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Clandestino en España, público en Colombia: Ucrania otra vez

03 de Marzo de 2026
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Mantuve este martes en France TV Colombia una entrevista que dirigió la presentadora Mel San Miguel. Hacía pareja conmigo el ex Vice Ministro de Justicia e Integración Europea de Ucrania, Sr. Sergey Pethukov. La entrevista tiene lugar a las 15 horas de Bogotá.

Puede imaginar el lector que el Sr. Pethukov y yo solo estuvimos de acuerdo en que el problema ucraniano arranca en 2014. Para él con la toma de Crimea. Para mi con el Maidan que es la causa de todo, golpe de Estado namericano que elimina a Janukovic, político que soñaba con ser capaz de gobernar para todos los ucranianos. Washington prefería a Poroshenko, el aniquilador del Donbass, habitantes a los que hizo la guerra de manera despiadada para convencerles de las bondades del nuevo régimen otanista.

No es mi propósito relatar en detalle el intercambio de argumentos pero si referirme a la sustancia de los mismos. Y hacerlos preceder de una afirmación que enmarca el problema. Ucrania ha dejado de existir. Sus arcas no tienen ingresos, sobrevive solo gracias a los fondos europeos, ahora que ya los USA han decidido retirarse de la estrategia de la guerra. Esto es decisivo para entender el problema. El conflicto se sostiene gracias a la deuda europea y a nuestro Estado de bienestar. ¿Qué ofrece Ucrania a cambio?

Primero una gran justificación. Gastamos bien el dinero que nos dan pues usamos con competencia las armas concedidas. No se habla de ganar en el sentido normal de la palabra: forzar al enemigo a que cumpla con nuestros deseos. Con hacerle daño, basta. Y con resistir también. Cuantos miles de vidas cuesta eso no parece importar. Los miles de millones que eso cuesta, tampoco. Las víctimas se intentan esconder citando las víctimas rusas, 30.000 al mes. Obviamente si se multiplica 30 por 48 meses llegamos a una cifra fantasiosa. Y nada de eso puede refutar las morgues móviles que ha puesto en marcha el hijo del ex Presidente Biden, Hunter, dispuesto a no dejar pasar esta oportunidad de negocio puesto que los cementerios ucranianos están al límite de su capacidad. Es Ucrania la que corre el riesgo de colapso demográfico. Ya lo ha denunciado el oligarca Oleksi Arestovich. No parece que hoy Ucrania disponga de mas de 30 millones de habitantes cuando inició la transición con 52.

Llegados a este punto, cuando yo aclaré que la coalición de los dispuestos es imposible pues equivaldría a entrar en la OTAN, Pethukov reveló el objetivo final. Crear una Ucrania erizada de soldados y armas para defender a Europa del enemigo ruso. Le faltó decir “Untermenschen” como ya lo han dicho algunos de sus colegas del Maidan, Andrey Parubi, por ejemplo. Los familiarizados con el Holocausto y, sobre todo, con esa obra maestra que son “Las Benévolas” reconocerán en este propósito estratégico la falsilla nazi. Defender la civilización occidental del eterno eslavo.

Así que el resumen es este. A base de sacrificar Estado de bienestar y cargar con deuda, hacemos provisionalmente viable un constructo político a.- insostenible b.- contrario a elementales normas de humanidad pues mantiene una masacre sin esperanza de victoria. Añadan la corrupción de la clase del Maidan. Nada menos que el Jefe de la Oficina económica de Zelensky se ha fugado de Kiev para refugiarse en Israel. Por cierto el propósito final de todo este constructo, que solo puede sobrevivir gracias a nuestros impuestos y bienestar, piensen en la inflación que nos devasta, es hacer daño a Rusia y defendernos del eterno eslavo.

A falta de victoria, ¿estamos condenados a financiar este despropósito moral y estratégico? ¿O es que nuestro interés es crear a las puertas de Rusia un falansterio anti eslavo y sostenerlo in eternum pues Ucrania no existe? ¿Cree alguien que Rusia lo consentiría y que nosotros nos lo podemos permitir? Ucrania corre el riesgo si sigue en esa via no ya de desaparecer demográficamente sino incluso geográficamente. No olvidemos que el núcleo antiruso está en el entorno de Lviv, tierras de población ucraniana pero políticamente polacas desde siempre. De ahí el terrorismo ucraniano que practicaba Bandera en el período de entreguerras. En cuanto a las consecuencias internas en la UE, la primera en sufrirlas es Alemania donde estas maniobras van a terminar por dar el poder a AfD partido declarado extremista por la Oficina de Protección de la Constitución. El problema se agrava por la insólita insistencia de nuestra clase política en negarse a entender el problema. A pesar, por ejemplo, de que los fondos que consienten sobrevivir a Ucrania son europeos, tanto Starmer como Merz rehúsan tomar parte en las negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia. La inefable Kallas, a la vista del desaguisado, recomienda beber. Buen remedio.

Recapitulemos. En 1991 los EEUU “convencieron” a Alemania, la eterna derrotada, de que era mejor abandonar la Ostpolitik y fiarlo todo a desmembrar Rusia usando la OTAN como ariete. Alemania dijjo si y se embarcó en la aventura de la mano de Francia. Algo no muy distinto a lo que hicieron Hungría, Rumanía e Italia cuando se unieron a Hitler para dar el asalto a la URSS. Y fracasó. Cuando las sanciones, por llamarlas de alguna manera, impidieron el acceso al gas y petróleo barato de Rusia Alemania entró en recesión, en la que sigue. Merz, desesperado, intenta prolongar el conflicto para ver si el gasto militar compensa la pérdida de lo industrial. Entre tanto, el único partido que defiende entenderse con Rusia, la AfD, asciende en flecha mientras que la Oficina de Protección de la Constitución le califica de “extremista”, polarización que no augura nada bueno para la patria que ya conoció algo de esto en Weimar.

En ultramar Trump sigue manejando el antieuropeísmo sin que nuestra clase política lo quiera aceptar. Yo creo que tras establecer que su héroe es Orban y su modelo de pais Hungría deberíamos de tomar alguna medida. Por cierto que Rubio, en su discurso de Munich, ha remachado el clavo de Rudyard Kipling, en la estela de Borrell, el botánico del jardín y la jungla. Le ha faltado decir que por un Flandes español, hasta la última gota de sangre.

Y en Europa el avión común de combate no sale adelante y Alemania compra el namericano F 35.

Observación final. Que mi entrevista con una autoridad del Maidan haya tenido que producirse ultramar y en emisora francesa denuncia el lamentable estado moral de nuestra patria donde un encuentro de esa naturaleza resulta inimaginable. Según Julio Valdeón, de El Mundo, soy un agente pro ruso al que Putin paga por Bizum. Por el contrario, quienes trabajando para el Mi6 impidieron el ascenso del Coronel Baños a General acusándole de pro ruso y a sabiendas de que mentían, siguen en la rueda participando en seminarios, webinars y todo lo demás. En los EEUU esta conducta encaja en el tipo penal de la traición. En el nuestro, se celebra.

Voy a hacer caso a la Kallas y ponerme una copa ante de irme a la cama.

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