Hiroshima fue elegida porque no había sido bombardeada de manera tradicional por los norteamericanos y porque deseaban probar el efecto de la bomba atómica en una de las bases militares importantes. Este ataque, además, demostraría la superioridad de EEUU sobre la Unión Soviética. La bomba se lanzó en paracaídas y explotó a 580 metros del suelo. Instantáneamente murieron entre 60 y 80 mil personas y el calor fue tan intenso que algunas simplemente desaparecieron. Los radares japoneses detectaron a los aviones norteamericanos, pero no los consideraron una amenaza.La bomba atómica de Hiroshima fue uno de los hechos más graves y tristes de la historia mundial. La Segunda Guerra Mundial fue cruel en su conjunto y los ataques atómicos, significaron el aumentó del rechazo a las acciones bélicas y al poder nuclear. La bomba de Nagasaki con una potencia de 21 kilotones de dinamita, generó niveles de explosión y calor que no pueden compararse con las producidas por las armas convencionales. Hoy, la amenaza nuclear procede de Corea del Norte y de la aptitud desafiante del presidente Donald Trump, que sopesa una respuesta «bastante severa» al ensayo de Corea del Norte con un misil intercontinental.Otro 9 de julio, un año antes, Bertrand Russell y apoyado por Albert Einstein presentaban el Manifiesto: Una declaración sobre armas nucleares. En medio de la Guerra Fría, los once científicos e intelectuales de primera línea firmantes, alertaban de la peligrosidad de la proliferación del armamento nuclear y solicitaban a los líderes mundiales buscar soluciones pacíficas a los conflictos internacionales. «Ante el hecho de que en cualquier futura guerra mundial se emplearán con certeza armas nucleares, que amenazan la continuidad de la humanidad, instamos a los gobiernos del mundo para que entiendan, y reconozcan públicamente, que sus propósitos no podrán lograrse mediante una guerra mundial». Un año después se probaba la bomba H y después la bomba de uranio, de plutonio, de neutrones o la bomba sucia de uranio empobrecido.Han tenido que transcurrir más de setenta y dos años desde el lanzamiento de la primera bomba atómica, para que la ONU adopte un tratado para prohibir por primera vez las armas nucleares. Pese a ello todas las potencias atómicas han boicoteado el acuerdo, respaldado por 122 países. Aunque el tratado parezca que ha mal nacido por la oposición de las potencias nucleares, la intención consiste en sentar las bases legales para que todas ellas acaben reconsiderando su postura al quedar las armas nucleares estigmatizadas a ojos del derecho internacional humanitario y de la opinión pública. EEUU esgrime la amenaza de Corea del Norte como pretexto para boicotear el tratado, que les obligaría a desarmarse si lo ratificaran. Para que el tratado entre en vigor y pase a formar parte del derecho internacional se necesita la ratificación de 50 países.
Para los defensores del nuevo tratado, la iniciativa marca el principio del fin de la era nuclear y supone un paso histórico para deslegitimar este tipo de armamento. Los nueve Estados con capacidad nuclear que no participaron de las negociaciones de este tratado (Estados Unidos, Rusia, el Reino Unido, Francia, China, Corea del Norte, India, Pakistán e Israel), consideran que el tratado es una medida poco realista en el tenso contexto internacional de hoy y no cambiará nada.Los firmantes se comprometen a no desarrollar, adquirir, almacenar, acoger en su territorio, usar o amenazar con usar armas nucleares u otros explosivos nucleares. El argumento principal son las «catastróficas consecuencias humanitarias que tendría cualquier uso de armas nucleares», tal y como apunta el preámbulo del tratado, que señala que «eliminar por completo esas armas» es «la única manera» de garantizar que no se volverán a utilizar. El tratado sigue la estela de las convenciones internacionales contra otros tipos de armas como las químicas y las biológicas o las minas antipersona.El tratado entre otros aspectos reconoce los imperativos éticos del desarme nuclear y la urgencia de lograr y mantener un mundo libre de armas nucleares que es un bien público de primer orden sirviendo tanto a los intereses nacionales como colectivos de seguridad. También recoge la obligación de asistir a las víctimas y de atender los daños ambientales derivados de los ensayos con armas nucleares. La adopción de este tratado representa un punto de ruptura del estatus quo, el fortalecimiento del régimen de no proliferación y la promoción del desarme. El tratado, que entrará en vigor cuando lo ratifiquen 50 naciones, incluye la posibilidad de que los países poseedores se incorporen al mismo, después de cumplir los requisitos establecidos.EE UU sigue en contacto con China para tratar de atajar la crisis norcoreana. Trump ha mostrado en los últimos días claros signos de impaciencia ante la escasa presión de Pekín a Pyongyang, del que es el mayor aliado. Tras tres meses de conciliación, propiciados por una reunión entre Trump y Xi Jinping, Trump alerta a China de que está dispuesto a actuar por su cuenta contra Corea del Norte. Los países presentes en la cumbre del G-20 han mostrado su preocupación y hacen un llamamiento al Consejo de Seguridad de la ONU a dar una respuesta proporcionada a la muy amenazadora actividad nuclear del régimen de Pyongyang.
Por su parte Washington, Seúl y Tokio, nunca aceptarán a una Corea del norte con armamento nuclear. Argumentan que «una supuesta prohibición del armamento nuclear sin abordar los problemas de seguridad, no dará como resultado la eliminación de armas nucleares y no aumentará la seguridad de ningún país, ni la paz y seguridad internacional». El objetivo común de los tres países es, mediante cooperación internacional, lograr la «desnuclearización completa, verificable e irreversible de la península coreana de forma pacífica».El mundo está amenazado de nuevo por la guerra nuclear. Corea del Norte acaba de probar con éxito un misil balístico intercontinental que podría transportar potencialmente ojivas nucleares. EEUU plantea la necesidad de responder a Kim Jong-un, pero todas las estrategias posibles conllevan inmensos riesgos, Estados Unidos está en pleno proceso de modernización de su arsenal, y en Siria se cruzan las fuerzas de varias potencias atómicas. La iniciativa de la ONU, refleja la preocupación de la comunidad internacional por las catastróficas consecuencias humanitarias que traería el empleo de las armas nucleares, y reconoce por tanto la necesidad de eliminarlas.Hoy, la amenaza de una guerra nuclear es real y en mayor medida que durante la guerra fría; gran parte de la ciudadanía ignora el peligro que nos acecha; una guerra nuclear sería catastrófica. No permitamos que nos amarguen la existencia.Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.