Nuestro Estado de Derecho tiene uno de sus fundamentos en constatar dos realidades simultáneas y, a veces, contrarias: la capacidad de inversión y la huelga. No somos comunistas ni nada de eso, pero en aras de evitar la explotación pura se reconoce que el “capital” de quien no puede invertir es su fuerza de trabajo, sin la cual no podría crearse riqueza. No entra a valorar, constata y reconoce el derecho a la propiedad y el de usar el trabajo como herramienta de negociación.
Esto se debería estudiar en la ESO y se ha vuelto crucial defenderlo; la Huelga General prevista para noviembre nos devuelve a la política y deja desnudos a los reyezuelos de la demagogia, porque es contra el Gobierno, pero también lo es contra las Comunidades Autónomas, todas, y contra los Ayuntamientos, etc., nadie cante victoria contra su enemigo porque la Huelga devuelve la soberanía a la ciudadanía, único estamento donde debe reposar, y apaga discursos peligrosos como “sólo el pueblo salva al pueblo”, cuando oigo esto suelo esconderme porque la soberanía sólo debe usar las instituciones legales para defenderse (y la Huelga lo es), no abusar de símbolos para aplastar a quien no coincida con las interpretaciones que un chafardero cualquiera otorgue a Dios, patria y bandera.
España no es un país de xenófobos, racistas y machistas, siempre ha tenido este quiste sebáceo peligrosamente enconado y, últimamente, parece crecer con el riesgo de la pus y la tumefacción que ya sufrimos cuatro décadas del siglo XX, una lástima, porque hay una mayoría de personas que no por ideología sino por sentido común no desea el mal del otro, sólo quiere convivir y que sus derechos no se vean afectados: Sanidad, Educación, Vivienda, una vida digna sin penurias... Cuando esto falla, querida Patronal, la Huelga es un derecho no vinculado estrictamente al conflicto laboral sino también a la defensa de los derechos básicos: esa parte de España tolerante, contestataria, paciente, reivindicativa, ha despertado, y no tiene por qué ser de izquierdas, simplemente moderada, deseosa de que no le toquen este país de hospitales, trenes, autopistas, institutos, universidades, museos, bares y barriadas que es uno de los más deseables del mundo para vivir.
La Huelga hace renacer la democracia. Pedro Sánchez, no te olvides que como Presidente del Gobierno va contra tus políticas; Feijoo, Ayuso, Almeida, Moreno Bonilla, pero también Cataluña, Valencia, Galicia, Castilla y León y la de la Mancha, etc., la Huelga va contra vosotros porque con vuestra gestión sois los principales vertebradores del fracaso de las políticas de Estado que requieren consenso, sean del partido que ustedes sean. La Huelga señala ese despropósito de un partidismo que desangra los derechos. Y los sindicatos que vayan sin soberbia, no salgan trasquilados, porque ha sido Puigfeijoó (gracias por la ingeniosidad, Paco Castaño) quien la ha provocado en el Congreso con sus votos, pero es quien ha organizado las protestas, el Sindicato de Inquilinas, quien nos ha devuelto la dignidad.
Ahora viene lo real, que otra vez mucha gente se quede en casa sin votar, que la mayoría dé posibilidad de elevar un Gobierno demencial cuya única política es la no política, construir y construir ¿para que sigan comprando los especuladores, destruida la capacidad adquisitiva del sector trabajador? ¿O llevan en sus programas doblar el sueldo de acuerdo con la Patronal y los bancos?
Enhorabuena, quiero felicitar, aunque yo no los votare, a la izquierda española, porque el VOXPP ya ha anunciado que si ganan renunciarán a gobernar, puesto que hay una alta posibilidad de fraude electoral, y no van a aceptar los resultados por principios: no querrán una mayoría sospechosa.
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