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Los políticos de piedra no respetan a Valentina

10 de Abril de 2020
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Valentina

Una movida que en tiempos normales habría sido calificadade populista ha conseguido esta vez que los medios se hagan eco y los políticosreaccionen, aunque sea decepcionando. De hecho, y especialmente desde la crisisde 2008, casi cada día se han movido por las redes quejas contra susprivilegios con más pena que gloria. Pero esta vez han llegado al Congreso.

Lo que se ha reclama desde mediados de marzo es que,mientras dure el paro general, los políticos se recorten sus sueldos yemolumentos.  

Paralelamente a esta propuesta, desde las asociaciones deautónomos y pequeños empresarios se demanda no pagar, o aplazar, impuestosvinculados a una actividad económica que ahora no pueden realizar porque estáprohibida, y para la que el teletrabajo no sirve de nada. Por decirlo de otraforma, proponen que se reduzcan unos ingresos de administraciones públicas que,entre otras cosas, sirven para pagar retribuciones que desde las redes sequieren recortar temporalmente. Esta ecuación cuadra bastante.

UP se hizo eco y presentó una propuesta en el Congreso.También el grupo de Teresa Rodríguez en Andalucía. En ambos casos, el resto departidos se negaron a legislar contra el interés privado de sus diputados ysalieron con que ya haría cada uno la caridad que considerara oportuna, pordecirlo aquí con tanto respeto a la verdad como ánimo de molestar. Por elcontrario, creo que en el Parlamento Autonómico que más molesta han dejado depagarse las dietas.

De repente, y como si se hubiera disparado un resorte, alPP y a Vox les dio por reclamar que la pandemia no confinara la democracia,algo que reducen a volver a la actividad parlamentaria como si casi nadapasara, hasta el punto de que amenazaron con sentar a varias decenas de susdiputados en la sesión del Jueves Santo. Una bravuconada que no se han atrevidoa consumar, cosa que les ha servido para que todo el mundo se enterara de sufracaso. Era un poema el gesto de Casado cada vez que le restregaban el fiascopor la cara.

La reunión había sido convocada para debatir la nuevaprórroga del Estado de Alarma, cosa que se podía haber resuelto con unavotación telemática, tal como pudieron hacer más de 300 diputados, pero Sánchezquiso aprovechar la ocasión para presionar con unos nuevos Pactos de laMoncloa, a sabiendas de que no conseguiría nada, pero contribuyendo, eso sí, atransmitir la misma sensación de que los políticos trabajan, que era lo que PPy Vox pretendían con su chulería. De hecho, la reunión se prolongó durante todoel día.

Además, y también tras plantearse la petición del recortede retribuciones, entre todos han decidido que vuelvan los controles semanalesal gobierno, como si alguna vez hubieran servido para algo que no fuerapiropearse a sí mismos o insultar a los contrarios.

Pero, regresando a un patio de butacas, digo hemiciclo,que ayer jueves volvía a estar lleno de tantos huecos como asientoshabitualmente ocupados por diputados que solo aplauden o silban, ninguno de losportavoces de los grupos presentes, ni tampoco Sánchez, se dignaron responder ala propuesta que Bal, de Cs, dijo que habían realizado cuando se convocó: quese celebrara telemáticamente, tal como Casado hace cada día con losperiodistas, Sánchez cada semana con los presidentes autonómicos y el resto lomismo, o nada. Quizás si Edmundo les hubiera propuesto la recreación, para laspantallas, de un hemiciclo virtual, habría convencido a los demás porque, amenos diputados, o más imaginación o fracaso.

Tampoco los periodistas, para vergüenza de la profesión,se han hecho eco de lo de Bal, con lo que demuestran que están tan divididos endos bloques como los políticos, sin conceder la menor portada a propuestas quepuedan molestar al nuevo bipartidismo imperfecto y de dos contra dos que seestá construyendo.

Por tanto, los dos partidos menos atrapados por supasado, UP y Cs, porque Vox siempre fue y será PP hasta que lo fagocite oregrese a sus entrañas, han fracasado en sus respectivas propuestas en medio deuna movida que reclama que los políticos se humanicen un poco y decidancompartir los sacrificios a los que están sometidas las personas, millones, quedirigen.

Pero creo que ni siquiera Cs y UP ponen toda la carne quehay que poner en el asador, teniendo en cuenta que atravesamos una situacióndesesperada.

Lo que Edmundo Bal debería haber hecho es no acudir alCongreso el Jueves Santo y exponer que el motivo era el rechazo a su propuesta.Por ejemplo, la Borrás de Catalunya tampoco estuvo presente y no pasó nada. YBal se habría llevado el aplauso general si hubiera añadido el argumento, fácilpero certero, de que lo que iban a hacer los políticos en el hemiciclo y no lopudieran hacer “teletrabajando” no merecía, ni de lejos, el riesgo que correValentina Cepeda, cada vez que tiene que limpiar el atril porque un político hasubido a hablar allí.

Parece mentira que ni siquiera hayan tenido el detalle dehablar solo desde sus escaños, como tantas veces hacen en tiempos normales.Quizás esos señores y señoras salen a aplaudir cada noche desde sus ventanales,pero solo por la falta de respeto que demuestran hacia la vida de quien más lescuida en el Congreso, las manos se les deberían quedar pegadas hasta que sepueda levantar el Estado de Alarma.

UP también tiene la oportunidad de demostrar hasta dondeestán dispuestos a llegar con su propuesta. Solo con que aparezca Iglesias porla tele, o Echenique para conceder al vicepresidente margen de maniobra, ydeclare que solo apoyará esos Pactos de la Moncloa si el PSOE promueve o apoyael recorte de retribuciones de todos los representantes políticos en lasinstituciones importantes: Congreso, Senado, parlamentos autonómicos y grandesayuntamientos.

Y si los de UP necesitan un argumente potente, puedenrecordarles a PP y PSOE que durante cuatro décadas nunca fallaron a la hora deponerse de acuerdo en lo de subirse los sueldos. Y también en otra cosa, éstacon los agravantes de nocturnidad, estío y alevosía: modificar el artículo 135de la Constitución para colocar a los bancos por delante de las personas.

También hay otro argumento, aunque este también lesafecta a ellos por compartir gobierno. Por mucho que a todos nos hayasorprendido, ¿acaso se consideran menos responsables de los efectos delCoronavirus que cualquiera de los 47 millones de personas de habitan España?

Pues asuman responsabilidades y sacrificios, pero sigangobernando.

Abundando en la política, los de Pablo Iglesias puedenproponerle a los de Edmundo Bal un acuerdo ganador con sus respectivaspropuestas rompedoras: UP apoyaría lo de las reuniones telemáticas a cambio deque los de Cs voten a favor de los recortes de las retribuciones.

Y para el tiempo libre que ahora tienen miles depolíticos, que son los únicos que saben con seguridad que cobrarán cada fin demes muera quien muera, terminaré esto de hoy con una propuesta que tampoco seráaceptada: Con su mascarilla y sus guantes puestos pueden dedicar unas horascada día a ayudar en las ONG’s, en los centros sanitarios o en los geriátricos,a las órdenes de los responsables de todas esas barricadas contra la pandemia.

Y para los políticos que prefieran ayudar con losnúmeros, pueden ir a las funerarias a contar cadáveres. Quizás consigan cuadrarlos de tantos muertos que aún nos están mirando.

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