En muchas de las ocasiones este dilema se condiciona al nivel de ingresos de la ciudadanía. Cuando no da para mucho se elige que nuestra salud, sea atendida por los hospitales de la sanidad pública que son gratuitos. También para urgencias o problemas gordos. La fe en lo público reúne igualmente a muchos seguidores. Algunos ciudadanos acuden a la sanidad pública simplemente porque piensan que la misma debe estar en manos de “lo público”, es influyente su ideología social. Pero hay mucho votante de izquierda que ha elegido la fórmula del seguro privado en combinación con la sanidad pública. Las ideologías se aparcan.
El diario El Correo en su edición del 28 de diciembre último afirmaba que el número de vascos con seguro sanitario privado ha aumentado un 56% en los últimos seis años. Una cifra importante que convendría analizar profundamente. El crecimiento de la sanidad privada es alto y eso se debe a algunos factores que iremos analizando.
También hay un trasvase de cuadros médicos de lo público a lo privado, lo que por otra parte conlleva trasvase de la información reservada de lo público a la privada Y son dudosas las garantías para que eso suceda y no afecte negativamente a lo público.
¿Porque papá Estado, y realmente Estado somos todos, permite esa escalada de lo privado en un tema tan clave cómo la sanidad? Me figuro que las capacidades de gestión y recursos necesitan de lo privado para una cobertura de la población y dar respuesta las necesidades de la pública pasan por negociar los apoyos de la privada. No es una buena solución, pero forma parte de ella.
No se nos escapa que los hospitales privados que han acordado dar cobertura igualmente a lo público, es decir son concertados, traten con ello de disponer de unos beneficios a costa de la ciudadanía, en detrimento de las calidades del servicio que prestan. Y me refiero por ejemplo al Hospital de Torrelodones en el Madrid de la Ayuso recientemente reflejado en prensa y medios en forma dudosa.
A nivel nacional un 32% de la población dispone de algún tipo de seguro privado, aunque la sanidad pública es preferente cuando se trata de urgencias. Se dice con mucha frecuencia que cuando realmente tengas algo grave no tengas ninguna duda en que te atiendan en la sanidad pública, que dispone de los mejores medios tratándose de casos complejos. Por ello hay muchos ciudadanos que compatibilizan lo público con lo privado. Quieren ser atendidos rápidamente en el día a día y en temas importantes usan los servicios públicos.
En Comunidades como Madrid, Cataluña, Navarra y Andalucía o el País Vasco de rentas más altas, la decisión de tomar la senda de la sanidad privada se acentúa, frente a comunidades más modestas. Los grupos sanitarios privados en España son Quirónsalud, Vithas, HM Hospitales, HLA (Grupo ASISA) y Sanitas.
Recientemente el Hospital de Torrelodones -ya mencionado- en la Comunidad de Madrid, ha desatado una polémica por la orden de evitar pacientes no rentables para aumentar beneficios demorando los tiempos de respuesta y atención en las consultas hospitalarias. El Gobierno estudia acciones legales contra el Gobierno de Ayuso por las practicas de la empresa gestora de dicho Hospital. Fuente : Noticias para Municipios
Uno se pregunta si la razón de encaminarse a la sanidad privada es porque no se sienten todo lo bien atendidos que desean en la pública, en la que se dispone de un acceso más rápido a los especialistas, también la obtención de los diagnósticos, más diversidad de centros, con más tiempo por consulta. La sanidad pública está sufriendo un deterioro por falta de medios, fundamentalmente de médicos y más acusadamente de especialistas – 50.000 más serían necesarios-. Esto produce listas de espera no deseadas, que el paciente no tolera en ningún caso.
Las personas que hoy utilizan la sanidad pública a nivel nacional se han duplicado desde el año 2018. Ha habido una elevación fuerte desde el COVID, por los problemas planteados en la sociedad derivados de una deficiente actuación. El gasto sanitario privado representa aproximadamente el 26 del total nacional y es superior a la media de la OCDE.
Hay un dato que conviene analizar, si Ud. es una persona de avanzada edad, es decir de 80 años en adelante habrá observado que después de años de haber transitado por especialidades como oftalmólogía, dermatólogía, cardiólogía, urología, etc… es dado de alta y enviado a su médico de cabecera, sin que haya a su parecer razones suficientes para no proseguir con sus revisiones -por ejemplo semestrales- que le garantizaban un estado de salud digno.
Ahora quien tomará la decisión de enviarle o no al especialista será su médico de familia bajo su criterio. Obviamente se evitarán muchas consultas de cada especialidad. Por ejemplo ahora el proceso es que si Ud padece de “carcinomas vaso celulares en su piel”, el medico de cabecera le hará una foto con su móvil que remitirá a otra instancia quien determinará la intervención del especialista.
