Cling,clang, clinc, clanc, clong, clong, clang, clan, clan, clan, klong, klang, clinc
Andan decacerolada, liados, muy liados, el malestar va por barrios, las mentiras, losbulos, la incertidumbre, el miedo, van haciendo su tarea, incansables,pertinaces, persistentes, cualquiera anda cabreado, se nos ha ido la vida talcomo la teníamos pensada,
(ni tan siquierapensada, para ser más exactos como nos la habían pensado otros),
los pobres paraser pobres, eso no ha variado mucho la verdad, los que llaman clases mediaspara irse acostumbrando a la nueva normalidad del precariado de las vidas, lostrabajos y los ingresos,
(eso era ya así antesde que el coronavirus campara a sus anchas entre nosotros, esa era la herencia,el resultado prefabricado, de la crisis que comenzó en 2008)
los ricos nada,no cuentan para el caso, siguen a lo suyo, algunas pequeñas molestias,recluidos en sus pisacos, sus áticos, sus chalets, sus cortijos, cada vez más,siguen creciendo y cuanta más crisis más ricos, 979.000 el año pasado, 172.000en 2010, cuando estábamos comenzando a notar los efectos de la crisis.
Y, sin embargo,han sido ellos los que primero han escuchado el llamamiento, han aprendido enqué armario de cocina se encuentran los cazos y se han lanzado a los caminos,la cruzada de los ricos, cacerola en mano dispuestos a reconquistar España ylibrarla del azote de los advenedizos de izquierdas que amenazan el ordenestablecido, la unidad y la grandeza, sobre todo la suya, la de los grandes deEspaña.
No me queda otraque lanzarme al clinc, clang, clanc, clan, clan, klong, klang, clanc, no quieroser menos, pero no en las ventanas, en las ventanas sólo aplausos, ahora menosaplausos, de todo se cansa el personal, queremos olvidar cuanto antes estetriste episodio de nuestras vidas, culpar a alguien, pasar página, así que,antes de pasarla,
(lo cierto es quela página de España no pasa nunca, siempre vuelve la misma fiesta, los mismosgarrotazos y la misma tragedia que llevamos en las venas)
voy a buscarculpables dando con los cazos de mis dedos en las cacerolas del teclado, menosruidoso por lo menos.
Para empezar,culpables, culpables como tales, en lo inmediato, en estos momentos, en estosmeses de desgracia, estragos y catástrofes, no los encuentro, no los encuentro,miro a otros países y en este no ver venir la pandemia todos han cometidoerrores, hasta los asesores médicos han dado consejos contradictorios que hanhecho que en unos países el desastre haya sido mayor que en otros, quien másquien menos carecía de medios de protección, compró partidas caducadas deproductos de protección, alguien perdió aviones que no sabía ni dónde se encontrabany ninguno tenía vacunas, tratamientos, ni antivirales, porque no existían.Responsables e irresponsables, sí ha habido, pero ya responderán ante lasociedad, ante las urnas, ante los tribunales.
Yo saco micacerola y emprendo el paseo diario para hacer un escrache, una manifestación, marcha,sentada, o una simple concentración conmigo mismo y con cuantos me lean yquieran acompañarme en esta aventura de crear conciencia, juzgar y sentenciar,absolver, quien sabe, condenar, la condena de la palabra y de la mirada.
Sí, unamanifestación, un escrache por todo lo alto, mi primera cacerolada, clinc,clanc, clank, klonc, contra quienes permitieron que nuestras vidas, nuestraenfermedad, nuestra vejez, nuestros colegios, nuestro agua, nuestra formación,nuestros servicios sociales, nuestras residencias, nuestra muerte, hastanuestra pobreza, se convirtieran en negocio privado, con el cuento de que salíamás barato, hasta personajillos en la izquierda entraron en la lógica perversa,justificaron privatizaciones y abrieron la puerta al beneficio empresarial comológica cruel que nos condujo al infierno en que vivimos.
El negocio, losrecortes para las mayorías como base del enriquecimiento de una minoría, las puertas giratorias de políticosreconvertidos en okupas de sillones de consejos de administración en empresassanitarias, constructoras, consultoras, tecnológicas, energéticas, o lo quehaga falta, premio a las concesiones amañadas, las corrupciones, corruptelas,tráfico de influencias, nepotismo, falsedades documentales, cohecho, delitospermanentes y continuados y siguen hablando de España, envueltos en banderanacional y discurso patriotero y mezquino.
Comencemos lacacerolada por quienes debieron cuidar lo que era de todos y lo dilapidaron,dejándonos sin camas, sin personal sanitario, sin mascarillas, ni manera defabricarlas, sin respiradores ni fabricantes nacionales, encerrados enresidencias sin medios, atendidos por personal también sin medios, comencemosel escrache de mirarles a los ojos y esperar que aguanten la mirada, la condenade saberse, para siempre, siempre, siempre, los responsables de tanta muerte. Ellos,mercenarios de cualquier patria, sanguinarios depredadores de cualquier bienajeno.
No hacen faltagritos, cacerolas de las que debieran llenarse de comida para quien lanecesite, ni escrachar a los niños de otros por nefastos que sean los actos desus padres, sólo las palabras, a modo de cazo y de cazuela, clanc, clanc,clinc, clank, klanc, clonk, clang, clang, clang, que condena unas maneras yunas formas que nunca deberán volver si queremos ser otras personas, otrasociedad, otro país, mejores. Sólo la mirada del pueblo que ningún miserablepodrá nunca sostener, ni olvidar, que le acompañará hasta su último día y másallá de sus días.
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