El dieciocho de julio
En el patio de un convento
El Partido Comunista
Fundó el quinto regimiento
Se han cumplido 90 años desde el momento en que un grupo de militares españoles, apoyados por la banca, los poderes económicos, las fuerzas monárquicas de la aristocracia de todas las familias borbónicas, la mayoría de las huestes clericales y los partidos de la derecha nacional, se alzaron en armas contra el régimen legal y constitucional republicano.
Y se cumplen 90 años desde el momento en que el pueblo tomó las pocas armas disponibles, apoyado por algunos guardias de asalto y algunos mandos del ejército y asaltó el Cuartel de la Montaña, donde habían decidido atrincherarse los golpistas madrileños. La caída de Madrid en los primeros momentos del alzamiento hubiera supuesto el estrangulamiento de la República.
Fue el pueblo, en las grandes ciudades industriales, sindicalizadas y con fuerte peso de la izquierda donde se frenó primero el alzamiento. Un golpe que los militares pretendían rápido y sangriento, a tenor de lo ocurrido en las primeras ciudades que cayeron en su poder. Fusilamientos, depuraciones, encarcelamientos masivos y la toma del poder absoluto por parte de una Junta Militar.
Así pretendían que fueran las cosas. Pero el pueblo frenó en seco a los militares del terror exponiendo sus cuerpos y con muy poco armamento. Sin embargo, había que adoptar las medidas para que esa resistencia tuviera continuidad. Así fue como en el patio del convento de los Salesianos de Estrecho crearon el 5º Regimiento.
Fueron aquellos hombres los que acudieron de inmediato a taponar el ascenso de los ejércitos sublevados en la Sierra de Guadarrama, en Somosierra, Talavera, la carretera de Toledo, el Sur de Madrid, o asumieron la responsabilidad de trasladar las obras del Museo del Prado a Valencia para evitar que los bombardeos masivos pudieran destruirlas.
En mi pueblo, en Collado Mediano, aún se conserva un edificio, hoy convertido en agradable restaurante, donde cuentan que se estableció el cuartel general del 5º Regimiento para la defensa de la Sierra de Guadarrama. Allí se instaló Lister y por allí pasó La Pasionaria para animar a las tropas.
Allí se encaminó mi abuelo, Calixto López Cuena, de profesión cantero, para alistarse en el 5º Regimiento y subir a la sierra a defender a su mujer, a sus tres hijos, a su pueblo. Después fue combatiente durante toda una guerra. Al final consiguió pasar a Francia desde Cataluña y fue recluido en alguno de los campos de internamiento.
Algunos supervivientes que consiguieron volver al pueblo contaron que enfermó, fue trasladado a un hospital y nunca volvió en ninguno de los trenes que sus hijos esperaban en la estación. Sólo una ficha en los archivos de la masonería y el comunismo de Salamanca. Allí queda constancia de su profesión, cantero y de sus afiliaciones a UGT y el PCE. Nada más sobre él en España, ni en Francia, ni en los campos de concentración alemanes. Desaparecido.
Gracias a hombres como él la dignidad de defender la legitimidad republicana sigue siendo una causa de gentes honradas. Gracias a esos hombres se pudo contener durante tres años lo inevitable, el triunfo de los militares golpistas, de la iglesia más ultramontana, de los ricos y aristócratas y de los borbones en diferido.
Durante este largo periodo de violencia desencadenada por los golpistas, Franco supo aprovechar la muerte de Sanjurjo y de Mola, los dos en accidentes de avión, el fusilamiento de José Antonio Primo de Ribera, fundador de la Falange, en Alicante y la larga marcha de la guerra, para asentarse en el poder y hasta trucar decisiones de la Junta Militar y alzarse con el poder absoluto y definitivo.
Cuanto más durara la guerra, mejor para él. Más se consolidaba como generalísimo, más tiempo para laminar a las corrientes internas de los alzados y someterlas al decreto de unificación en una FET de las JONS reconvertida luego en Movimiento Nacional. Más tiempo para ir pueblo a pueblo saqueando todos los archivos de las organizaciones obreras y ejecutando, encarcelando, torturando a cualquier tipo de oposición posible. Los maestros fueron el colectivo más perseguido, depurado, desaparecido.
Más tiempo para dejar que el fascismo europeo, encabezado por Mussolini en Italia y por Adolf Hitler, en Alemania, fueran probando sus artefactos de guerra sobre el pueblo español y ensayando lo que mas tarde sería la II Guerra Mundial, mientras las fuerzas democráticas en Gran Bretaña, Francia y otros países democráticos dejaban hacer y abandonaban a su suerte a la República.
Tan sólo unas decenas de miles de voluntarios, las Brigadas internacionales, desde Alemania, Italia, Irlanda, Inglaterra, o Estados Unidos, entre otros muchos países, acudieron a defender a España. Fueron devueltos a sus países de origen meses antes del final de la guerra, donde con frecuencia fueron maltratados, donde organizaron la resistencia al fascismo, donde siempre llevaron con orgullo su pasado de defensa de la República Española.
Alguien declina su responsabilidad, abandona la decencia y cede el paso a las huestes de la violencia, Hace 90 años, en el patio de un convento, el pueblo de Madrid, el pueblo español, decidió plantar cara al fascismo. Se gana o se pierde. Nunca se sabe. Si no se lucha, siempre se pierde. Ya estás perdido.
Esa es la gran lección del 5º Regimiento. Los tiempos cambian. Los medios para la lucha son otros, también. Pero a veces una situación es ya intolerable y la violencia, por unos u otros medios, se abre camino. Cuando lo irracional se nos presenta como lo normal. Cuando la corrupción impera en los partidos, la economía y las instituciones.
Cuando la mala política piensa sólo en conseguir el poder sin solucionar nuestros problemas, de empleo, de salario, de salud, de vivienda. Cuando la democracia es vestida de lagarterana y convertida en objeto de burla y chufla. Cuando alentamos en nuestros hijos la ambición egoísta de ganar dinero y no de servir a su país y a su gente.
Entonces necesitamos volver al patio del convento, con todas nuestras armas, nunca de fuego, nunca violentas. En la violencia son expertos y llevan siempre las de ganar. Pero nuestras armas no son pocas, la huelga, la huelga inversa, la manifestación, el boicot, la marcha, el reparto de octavillas, la concentración, la ocupación pacífica, el encierro, la huelga de hambre, las redes sociales, la pancarta, la pintada, el arte callejero, la resistencia no violenta, la desobediencia civil… y muchas más.
¡Viva el 5º Regimiento!
Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.