12 de Mayo de 2026
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Barco Hantavirus

El acontecimiento sobrevenido de que un buque de recreo procedente de la Patagonia argentina haya tenido que fondear en aguas españolas, tinerfeñas, a petición de la OMS, por la presencia de un Hantavirus que ha provocado la muerte de tres pasajeros y el contagio de otros trece de un total de 124, vuelve a demostrar que cualquier problema que genera al acontecer diario, es utilizado por el PP no solo para la crítica acerba contra el Gobierno central, sino para responsabilizarle de generar un pretendido caos por no saber gestionar los problemas, las crisis, esta vez con el argumento falso de que el Ejecutivo canario no fue informado por el Gobierno central.  

Y les da igual que esa mentira fuera desmentida por quién la difundió, el presidente canario, Fernando Clavijo (que gobierna gracias al PP), cuando dos días después de afirmar que no le había llamado nadie del Gobierno, reconoció que había tenido varias conversaciones con la Ministra de Sanidad y el Ministro de Política Territorial.  De nada sirvió el desmentido porque la mentira abrió el pin pan pun contra el Ejecutivo Central por los voceros habituales (Bendodo, Tellado, Ester Muñoz, Cuca o el recién reincorporado Borja Semper) para engordar la pelota sobre el caos —que solo ven ellos— en la gestión de esta nueva crisis por el Gobierno de Pedro Sánchez, al que solicitaron desde el minuto uno el cese de la ministra.

Echada a rodar la mentira, los voceros disruptivos siguieron expandiendo el miedo entre la población canaria, al que se sumó el Presidente Clavijo, al justificar su rechazo a que el buque atracara en el puerto tinerfeño de Granadilla por el riesgo a que las ratas del barco pudieran acceder a tierra firme y expandir el virus, aunque sabía que tras su primera visita al buque los técnicos sanitarios de la OMS confirmaron que no había ningún roedor. Clavijo reveló así su inhumanidad con los afectados.

Cualquier observador atento sabe que fue la Organización Mundial de la Salud (OMS) la que solicitó al gobierno español que atendiera la emergencia sanitaria desatada por el Hantavirus en el buque de recreo, por ser el país cercano con mayor capacidad y experiencia en la gestión de crisis sanitarias. Petición que el Gobierno aceptó por una razón humanitaria, más allá de los Convenios internacionales suscritos por España. Hechos de los que fue informado puntualmente el Ejecutivo canario y la ciudadanía en varias ruedas de prensa (jueves, sábado y domingo) de la Ministra de Sanidad y los de Interior y Política Territorial, que dieron cuenta de todos los pormenores del caso y el plan de actuación. Complementadas con comparecencias de los DG de Protección Civil y Emergencias, y de Salud Pública.

Explicaciones que nada importaron a los heraldos del caos, embarcados en abonar el miedo ciudadano machacando con la idea de la mala gestión sin ninguna prueba, basada en presunciones y en el enfado de Clavijo por no haber estado presente en las negociaciones con la OMS, olvidando que la gestión de las crisis sobrevenidas desde el exterior, es competencia del Gobierno central que, en este caso, cumplió con su responsabilidad de informar al Presidente y autoridades canarias por su implicación colateral en la acción humanitaria solicitada por la OMS. Clavijo, aún no se ha disculpado de la mentira que lanzó.

Con todo, lo mollar vuelve a ser la sinrazón con la que navega el PP desde la llegada de Feijóo, obsesionado con derribar al Gobierno progresista como sea. Tanto, que al comprobar que la gestión de la crisis del Hantavirus no era el caos pretendido, rebuscó en la actualidad para responsabilizar al Ejecutivo de la desgraciada muerte de dos Guardias Civiles cuando perseguían una lancha de narcotraficantes. Ejemplos que demuestran la imposibilidad de alcanzar ningún acuerdo con el Ejecutivo, por la visión frentista de Feijóo de que pactar da aire al enemigo y, ya se sabe: al enemigo ni agua. Por eso resulta indignante oír que ambas partes, Gobierno y PP, Sánchez y Feijóo, son responsables por igual de la imposibilidad de llegar a acuerdos y de la polarización

Dos no negocian si uno no quiere y, a día de hoy, es el PP el que se niega por sistema a pactar nada, aunque beneficie a la ciudadanía, sumergido en la errática estrategia de poner todos los palos posibles en las ruedas del Ejecutivo, con mentiras, denuncias falsas e hiperbólicas y con el insulto cada vez más vulgar, zafio y procaz, que degrada el sistema democrático. Táctica que convierte al PP en un partido disruptivo para la democracia, epítome de la metáfora del campesino baturro montado sobre un burro que camina por la vía del tren, ajeno a los pitidos del maquinista: ¡chufla, chufla, que como no te apartes tú!

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