Suicidio colectivo
Por el contrario, todo el mundo parece haber apostado por la estrategia del aislamiento social, una teoría epidemiológica de libro que afirma que si todos permanecemos socialmente aislados, evitamos el contagio. Por primera vez en la historia, los epidemiólogos de la OMS se muestran satisfechos de poder combatir una pandemia mediante el aislamiento social mundial. ¿Arrogancia como reconoce en privado algún médico de la OMS?Esta por ver que la estrategia tenga efecto. Especialmente en países latinos donde la picaresca es la norma. Pero además de eliminar el efecto de inmunidad de rebaño, supone unos elevadísimos costes que quizás no resulten “equilibrados”.Veamos. La hostelería española supone un 7,2% de nuestro PIB. El turismo supone un 12,3% y el comercio un 12%. Todos estos capítulos pasan a cero a partir del Estado de alarma. Siendo conservadores, un mes de parón supone un 2% de PIB lo que supone entrar en recesión. Si el estado de alerta se prologa más allá el impacto se va multiplicando.Pero hay más costes: incremento del paro en la población más vulnerable y destrucción del tejido productivo difícilmente recuperable. Y a todo esto, hay que sumar los costes emocionales: fallecidos que no pueden ser velados, bodas interrumpidas, erosión de la convivencia familiar, costes sanitarios y psicológicos del sedentarismo y el confinamiento, servicios religiosos en cuarentena, etc.Quizás algunos contraargumenten que también hay beneficios: incremento de la convivencia familiar, aprender a aburrirse, probable incremento de la natalidad, cambio en la cultura empresarial hacia el teletrabajo, etc. Cierto. ¿Pero compensa el suicidio colectivo?El gran argumento -sin embargo- es que la vida y la salud está por encima de todo. ¿Por qué entonces la Sanidad española no ha dispuesto de aparatos de alta tecnología para el tratamiento del cáncer hasta la donación de Amancio Ortega?, ¿debe de ser infinito el presupuesto sanitario?, ¿cuál es el límite?Hagamos el análisis más doméstico. ¿Es lícito arruinar a la familia y las posibilidades de estudio de los menores para financiar una operación del abuelo?, ¿es lícito no hacerlo? Por supuesto, todo es cuestión de “equilibrio”. Porque la salud es un bien. Pero el mantenimiento del tejido productivo y del empleo, también.Y además, ¿tenemos garantía de éxito con un plan de choque tan brutal como el aprobado?¿No sería más razonable contar con un plan detallado por fases como Gran Bretaña?, ¿no es más razonable pensar desde ya en la segunda oleada del virus?, ¿alguien en España ha pensado en la colaboración de los asistentes sociales con los agentes de salud para la atención domiciliaria?, ¿alguien ha plantead movilizar a los médicos jubilados?Otrosi: la última fase del pan británico es la investigación. Ya se han destinado 20 millones de libras para investigar una vacuna que permita luchar contra el virus y no sólo contra sus síntomas.La verdad es que leyendo el plan británico uno siente una sana -o no- envidia.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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