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La borrachera europea

05 de Mayo de 2026
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La borrachera europea

España se está llenando de gente nacida en otras partes del mundo. Eso es un hecho. Hay quién lo ve como una invasión (como una especie de marcha verde) pero también hay quién lo ve como la salvación del país, o como su propia salvación pues hay quién confía en cobrar su pensión gracias a los nuevos cotizantes extranjeros. ¿Quién pagará las pensiones de esa gente? Supongo que los marcianos de Elon Musk.

¿Por qué se está llenando el país? Obviamente, porque antes se vació. Mi madre tuvo cuatro hermanos y mi padre cinco. Era lo normal en la primera mitad del siglo XX. Pero mi madre bajó la marca de la suya y se plantó con dos y, tanto mi hermano como yo, nos plantamos con uno solo. En tiempos de Franco se pagaba un salario mayor a los trabajadores que tenían más hijos. En democracia se suprimió tal medida, por considerar que dos trabajadores que hacen lo mismo deben cobrar lo mismo. El sistema del egoísmo barrió al de la solidaridad. Tener hijos dejó de considerarse un bien para la patria y pasó a considerarse, muy al contrario, una irresponsabilidad.

Llegamos a escuchar, no pocas veces, que la tasa de natalidad descendía alarmantemente, pero no nos alarmamos, entretenidos como estábamos con las nuevas drogas que llegaron con la democracia (-El que no esté "colocao" que se coloque- nos decía el alcalde, desde el balcón del ayuntamiento). Los españoles aprendimos que, antes de ponerse a procrear, había que terminar los estudios, comprar un coche, viajar, lograr cierta estabilidad económica... Con tanto plan, nos plantamos en los cuarenta, unos solicitando servicios de reproducción asistida, otros comprando perros de raza.

El caso es que España fue perdiendo población autóctona, vaciándose, y ese vacío lo empezaron a llenar los extranjeros, muchos de los cuales no piensan como nosotros sino que siguen pensando que tener hijos es una bendición de Dios.

Ellos están llamados a ser el relevo generacional que nosotros descuidamos, al pensar y actuar con egoísmo. Son jóvenes en un país de viejos. Vienen cargados de determinación pero también de ingenuidad. Creen que podrán mantenerse puros, que no caerán en las tentaciones consumistas que nosotros caímos; pero cada día es más frecuente ver a alguno de ellos borracho.

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