El primer día me encontré por pura casualidad con el altar frente a su portal en la calle Sainz de Baranda. Era, de algún modo, un escándalo, una fiesta de buitres y curiosos. Pequeñas cadenas de televisión, periodistas dispuestos a sacar tajada de lo que se pudiera, sanchistas y anti sanchistas...
Todos con el hacha en la mano y golpeando el árbol caído. De ese árbol caído que, como dice el refrán, todos cortan leña. Todos cortamos leña.
Al día siguiente el altar era más grande, y en el portal había flores y dibujos y hasta una placa.
Supe lo que iba a pasar desde el primer día. Y volví para irlo grabando en vídeo.
Hace ya dos días que no hay nada, apenas un par de carteles abrazados con cinta adhesiva transparente al árbol que está justo enfrente del portal.
Es ley de vida y es ley de estos tiempos. Nada perdura. Y a la prensa, al mundo, sólo le interesa la novedad. Ni siquiera se habla ya en España de la guerra de Ucrania, a pesar de que sigue viva.
El famoso dicho periodístico de que tus exclusivas de hoy solo servirán para envolver el pescado mañana sigue vigente. Aunque con el agravante de que las exclusivas ahora son digitales y ya no sirven para envolver absolutamente nada.
En La Pirindola, el canal de Youtube, puede comprobarse como los hacheros dejan de acudir a venerar el árbol caído cuando ya no hay nada que cortar.
https://youtube.com/@lapirindola?si=5K9UxsDv0O2BLXy2
Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.