La semana pasada no comprendía por qué ningúncientífico o gestor con responsabilidad al que le he presentado la propuestapara minimizar la infección de la Covid19 se ha planteado ni siquiera un mínimoestudio observacional, cuando me consta que todos ellos son buenas personas yhan dedicado su vida a mejorar la de los demás.
La explicación me la ha dado, de nuevo, JuanAntonio Orgaz, de CovidWarriors, al hacerme ver que la cuestión radicaba en laconsecuencia legal ante el riesgo de cometer una equivocación y, por ende,tener que hacer frente a una cuantiosa demanda. Típicos motivos por los que estristemente famoso el corporativismo de los sanitarios.
Como ya estamos en esa nueva normalidad, seríainteresante abrir un debate sobre la necesidad de crear un sandbox sanitario,como el arenero donde los padres dejan que sus hijos jueguen de forma segura ycontrolada, sin conexión con el resto del parque. Que posibilite probarpropuestas de emprendedores sin que supongan un riesgo laboral para elresponsable que tiene que decidir si apoyar la iniciativa o no, especialmenteen un sector tan regulado como el sanitario.
Podría servir de modelo el sandbox del mundofinanciero, donde se plantean unas condiciones especiales, acotando los límitesde las pruebas (por ejemplo, ligadas al volumen de clientes, al dinero quemueven, etc.) para crear nuevas vías de negocio al tiempo que se afloja lacadena regulatoria.
¿Por qué es un modelo a seguir? Porque lasstartups (empresas que buscan su modelo de negocio) se arriesgan, al no tenernada que perder. Además, no tienen que estar reportando a diario al Banco deEspaña sus movimientos, como sí tiene que rendir cuentas un banco tradicional,del cual las acciones regulatorias pueden abarcar un 20% de su presupuesto.
De ahí que muchas empresas del IBEX tenganaceleradoras de startups fintech (aplican nuevas tecnologías a serviciosfinancieros) para solventar necesidades de nuevos nichos de mercado que, apriori, se les escapaban. Así, el consumidor apuesta por un neo banco,porque concibe que el riesgo que correestá acotado.
Si traspasáramos esto al ámbito sanitario, ymás concretamente al de la lucha contra la Covid19, el espacio que se crearatendría que estar limitado, teniendo muy presente que de ahí no saldría lavacuna, sino, en todo caso, medidas que minimizaran la infección.
Es decir, ahora mismo, es como si estuviéramosen el campamento base para doblegar la cima del Everest de la pandemia, por locual es necesario que los gestores con responsabilidad tengan más posibilidadespara comprobar nuevas vías para crear campamentos intermedios que nos ayuden allegar a la cumbre. Porque pocos emprendedores de la salud se pueden costearlos diez millones de euros que puede costar la segunda fase de un ensayoclínico.