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Felipe VI es el nombre de un golpe de Estado 1

22 de Julio de 2020
Actualizado el 02 de julio de 2024
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Felipe VI discurso coronavirus

Ocurre con algunos defensores de “causas”,y más si se están jugando la pasta, que, ante la derrota que asoma, comienzan adisparar sin parar y el ruido que les rompe los tímpanos no les deja ver elfuego que está quemando sus naves.

Algo parecido debe estar ocurriendo conmuchos de los muy importantes que, con tal de salvar al rey de ahora, no parande contarnos las tropelías del rey anterior y sus maletines llenos de billetes.Unos fajos que recibían el visto bueno del rey en esa máquina de contar dineroque Felipe VI aún no nos ha enseñado por la tele. Por cierto, no es necesarioque espere al discurso de Navidad para hacerlo, si es que llega con ganas a esafecha y, además, tiene la cara tan dura como para articular dos palabras que noparezcan que están ocultando un delito.

Circulaba, el efectivo, entre La Zarzuela,Suiza, Corinna y otros paraísos fiscales, transportado unas veces por padre deFelipe VI y otras por sus “asesores” y, que no se me olvide decirlo, si FelipeVI no nos quiere mostrar la maquinita billetera, que entre la Guardia Civil abuscarla por los rincones más envenenados de esa Zarzuela.

Un asunto, este de los delitos del padre deFelipe VI, que terminará siendo pasto de la prensa de la bragueta gracias,precisamente, a una investigación judicial que en España nunca se habríainiciado porque, con los mismos fundamentos, la justicia de aquí siempre se hanegado. Ni siquiera han aceptado una investigación parlamentaria.

Y lo del fiscal ese que dicen que habla conel de Suiza, mejor que no nos cuenten mentiras. Para perseguir a un delincuentellamado rey de España me fio mucho más de la demanda judicial instada por elOmnium catalán, que ha comenzado por pedir el bloqueo del dinero que puedatener en Suiza el padre de Felipe VI.

Por cierto, no recuerdo que Felipe VI, enaquel comunicado de marzo, el del mismo día del Estado de Alarma, anunciara quehabía solicitado el bloqueo de cualquier dinero que su padre pudiera tener encualquier país. Por ejemplo, en España, aunque quizás en este país extraño notenga nada.

El caso es que las informaciones que vanapareciendo para no hablar de Felipe VI proceden, casi todas, de lascopias del procedimiento abierto en un juzgado de Suiza en el que el fiscalBertossa está cumpliendo un papel decisivo. Corrijo: el papel que debe cumplirun fiscal que pertenezca a una justicia independiente de todos los demáspoderes.

Entonces viene la primera pregunta sobre lode ponerle al rey el nombre de un golpe de Estado, o viceversa: ¿Es la Justiciaespañola independiente de una Monarquía que constitucionalmente se puede burlarde esa misma Justicia?

Como cualquier respuesta que no viole lalógica más elemental solo puede ser negativa, resulta conceptualmenteimposible, dicho sea de paso, que la Justicia española sea independiente.

Y que haya alguien, por ejemplo, un rey,que constitucionalmente esté por encima de la Justicia, y de todo lo demás,resulta una condición legal de lo más oportuna para que ese rey, y esoscolaboradores fieles que siempre estarán dispuestos a morir o matar por élporque la sombra del DEMAEHE* sigue presente, puedan desarrollar una estrategiade amenaza institucional permanente, desestabilizadora y dirigida siemprecontra el presidente del Gobierno como expresión máxima de la democracia.

Esa estrategia, ayer contra Rajoy y hoycontra Sánchez, adquiere en la España de hoy una evidente dimensión de golpe deEstado porque Felipe VI sabe perfectamente que la vulnerabilidad de lospresidentes del Gobierno en España es mucho mayor que durante el paraíso de lacorrupción que el bipartidismo garantizaba. Y más si están, que estaba, enfunciones. Pero el análisis de esa fase de la estrategia desestabilizadora loharemos en posteriores entregas.

En cualquier caso, Felipe VI y suscolaboradores, por muchos nervios que se les rompan en medio del incendio queabrasa la monarquía, no pueden olvidar que estamos en el siglo XXI y saldránperdiendo si intentan romper el envoltorio democrático que adorna la política.

