Francisco Silvera

Mariana Huelva

26 de Enero de 2026
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Los rostros de alguna de los fallecidos  en el accidente de Adamuz
Los rostros de alguna de los fallecidos  en el accidente de Adamuz

El día 31 debería haberse celebrado una ceremonia estatal en memoria de las víctimas del accidente de Adamuz en Huelva, dado que una parte mayoritaria de las mismas eran de esta provincia. La polémica creada alrededor de este acto es una vergüenza para cualquier persona que no se haya percatado de que en la etiqueta de Anís del Mono el antropoide es Darwin.

Este país no levantará cabeza nunca porque no conseguimos salir del feudalismo y, cada vez que lo intentamos, reiniciamos el sistema violentamente para volver. Porque no lo dude: las creencias religiosas forman parte de las vísceras, si hurgas en ellas unos cuantos se creerán en el derecho de la autodefensa, lo que incluye la justificación de cualquier acto legítimo, según lo vean.

Afirmar que España es cristiana o Huelva católica y mariana (y colombina) es terror. Digo la palabra con toda su dimensión semántica. Una pregunta, imaginen que yo soy de Huelva y sin embargo crítico con lo de América, ateo, liberal sexual, considero el papel de los rectores de la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Matriz del Rocío de Almonte en 1936 cuando menos poco cristiano y al marianismo una tradición folclórica que, veo, es el reflejo de una religiosidad popular utilizada históricamente para el control y el sometimiento de la ciudadanía sin derechos... Imaginen: ¿soy de Huelva?

¿Quién reparte los carnés de onubense, de andaluza, de español, europea, occidental, ¡humano!? Hay Leyes, lo otro se llama fanatismo religioso y racismo, me da igual el origen de esos comportamientos; los nacionalismos y las creencias tradicionales cuando son excluyentes o por oposición a otras naciones y culturas son formas de xenofobia, todos sin excepción. Estamos sembrando discordia.

La apropiación del protagonismo por parte de Díaz Ayuso usando la carne de los accidentes produciría sonrojo si no fuera, además de una vileza, generadora de violencia. Plantear un funeral religioso católico para respetar la memoria de las víctimas, sin tener en cuenta que si yo fuera una de ellas resucitaría para darle un hisopazo, es totalitario; ha alentado la crítica a un consenso entre su propio partido y el Gobierno actuando como Estado ambos, después de acordar un ceremonial necesariamente laico porque la falta de respeto es suponer que toda víctima es cristiana, inmiscuyéndose en las vidas privadas y, para colmo, denostando a Andalucía y a la propia provincia de Huelva: “No creo que esto se pueda dividir por 17 regiones o como si fuéramos 17 estados”, “Había personas de todos los rincones de España, especialmente andaluces, pero ese dolor es compartido por todos los españoles y queremos estar cerca de las familias, de los heridos y de los fallecidos”, ¿estar cerca en Madrid con una mayoría de fallecidos y heridos de una provincia a 600 kilómetros?, “Considero que la mencionada eucaristía sería de enorme alivio y acompañamiento”...

Enseguida, en este caldo de ignorancia y señas identitarias esgrimidas como valores, se ha acusado al Presidente de sectario y de faltar al pueblo cristiano, la sal gorda ha vuelto a derramarse por las redes y lo que la convierte sin duda en la Trump española: después de provocar una batalla ideológica vomitiva hasta conseguir atrasar o suspender el acto en la ciudad de las víctimas, declara “Sánchez es el responsable y por eso no va a Huelva”.

No se puede ser peor, esta última afirmación prueba la maldad de su diseño digno de un bovino con abrigo de Hugo Boss o de un canoso emponzoñador profesional (que la configura y programa); primero azuza a las pirañas y después arroja a su enemigo al estanque infestado. Cuando los USA empiecen a despertar y elijan Presidente a Gavin Newson, que pasará por democrático y un alivio frente a al trampantojo feroz de Trump pareciendo humano, España habrá alcanzado su dictadura particular con estos personajes abyectos... siempre vamos con retraso, sí, también los trenes, esperemos que no dure otras cuatro décadas.

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