Y es que somos así, e incluso puede ser que la picaresta y el choriceo no sea sólo patrimonio de la clase política, de apellidos ilustres y afanados del 3%, tal vez incluso sea un elemento del ADN de nuestra propia España, heredado de un siglo XVII aún presente en vena, esa que hace de la economía “informal” y la factura sin IVA o el cobro en B la cotidianidad aceptada por quienes para sobrevivir o no buscan los resquicios del día a día para avanzar en el lodazal de la crisis económica, esa que es más crisis para unos que para otros.Pero aún desde esta perspectiva es intolerable que quienes deben liderar España, quienes deben de servir como ejemplo de los mejores valores de nuestra democracia, hagan de su poder delegado en las urnas un cheque en blanco al mangazo millonario, mientras el pueblo sufre el apretón del cinturón ese que proclamado desde los atriles del congreso se muestra como necesario e imprescindible para salir de una situación económica en blanco y negro actual.Y es que, nuestra democracia esta enferma herida incluso de muerte sino se toman las medidas necesarias para cortar la hemorragia que día tras día desangra más un país a golpe de titular de corrupción. Noticias que vienen a crear una mayor brecha social entre la política y la ciudadanía, entre el pueblo y las instituciones , creando al mismo tiempo la desconfianza en los valores de la democracia, en la justicia, igualdad y libertad predicada en los derechos fundamentales recogidos en la Carta Magna.Hoy necesitamos un reinicio de la democracia, una segunda transición que venga a poner frenos y limites a la desconfianza desde la transparencia y la participación de la ciudadanía en la política, desde el control y la realidad palpable de la división de poderes y desde la necesaria y urgente renovación completa de aquellos partidos que tocados en sus cimientos por la corrupción deben dar un paso atrás para hacer posible un gobierno de parlamentarismo geométrico y constituyente, un paso atrás en definitiva que es un paso adelante a favor de una segunda transición democrática que debe servir para avanzar y progresar desde el consenso y la superación de la crisis no sólo económica sino política e institucional que hoy vive nuestro país.Ese es el papel del PP de hoy , el del paso atrás para hacer posible una regeneración en su propio partido y en España, una nación que desde su aislamiento no podía liderar por más que los escaños obtenidos en las elecciones del pasado mes de Diciembre sumen lo que suman.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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