La prostitución no puede ser un trabajo
Así argumentan muchas personas que defienden el abolicionismo. Porque consideran que por dinero no todo se puede permitir. Que este sistema no puede comerciar con el sexo porque esto es algo que degrada a las mujeres.Personalmente me parece que este argumento es igualmente aplicable para cualquier otro trabajo. Precisamente la diferencia entre un trabajo y una afición es hacerlo por dinero, o sea, con unas obligaciones que, de no ser retribuidas no se asumirían. Y así nos pasa a todos los trabajadores: hemos de cumplir con nuestros contratos para poder percibir un salario que nos permita vivir. Y cuando el sistema capitalista es el que impera, abrir el debate sobre trabajos dignos e indignos en base a percepciones éticas o morales me parece interesante pero también ciertamente falaz.¿Follar por dinero es indigno? Pues depende de para quién y de cómo se perciba la sexualidad. Y en esto, la percepción que tenemos viene fundamentalmente marcada por condicionantes sociales, culturales, religiosos y morales. Parece que follar ha de ser un acto de libertad, porque de lo contrario, la sociedad mayoritaria considera que es algo reprobable. Y no estoy de acuerdo.Juzgar por estas cuestiones a personas que quieren ejercer la prostitución de manera libre y regulada me parece un despropósito. ¿Quién soy yo para juzgar lo que otra persona libremente quiera hacer, sin causar daño a nadie?Las putas no pueden sindicarse
Recientemente se ha conocido la noticia de que, durante el verano, se inscribió en el registro de sindicatos el que representa a las trabajadoras del sexo. Se vendió como un gol a la ministra Valerio, que tuvo lugar durante el verano y recién estranada su responsabilidad frente al Ministerio. Y ha sido la Audiencia Nacional la vía para invalidar la inscripción de este sindicato como tal.Más allá de argumentos burocráticos, la razón de fondo es sencillamente que las putas no pueden sindicarse porque el trabajo sexual viene a ser algo indigno. Como si prohibir la sindicación de estas trabajadoras consiguiera terminar con la existencia de las putas. Como si no fueran ciertos los datos que ahora expondremos. Parece ser que según el gobierno y las posturas abolicionistas, regular la prostitución supondría blanquear todo lo que se mueve alrededor de ella: la explotación. Y en mi opinión precisamente la explotación tendrá más posibilidades de seguir perpetuándose en la medida en que no se regule el trabajo sexual y puedan promoverse controles y garantías, tanto para las prostitutas como para sus usuarios.La prostitución en datos
La realidad nos cuenta que la prostitución existe. Que además de ser "la profesión más antigua del mundo", sigue teniendo demanda. Y no asumir la necesidad de regularla, es sencillamente el caldo de cultivo para la explotación y la generación de miles de millones que se mueven de manera ilegal en nuestro país.Concretamente son 10 millones de euros al día los que mueve la prostitución en España. Supone más de 3.500 millones de euros al año. Un 0,35% del PIB (equiparable a la industria del calzado o a lo que aporta a las arcas públicas la recaudación de una ciudad como Málaga).En la Colonia Marconi, en Mardid, son unas cuatrocientas mujeres ejerciendo en plena calle. En el barrio del Raval, en Barcelona, trabaja más de la mitad de las más de 500 mujeres que ejercen la prostitución en la Ciudad Condal.En España existen 1.600 locales de alterne. Y el 66% de las prostitutas trabajan en ellos.Según datos publicados por El País, se calcula que en españa hay unas 10.000 prostitutas. El doble que fisioterapeutas colegidas. El triple que dentistas. Y según estos mismos datos que aportaba el diario, un tercio de ellas provienen de la explotación sexual y de la trata.Todos estos datos demuestran que hay alguien que consume sexo y paga por ello. Concretamente, las cifras se encuentran en el 40% de españoles que han pagado alguna vez por tener sexo con una prostituta. La media es gastarse 127 euros al mes en prostitución, lo que viene suponiendo unos 1530 euros al año.La criminalización de las mujeres, una constante
Y como suele pasar, son siempre las mujeres las que terminan pagando los platos rotos. Las putas, las gestantes por subrogación, como en su día se señaló a las abortistas.Y por desgracia los ataques más duros vienen de otras mujeres. Esas que de manera paternalista se preocupan por hablar en nombre de aquellas que además, suelen estar ya estigmatizadas y no encuentran la manera de poder expresar lo que piensan y lo que quieren. Suelen ser aquellas líderes de opinión, políticas y representantes de partidos que normalmente carecen de debate sobre estos temas, las que consideran que las putas no son libres de decidir, que se ven obligadas a practicar "semejante" labor, y que en realidad, deberíamos liberarlas en lugar de facilitarles las cosas. Porque han de dedicarse a otra cosa, y para ello, regular la prostitución solamente las condenaría más.En mi opinión, regular la prostitución es sencillamente algo que están exigiendo las propias prostitutas. Y por desgracia prácticamente nadie quiere escucharlas. Una actitud paternalista, repito, irrespetuosa y cínica que pretende pasar por alto la realidad existente y la necesidad de darle una respuesta real a las demandas de personas que también forman parte de nuestra sociedad. ¡Pregúntenle a ese 40% de hombres que utilizan sus servicios, si las putas están presentes en la sociedad!Sin embargo, a pesar de las noticias que conocemos, esas que nos dicen que algunos políticos y policías se han estado dedicando a "celebrar con volquetes de putas y coca" pagando con dinero público sus fiestas, la realidad es que son después quienes dan discursos contra los derechos de las prostitutas, porque hay que dar la imagen de que esa realidad nada tiene que ver con ellos.Como mujer, adulta y libre, defenderé siempre la libertad de todas las mujeres. El respeto a que cada una pueda elegir y actuar en consecuencia. Y desde luego, lucharé para que exista libertad y cada cual pueda asumir sus propias decisiones valorando y sopesando todos los puntos de vista a tener en cuenta. Ante un aborto, ante la gestación subrogada, ante la propia prostitución. Porque nada me duele más que ver que desde la propia trinchera algunas se sienten más dignas y pretenden juzgar a las demás, señalándolas con el dedo y considerando que son menos inteligentes, menos libres, o menos listas que cualquiera por tomar la decisión que libremente deseen tomar.No pretendo que nadie se prostituya si no lo desea. Ni que nadie geste al hijo de otra mujer si no lo desea. Ni que nadie aborte si no lo desea. A veces parece que quienes defendemos la regulación es que queremos obligar a todo el mundo a prostituirse, abortar o gestar. Y no. Sencillamente defendemos que quien quiera hacerlo pueda, en libertad, con protección legal y sin correr riesgos innecesarios.En definitiva, por decirlo claro: estoy hasta el coño de esas supermujeres que se arrogan el discurso de todas, silenciando y criminalizando a quienes también tienen coño y tienen el derecho a hacer con él lo que consideren, de manera libre y responsable.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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