Eduardo Luis Junquera Cubiles

Ingreso Mínimo Vital

30 de Junio de 2020
Actualizado el 02 de julio de 2024
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colas del

Asegura elministro de Inclusión y Seguridad Social, José luis Escrivá, que el IngresoMínimo Vital no es la solución a todos los problemas sociales que padeceEspaña. Primero hay que recordar, y hacerlo siempre, que Escrivá procede del Serviciode Estudios Económicos del BBVA, del que fue director. En el pasado, este ente llegóa tener un gran prestigio debido al extraordinario rigor de los análisis queelaboraba, pero tras la llegada a la presidencia de Francisco González al banco,en el año 2000, a propuesta del entonces presidente del Gobierno, José María Aznar,se llevó a cabo en el mismo una purga con el fin de eliminar a todos loseconomistas que no fueran abiertamente neoliberales. Dicho esto, no creo quenadie quiera construir su vida alrededor de una ayuda como esta, al contrario,lo que necesitamos de verdad es un pacto social para aumentar los salarios. Sicomparamos el sueldo de nuestro país utilizando las diferentes formas decálculo: medio, mediano o modal, siempre salimos mal parados respecto a lospaíses de nuestro entorno, que son con los que nos debemos medir.

Vamos ahuir-aunque es necesario escuchar todas las voces-de los conceptosreduccionistas de la derecha, que dicen que las subvenciones cronifican lapobreza (no se me ocurre un factor más decisivo a la hora de cronificar lapobreza que los salarios bajos) o que el que está económicamente mal lo estápor sus malas decisiones. Entre otras cosas porque hoy en España está malmuchísima gente, y lo está porque los salarios son bajísimos, algo que hubieraparecido mucho más evidente de no haber entrado en la Unión Europea los paísesdel Este, que han reducido el nivel medio de riqueza del continente y que, conel cambio de parámetros a la hora de medir los niveles de renta, han ayudado acamuflar los problemas endémicos de España. Lo mismo sucede con la economíasumergida, ya que la media europea también incluye los datos de estos países.Esto significa que, en la Europa actual, estas naciones lideran también elranking de los países con más economía ilegal, tras los cuales están España,Portugal, Grecia e Italia. Sin los antiguos países satélites de la UniónSoviética, que han ayudado a maquillar estas cifras, España se situaría como eltercer país de Europa con más economía sumergida.

La cuantíadel Ingreso Mínimo Vital será de entre 461 euros por adulto hasta 1.015 parafamilias de 5 miembros. Pero esa ayuda, una vez examinadas todas lascircunstancias de los solicitantes, debería ser estatal para no crear másdiferencias-aún-entre comunidades. Por ejemplo, la renta mínima del País Vascoen 2014 era el doble que la de Madrid. Estas cosas tienen una influenciadecisiva en cómo los españoles nos percibimos unos a otros y, por supuesto, ennuestra vida real, de manera que no debemos extrañarnos si no existe un ciertosentimiento de patria, que nace de muchas y muy diferentes cuestiones, tambiénde que exista una cierta homogeneidad entre todas las regiones del país. Sí, yasé que no es solo esto, pero también es esto. También soy consciente de quepodemos hablar de países que poseen un cierto sentimiento de unidad pese a lasenormes diferencias entre sus territorios-el sur agrícola de EE. UU. encomparación al norte industrializado-, pero creo que somos ciudadanos de unademocracia avanzada, con la suficiente madurez como para elaborar nuestraspropias respuestas aquí, sin que sea necesario que nadie desde el exterior nosmarque el camino.

Incluso enel marco de un país de salarios altos, es necesario que existan al menos trestipos de ayudas más allá del Ingreso Mínimo Vital: ayudas por hijo, becas yayudas a la dependencia. En un país como el nuestro, en el que por fortunaexiste una fuerte conciencia de la importancia de mantener una sanidad públicade calidad sería necesario que se abriera el debate de la necesidad de cubrirpor entero los gastos de las familias en las que uno o más miembros padecenalguna de las llamadas “enfermedades raras”, que suelen tener un altísimo costey no están todas recogidas en la Ley de Dependencia. Sobre las becas, creo quetodos conocemos casos de personas con varios hijos en edad universitaria quealgún año no han podido matricularlos a todos. Estas cosas resultansencillamente increíbles en la España del siglo XXI y deberíamos lanzarlas a lacara de todos los políticos que presumen de la pretendida modernidad de nuestropaís, sobre todo cuando España mantiene gastos como los de armamento, que no suponeninversión alguna de futuro, que no se cuestionan en lo más mínimo, que estánenvueltos en la más absoluta opacidad y que exigen inconfesables artificioscontables para ser aprobados porque están blindados en los presupuestosmediante garantías que no existen para inversiones estratégicas tan importantescomo las relativas a la educación o la ciencia. Para racionalizar esas ayudassería necesario centralizar de nuevo algunas competencias, y este debate esdificilísimo de abordar en la España actual.

Tambiénsabemos todos de casos sangrantes de personas que deberían recibir ayudas poralguno de los conceptos que he citado y no las reciben y, al contrario,personas que están cometiendo fraudes que hacen que resulten beneficiarios deayudas que no deberían recibir. Toda ayuda social conlleva un fraude porquesiempre habrá casos de personas que soliciten ayudas que no necesitan o no requierentanto como otras, pero eso no significa que no existan condiciones de partidaque deberían ser corregidas o al menos paliadas en origen por el Estado. Laausencia de controles en España da lugar a estos problemas, que se hanconvertido en algo endémico: nadie controla fraudes e irregularidades de todotipo que afectan al mundo del trabajo y que terminan produciendo accidenteslaborales. Empezando por ahí y terminando por empresas que defraudan porque laAgencia Tributaria carece de los medios necesarios para perseguir todos losfraudes, como bien denuncia Gestha, el sindicato de técnicos del Ministerio deHacienda, y pasando por los casos de personas que reciben ayudas porenfermedades que no tienen o por un grado de pobreza o exclusión que no padeceny un sinfín de irregularidades que un sistema más eficaz debería corregir.

La idea deponer en marcha el Ingreso Mínimo Vital es una decisión política que no se haquerido llevar a cabo porque hasta hace poco más de un año el salario mínimoera de apenas 735 euros. Para muchas personas, principalmente para las que entoncestrabajaban a tiempo parcial, hubiera sido más ventajoso solicitar y recibir, enel caso de que hubiera existido, un ingreso de renta mínima de entre 400 y1.000 euros, en vez de tener que levantarse cada mañana para recibir un sueldo irrisorio.Sé que esto indigna a muchas personas que permanentemente hacen suyo el viejodiscurso de que “la gente no quiere trabajar”, pero lo que de verdad deberíaindignarnos es que personas que viven en un país de primer nivel como Españatengan que conformarse con salarios de miseria de 900 euros, que son los queperpetúan el modelo de país “low-cost” en el que estamos desde 2008 y del quees imposible salir sin un incremento salarial. Nos hemos acostumbrado a quenuestros políticos nos digan no a casi todo y hemos asumido que para que hayaestabilidad económica es más necesario salvar a los bancos y las grandesempresas que a las familias, pero esta medida nos ayudará, al menos, a paliarlos casos de pobreza más severa.

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