Aunque, lógicamente, en estos momentos nuestra atención está puesta en Irán, quería aquí hablar de un tema muy actual y que cada día que pasa se hace más presente, y más que se hará, la inteligencia artificial (IA). Vaya por delante que no estoy en contra de la IA, al contrario, creo puede aportar mucho a la sociedad, no soy un nostálgico que piensa que tiempos pasados fueron mejores. No pretendo desarrollar ningún artículo técnico, tampoco de sus impactos a nivel económico y social, y no porque no sea importante, como puede ser el impacto en el mundo laboral y los posibles excedentes de mano de obra. Me preocupa otro impacto, como nos va a cambiar a nosotros, las personas, desde un punto de vista moral, humanista.
La IA busca acercarse lo más posible a un humano, y nosotros, los humanos, que buscamos? Estamos cambiando? El individualismo, el utilitarismo, el egoísmo, la deshumanización del diferente está sustituyendo a la solidaridad, la empatía, el idealismo, el humanismo en definitiva? Estamos convirtiéndonos en personas insensibles, desapasionadas, distantes, desconfiadas, sin humanidad?
En mi opinión, si, y me preocupa.
Yo pertenezco, con más de seis décadas de vida, a una generación nacida en el mundo analógico donde primaba las relaciones humanas de forma presencial, físicas, nos tocábamos, nos abrazábamos, nos olíamos (si, también), nos discutíamos cara a cara. Los jóvenes de hoy en día han nacido en un mundo digital, no han conocido, lógicamente, nuestro mundo. Priman las relaciones mediante la tecnología, las redes sociales, tan fácil de conectarse que limitan encontrarse físicamente. Lo importante es la imagen en una pantalla, la realidad que muestra la presencia real es irrelevante, innecesaria, o quizá inconveniente, contraproducente, azarosa.
Jóvenes de una misma ciudad que se relacionan mediante las RRSS, no se encuentran físicamente aun pudiéndolo hacer, para hablar, reír, discutir, enamorarse, odiarse. Las relaciones de pareja se buscan haciendo “scroll” y “match” en una pantalla, hablando de todo, pero con miedo a encontrarse físicamente y que en ese momento no sepan que decirse por temor a derrumbar una imagen preconcebida.
Este ensimismamiento, encierro en un universo individual, de creación de una personalidad imposible de contrastar por terceros, con miedo a que sea destruida, nos hace temerosos de los “otros”, egocéntricos, individualistas.
Esta forma de vida queda lejos del modelo de solidaridad, empatía, idealismo, amistad.
Éste último concepto, amistad, está quedando obsoleto. Para mí, al menos, se me hace imposible poder llamar “amistad” a una relación digital, temporal, oportuna, interesada, distante, artificial. No puedes ser amigo de alguien con quien no te puedes abrazar, compartir secretos, llorar, pedir ayuda, dar tiempo al otro escuchando y viceversa. Puedes decir que por WhatsApp también lo puedes hacer, puede…. Hoy en día la mayoría de gente dice tener muchos amigos en todo el mundo, gente con la que nunca se han visto. De verdad? Es la banalización de la amistad. Las palabras escritas pueden ser fácilmente falsas, la presencia es otra cosa.
Está demostrado que la abundancia de conexiones digitales no significa una relación sólida. La verdadera amistad no se mide por la actividad en las redes sociales, sino por la autenticidad del apoyo humano en el mundo “real”.
Y como decía al principio, la relación personal se está perdiendo, a todos los niveles.
En relación a la IA defendemos que nunca podrá ser como un humano porque jamás podrá tener sentimientos, pero y si resulta que al final los humanos si somos iguales a la IA porque hemos dejado de tener sentimientos?
En fin, yo puedo decir que cada día me esfuerzo en continuar siendo humano.