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El ciudadano Txutxumendi

11 de Enero de 2026
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Ciudadano Txutxumendi

El nombramiento de un lehendakari con apellido burgalés ha despertado cierto interés en el Sur del Estado, como dicen los del PNV. Bien. Yo que llevo ya tiempo allí voy a hacer un par de observaciones sobre el Partido guía, como lo llama Santiago González.

Para que el PNV pudiese ser de verdad nacionalista, hubiera hecho falta un acontecimiento decisivo. No precisamente una Vendée absolutista como el Alzamiento carlista de 3 de Octubre de 1833,  sino su contrario. Un acto de afirmación nacional, esto es, de la patria finalmente liberada de la jaula absolutista, con lo que los habitantes dejaban de ser súbditos y pasaban a ser ciudadanos, todos iguales ante la ley, que es la que les daba esa cualidad con indepencia de religión u cualquier otro status. Apellido también, por supuesto. En su primera encarnación ese acto fue revolucionario: Estados Unidos, Francia, España. Imaginemos ahora una escena vasca que hubiese seguido la falsilla nacional. San Sebastian, bajamar, Playa de la Concha. Exterior. Dia.

De una parte la delegación de la Francia revolucionaria, presidida por el ciudadano Mangetout, y de otra el representante de la EuskalHerria revolucionaria, ciudadano Txutxumendi. Habla el patriota vasco. "Camaradas ciudadanos. Escuchamos incrédulos que intimáis a la rendición a esta noble ciudad y con ella a todos los ciudadanos de Euskal Herria. Sin duda ignoráis que apenas hace unos dias se llegaron a Gernika, villa de la hoy llamada provincia de Occidente, delegados de todos los rincones de la patria y, siguiendo el ejemplo que la revolución de Francia ha dado al mundo, prometieron solemnemente abolir todos los privilegios, foros, juros, portazgos, exenciones y títulos de nobleza, todo cuanto obedecía a la voluntad absoluta del tirano y sujetaba la voluntad general de sus habitantes. Desde ese dia feliz no hay entre nosotros bizkainos, ni guipuzcoanos ni alaveses sino solo ciudadanos de Euskal Herria. Ciudadanos que viven en los territorios hoy llamados Provincia de Occidente, Ambos Rios y la Llana, todas felizmente iguales bajo la Constitución de 1793. Pues ya no nos dividimos en hidalgos y villanos, agotes o naturales, cristianos o judíos. Estos últimos, impedidos de asentarse entre nosotros por razones que solo pueden referirse a supersticiones medievales cuyos muros acabamos de derruir en la gótica abadía de Cenarruza.  Somos orgullosos patriotas de la libertad, gentes sin amo ni dueño, regidos solo por nosotros mismos y por la Razón. Sabed que toda la patria espera con impaciencia vuestra llegada para que juntos, en cuarteles divididos por la edad, cual nueva Roma en sus extremos de comitia centuriata, juremos extender por el mundo el credo de la libertad, la igualdad y la fraternidad- Y ha de ser con las armas en la mano- pues sería esfuerzo vano intentar solicitar por la paz la inclusión de tan civilizados propósitos en los paises de Europa, hoy en manos de la tiranía coronada y falsamente soberana de los Borbones, tanto de España como de Francia. Soberanía no puede haber otra sino la de la nación, cuyos representantes forman ahora frente a vosotros."

Es obvio que esto no es sino fantasía. Pero eso es lo que fue una Nación. Sin ir mas lejos la española, que el Dos de Mayo de 1808 desobedeció a Carlos IV y avocó para si la soberanía de verdad, la laica voluntad general que unía a todos sin distinción de clase u origen. Por comparar, digamos que el 3 de Octubre de 1833 fue el anti-Dos de Mayo de los vascos. Pues era su opuesto en todo. Los vascos ponen las milicias de la Diputación de Bizkaia a la disposición de los absolutistas españoles que deseaban volver a la Inquisición y abandonar la modesta modernidad que les iba a traer un liberalismo alicorto. Ergo, luchan contra la nación. ¿Como pueden llamarse ahora nacionalistas? Pues diciendo que el Fuero de Bizkaia era la expresión de la soberanía vasca. En fin, no hay porque ponerse argumentativo pero el Rey de Inglaterra Carlos I ya aseguró que la soberanía le venía de Dios y que no podía traicionar ese mandato cediendo algo de su carisma. Al fin y al cabo la soberanía era divina y le correspondía a el. Y estuvo dispuesto a defender ese criterio con su vida: así la dio, en un cadalso de Londres. ¡Cuánto mas no sería entre pais tan católico como España! Y sin embargo hay solución al dilema de nacionalismo y absolutismo. Ser liberal. El nudo de la cuestión es ese. Serás nacionalista si eres liberal y solo si lo eres. Porque tienes a tu nación detrás, que por definición es nación por ser soberana. Por el contrario, si eres absolutista tu patria es tu pueblo o tu provincia o tu infancia. La soberanía se la queda el Rey y una patria no soberana no puede ser patria, se queda en finca. Lo que sucede es que los nacionalistas vascos aspiran a que lo que ellos llaman Euskal Herria sea algo como España o Francia. Pero el fundamento de España o Francia es una revolución liberal. Y ellos son lo contrario. ¿Como conjugar las dos cosas? De ninguna manera. No hay espacio para detallar toda la confusion que trae consigo un absolutismo que adopta el lenguaje del nacionalismo liberal siendo su contrario. Pero esa es la base de todo. Querer ser como Francia o España siendo Vendée o carlismo. Item mas, definir la ciudadanía no como hija de la ley sino del apellido y la religión. Eso todo lo mas podría ser una tribu. Pero según Manu Montero solo el 40% de los habitantes del Gran Bilbao, donde vive el 50% de todos los vascos, tenemos algún apellido euskaldun. Como aplicar Sabino Arana es imposible y no aplicarlo también tenemos el dilema que nos consume. Una doctrina que asegura no se puede ser vasco sin apellidos vascos y un lehendakari que enerva ese principio. Solo es un comienzo. Les prometo seguir en el tema.

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