El resultado será mayores tiempos de espera, inseguridades, menor actuación de los especialistas y mejores costes para la sanidad. Así es percibido por la ciudadanía. Antes le veían cada seis meses, ahora los periodos han ido a un año o más. Ello afecta a su calidad de salud. Es un factor a tener en cuenta por algunas personas cara a contratar sanidad privada.
Antes siempre le veía cada seis meses su especialista. Ahora le harán unas simples observaciones en su ambulatorio. Y la visita a su especialista se hará previa petición de su medico de cabecera. Los tiempos de espera aumentarán a un año o más y sus arterias o el tamaño de su aorta o la revisión de sus dos “Stens” deberán esperar. Este será el proceso para que los especialistas puedan hacerse cargo de más pacientes. Menos costes para la público con una peor atención. Pero este no es buen camino.
También el nivel de salarios de los médicos especialistas en España son mayores en otros países europeos. La situación de los especialista médicos en España es de un déficit persistente. El problema se agudiza considerablemente en la “España vaciada”. El déficit es crónico y las jubilaciones en un futuro próximo, -los diez próximos años-, de especialistas entre 55 y 64 años agravará la situación. España necesita miles de médicos especialistas – ya he mencionado 50.000-, con una fuerte demanda en la atención primaria y zonas rurales. Las necesidades por relevo generacional son urgentes.
Todo parece apuntar a una escasez en especialistas, lo que hace que el proceso deba ralentizarse. Si añadimos a ello mayores esperas en la atención médica en general, bien en su consulta ambulatoria, en esa operación que es urgente pero que debe esperar, en ese estudio radiográfico con muchas semanas de espera, tenemos un cuadro perfecto, diría imperfecto. Hay evidencias como citan los medios en algunos hospitales semipúblicos que se tratan a clientes, no a pacientes, estimulando objetivos de maximización de beneficios a costa del deterioro en los servicios médicos. La cuenta de resultados dirigen las acciones.
La derecha en el país azuza el ingenio para favorecer su apoyo a la sanidad privada. La pública para ellos es “lo social”, el que quiera tener buena salud que se lo pague dicen. Es pura especulación ideológica ligada a la adscripción de determinados partidos. Se están contratando médicos sin especialidad MIR para cubrir vacantes urgentes, más aún en la España vaciada con un fuerte debate social.
En la Comunidad de Madrid existen hospitales públicos que dependen de la propia Comunidad con gestión privada. Se tratan además del universitario de Torrejon, el de la Infanta Elena de Valdemoro, el del Rey Juan Carlos de Móstoles y el del General de Villalba. Fuera de Madrid podemos hablar del Hospital de Denia en Alicante, el de Manises en Valencia, el de Vinolopó en Vigo y el Policlínico Riojano Nuestra Señora de Valvanera.
Un “hospital público de gestión privada” es un centro sanitario perteneciente a un servicio público de salud, que es administrado por una empresa o una organización distinta al servicio de salud autonómico, en la Comunidad Autónoma que se ubique. Y añadiríamos, cuyo objetivo fundamental quizás sea maximizar el beneficio, prioritario cuenta de resultados. Aunque este bajo supervisión de la administración pública. La vigilancia pública y los controles poco rigurosos ayudan a generar problemas de asistencia. Se requieren políticas que anticipen las necesidades de lo público y no solo respondan a crisis. También se exigen mejoras laborales en la pública.
El número de personas con seguro sanitario privado ha aumentado un 56% en seis años. Cuando además el 80% de los que acuden a urgencias – como ya he comentado- se decantan por ir a un centro público. Por ello el Servicio Público de Salud trata de mejorar la percepción que la ciudadanía tiene de él, en el área de urgencias, aún así con muchas demoras en la atención.
Desde 2024 la tasa de personas que dispusieron de un seguro sanitario privado ha crecido hasta el 32,9% (Fuente Ministerio de Sanidad). Se trata de un crecimiento generalizado de las pólizas sanitarias privadas en todo el País.
El culpable total de este crecimiento según parece es el incremento importante en las listas de espera de la sanidad pública y la falta de especialistas y eso con un gobierno socialista no es de recibo. Las administraciones públicas incluyen aseguramientos con empresas sanitarias privadas en sus convenios laborales. Es un claro contrasentido a las políticas de fomento de la sanidad pública.
Hay que reforzar los medios de todo tipo en la sanidad pública y no esperar que cuando lleguen los problemas debemos solicitar auxilio en la privada. Antes de que surjan los problemas hay que ponerle el cascabel al gato, dotando a la sanidad pública de los recursos suficientes. Los partidos conservadores nunca establecerán políticas de reforzamiento de lo público por ideología pura. Nos jugamos la salud de todos los españoles, sobre todo los más necesitados, con máximo riesgo para su salud.
En el País Vasco, unos 200 médicos gozan de compatibilidad para ejercer tanto en la red pública de salud como en la privada. Es complicado esta política de puertas abiertas, con el posible traslado de información (listas, presupuestos, gestión, etc…) que podría potenciar el negocio en la sanidad privada. Peligrosa la medida y poco social.