03 de Abril de 2026
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Torrente

El título del artículo es el mismo que el de una vieja película de Vicente Minnelli que vio la luz en 1958. Pero no me refiero a ella. Hablo de nuestro patrio Torrente, esa saga encarnada (bastante bien, todo hay que decirlo) por Santiago Segura y cuya última entrega se ha estrenado recientemente con un gran éxito de taquilla, por cierto. La he visto. Solo y sin compañía femenina. Mi pareja me dijo que el personaje le parece demasiado casposo. No utilizó ese término, aunque ha sido uno de los más empleados para hablar de un ex policía sudoroso, sucio, machista, fascista, traidor, cobarde, putero, eyaculador precoz, hincha del Atlético de Madrid y apasionado seguidor de " El Fary" que en paz descanse ( ese gran cantante y compositor ya fallecido y que a mí, como a Torrente, también me gusta) El cine tenía muy buena entrada, como en los buenos tiempos del séptimo arte, lo cual me congratula.

"Torrente, el brazo tonto de la ley" se estrenó en 1998 si no me falla la memoria. Ha llovido mucho desde entonces. Ciertamente el personaje constituyó, a mi modesto entender, un soplo de aire fresco en una época en la que empezaban a martirizarnos con lo "políticamente correcto" un modo aceptable de censura por nuestro bien, como siempre. Hubo quien llegó, en una especie de ditirambo, a comparar a Torrente con lo mejor del esperpento español, ese género literario creado por Ramón María del Valle Inclán que acentuaba los peores rasgos de la sociedad española de principios del siglo XX para precipitarlos hasta lo absurdo y no sin una generosa dosis de humor negro y amargura. " Luces de bohemia" es la obra más representativa del esperpento. Bueno, nunca llegué a tanto, a comparar a Torrente con Max Estrella y Don Latino, digo, pero es cierto que el personaje creado por Santiago Segura me parecía simpático en su cochambroso proceder, una divertida parodia social para pasar un buen rato que, en definitiva, es lo que vamos buscando cuando nos metemos en el cine.

Es esta última entrega me he reído y he pasado un buen rato. Con eso me conformo. Sin embargo, me ha dejado un cierto poso de frustración. Ya me mosqueó que hiciesen tanta propaganda de la película. En cadenas de televisión y medios generalistas. Tras ver la cinta he comprendido. No se puede hacer una sátira de lo que ya de por si es una sátira. Realmente el film de Santiago Segura no deja títere con cabeza. Pero es que ninguno de los títeres que gobiernan nuestras vidas tienen cabeza que cortar. Todos los personajes que aparecen en la película son en sí mismos, un esperpento. Me refiero a su comportamiento en la realidad. Nos dirigen esperpentos políticos. Y no hablo solo de España. En este contexto Torrente pierde toda virulencia y se limita a retratar lo cotidiano. No precisa llevar la sátira hasta extremos absurdos. La realidad ya lo es. No es extraña tanta propaganda. El Torrente inicial era un "torrente ponzoñoso" que, al incorporarse al discurso oficial se ha transformado en un manso lago de hedonismo. Es increíble como el poder es una especie de agujero negro que con su inmensa fuerza gravitatoria es capaz de incorporar y triturar prácticamente todo, incluyendo las críticas mordaces representadas por aquella primera entrega de nuestro Torrente.

De todos modos, vean la película. Es divertida.

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