapso. No hay tratamientos generalizados, no hayantivirales probados, no hay vacuna, ni la habrá hasta dentro de un año, comomuy poco, así están las cosas.

Encerrados,confinados, aislados. O cortamos su avance o no hay sistema sanitario quesoporte la presión de miles de pacientes en cuidados intensivos. Es cuestión dedar oportunidad y tiempo a los que más lo necesiten. Aquí tenemos el primerproblema.

Mantenemos unbuen sistema sanitario, pero empequeñecido, recortado en sus raíces, como losbonsais, con menos camas hospitalarias, menos profesionales y menos recursos.Los franceses cuentan con 6´5 camas por cada 1.000 habitantes, los alemanes con8´3. Los italianos tienen 3´4, los españoles 3, los madrileños 2´7. Ahoraadivina quien colapsará antes si las infecciones aumentan sin control. Alemaniaatiende enfermos de países cercanos, nosotros no alcanzamos a atender a losnuestros.

Si miramoslos  profesionales sanitarios por cada1000 habitantes, o el gasto por habitante, o el porcentaje de Producto InteriorBruto dedicados a sanidad pública, siempre estamos un poquito por debajo de Italia,muy lejos de la media, a enorme distancia de Alemania, Austria, Bélgica, oFrancia. Siempre a la cola de Europa.

Cuando comenzarona ensayarse los modelos privatizadores en Valencia y luego Aguirre le cogió elgusto en Madrid, marcando el camino a toda España, hubo quien denunció que lasanidad como negocio de bancos, constructoras y empresas de servicios notraería nada bueno, que lo barato terminaría saliendo muy caro y que másmercado y menos Estado no es buena receta. Y ahora,

-Mucho miedo ymuy poca vergüenza.

En países como Alemania,Austria, Francia, Portugal, o Bélgica, en casi toda Europa, viven elconfinamiento y el cierre de determinadas actividades, las ciudades mediovacías pero, por ejemplo, permiten que niños y adultos puedan salir a la callepara pasear, o realizar ejercicios físicos, al menos durante un tiempo cadadía, guardando las distancias, por tiempo limitado y respetando las medidas deseguridad.

En esos otrospaíses a quien tiene síntomas se le aplica el test, a quien trabaja en sectoresexpuestos se les aplica el test, a la población de riesgo se le aplica el test,quien da positivo entra en cuarentena, hay camas hospitalarias suficientes paraingresarle si su situación empeora y reviste gravedad. Aquí, cuando te apliquenel test puede ser tarde y, si la cosa va mal, tu cama puede que ya estéocupada.

Si te pilla enuna residencia, bueno, entonces mejor ni hablar, lo de las residencias y lasoledad de nuestros mayores lo dejo para otro momento

-Mucho miedo ymuy poca vergüenza

En Europa puedenpasear, sí,

(no les va, porcierto, peor que a nosotros en esto del coronavirus)

aquí el paseopuede costarte demasiado caro en salud y en dinero,

(500.000sanciones por vulnerar el confinamiento, unas razonables, otras no lo parecentanto, a criterio del agente que te toque)

cuando no hayrecursos para garantizar el funcionamiento ordenado de los servicios hay quesuplir las insuficiencias, hay que evitar el colapso, con el orden de laautoridad, vigilar y castigar, vigilar y castigar, algunos lo merecen, otrosno, cada día tantos infectados, tantos sancionados, tantos muertos, tantosdetenidos, tantos recuperados.

Quienes tienen eldinero hace tiempo que han huido a sus cuarteles de invierno

(chalet conamplia parcela, ático con espléndido solario, pisaco inmenso con enorme terraza)

en zonas residencialesalejadas del miedo.

-Mucho miedo ymuy poca vergüenza.

Cuando esto pasealguien hablará del valor demostrado por los españoles, así, en general, losespañoles todos, izarán grandes y nuevas banderas a media asta, levantaránmonumentos en plazas, dedicadas a los fallecidos,

(en los nuevosdesarrollos urbanísticos, rascacielos de grandes oficinas y pisos de lujo)

ya lo ha dicho lainefable presidenta madrileña, monumentos a los empresarios que hicierondonaciones y, bueno, de paso, a los sanitarios que dieron el callo, claro,

(a lo mejor a lospolicías, las dependientas de supermercado, los trabajadores de lostransportes, los que recogen nuestras basuras, los riders, las mujeres de ayudaa domicilio, o de las residencias)

bueno unmonumento al pueblo español, a todo el pueblo español y nos quitamos de líos.

Tu y yo sabremosque cuando la crisis vuelva, porque volverá, nada de eso servirá de nada si nohemos aprendido la lección, si volvemos a la fiesta de las privatizaciones y elnegocio, si no hemos reforzado nuestra sanidad y nuestros servicios públicospara contenerla.

Tu y yo sabemosque si hoy hay mucho miedo es porque durante años hubo muy poca vergüenza.

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