Excesos calculados para provocar, véase elde Jorge Campos, líder de Vox en Illes Balears y diputado en su Parlamentocelebrando el golpe de Estado del DEMAEHE* como la “efeméride más importante”y, además, “secundado en esa acción por la Asociación Unificada de la GuardiaCivil”, según publica hoy mismo en portada el Diario de Mallorca, son hechosque hacen pensar que los defensores más radicales de la monarquía estáncomenzando a tener prisa. Como la tuvieron Milans y Tejero. El de la GuardiaCivil.

¡¡¡Marlaska, ¿vive alguien ahí?

Regresaremos a las naves que se queman y aSuiza.

“Casi todas” las informacionesproceden de Bertossa, subrayaba en el séptimo párrafo de esta primera entregasobre el golpe de Estado llamado Felipe VI.

A las cinco a.m. del 16 de julio elinfluyente Zarzalejos decidió hacer estallar, desde la portada de ElConfidencial, una bomba que convirtió un funeral de Estado abarrotado depolíticos de todas las clases en un aquelarre de miradas cuyos gestosmulticolores se salvaron de las pantallas gracias a las mascarillas obligadaspor una pandemia cuyas víctimas estaban siendo homenajeadas.

Felipe VI informó al Gobierno hace unaño sobre la fundación panameña de su padre”.

Fue el titular, desestabilizador comoningún otro hasta el momento, de la madrugada del jueves 16.

Se trata de una de las pocas informacionessobre la monarquía española que no han tenido que cruzar los Pirineos pararegresar a España.

Es evidente que se concibió entre LaMoncloa y La Zarzuela y, un año después de “hace un año”, desde alguno de ambospalacios alguien ha disparado esa “bala”, recibiendo, todo hay que decirlo, tanestruendoso silencio por parte del resto de influyentes embarcados en la causade salvar la monarquía, que solo podemos pensar en un agarrotamientosobrevenido, a la espera de novedades.

Nada puede decir Felipe VI, tancomunicativo a la hora de contar cuentos renunciando a herencias, porque es elsospechoso principal de una filtración cuya traducción exacta es “aquí estoyyo, y mucho cuidado conmigo”.

Y Pedro, ¿qué puede decir? Es el conductordel coche oficial donde han hecho estallar la “bomba” y, de momento, estáaprovechando Europa para ver si se olvidan algunos de esos tan cercanos, a losque quizás debe una explicación.

La información de aquella madrugada en ElConfidencial es decisiva para seguir investigando en la versión Felipe VI degolpe de Estado que estamos viviendo en uno de los momentos menos estables denuestra historia reciente y que, como casi todo lo que implica a la Monarquía,proyecta la sombra larga del DEMAEHE*.

Para que quede claro, desde esta primeraentrega, que el título no es una metáfora ni una frase provocadora para llamarla atención, diré que, en democracia, solo me refiero a “golpe de estado”cuando “alguien” que pretende alterar las decisiones del gobierno lo haceapoyándose en alguno de estos “argumentos”:

·        Empleando la violencia armada, especialmente la delejército o la de las fuerzas represivas.

·        Amenazando expresamente con emplear la violencia armada.

·        A sabiendas de que el Gobierno piensa que puede emplearla violencia y ese “alguien”, el golpista, no destruye esa amenaza ni renunciaa alterar las decisiones del gobierno.

·        Si ese “alguien” conoce la existencia de fuerzas armadasque están dispuestas a protegerlo por encima de lo que ordena el gobierno ytampoco renuncia expresamente a esa protección especial, aunque le cueste elcargo, o deja de intentar alterar las decisiones del gobierno.

Si en España hay algún “alguien” cuyafuerza ha procedido en el pasado, y procede en el presente, de alguno de esoscuatro argumentos, es el rey.

En las próximas entregas seguiremosanalizando el comportamiento de Felipe VI desde su coronación, en 2014, yrealizaremos, hasta su abdicación, un marcaje sistemático de todos susmovimientos y decisiones. Dentro de la ley, por supuesto.

Continuará…

(*) DEMAEHE son las iniciales delDespreciable Español Mayor Asesino de Españoles de la Historia de España.Resulta que estoy harto de llamarlo por su primer apellido, como si fuera unapersona. Además, los piadosos calificativos de “golpista” o “dictador” sequedan muy lejos de lo que corresponde a su amplio y acreditado currículum.

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