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“Aprender” de los fracasos o convivir con ellos

05 de Mayo de 2026
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“Aprender” de los fracasos o convivir con ellos

Es la pregunta que deseo hacerme en el comienzo del presente artículo ¿Aprender para evitar fracasos o convivir con ellos? El fracaso en tiempos de victoria en la sociedad actual, tiempo de ganadores con vistas al 2030. Los perdedores hoy pueden superar el fracaso. Este artículo presenta una ruta de acciones y personas que han abandonado esa situación para ser ganadores con sencillez y opción personal.

El fracaso compañero incómodo de viaje

En la sociedad actual el fracaso se toma como algo pésimo, pero la experiencia de haber fracasado es enormemente enriquecedora. Habitualmente las connotaciones de persona fracasada son negativas, se prefiere enmascarar la realidad. Las personas fracasadas son mayormente denostadas y nunca son modelo de nada. Mayormente en una sociedad que persigue la perfección, el fracaso es un incómodo compañero de viaje. Creamos personas y situaciones modelo, cuando no tienen en realidad nada de ello.

La moda, el capricho, los influencers, los políticos perfectos y los de cuño pésimo, la prensa mal intencionada, los periodistas que obedecen fielmente a la línea editorial, los que en el futbol le gritan “negrazo” a ese señor con pantalones cortos quedándose tan panchos, los malos y los buenos maestros de escuela, que de todo hay, constituyen un patrón de juego, en un juego que están consentidas las patadas y los VAR que mienten. En todo este follón surge el fracaso, tan difícil de lidiar. Pero como somos aprendices de la vida nos esmeramos en ganar al fracaso  transformándolo en oportunidad. Así somos y hacemos los humanos.

Reconocer un fracaso

Preferimos decir que nuestros hijos no son perfectos, antes que  reconocer que la educación que les hemos dado no está siendo la adecuada. Suavizamos la autocrítica. Reconocer el problema –pues estamos delante de un problema-  es importante. Somos juez y parte. Para reconocer un fracaso hace falta valentía.

Y para comenzar puedo referirme brevemente a la clase política incapaz de reconocer muchos errores tomados por decisiones desacertadas estén en el partido en el que estén. Esto es ni más ni menos que irresponsabilidad.

Hay políticas de vivienda, de sanidad o de trabajo que incumplen claramente los propósitos que se crearon. Es un engaño colectivo a toda la población. Aquí reconocer un fracaso públicamente es darle alas a un cese o dimisión del que se huye. En política se habla de responsabilidad pública pero nada o casi nunca de irresponsabilidad pública.

Es imposible encontrar a un político que se acuse de hacer mal las cosas

Para que se produzca una salida a nuestra crisis, lo primero ante todo es reconocer que hemos fracasado. Que algo no estamos haciendo bien. Cuando buscamos disculpas por nuestros errores muchas veces inculpamos a los demás como el origen de nuestros problemas, o simplemente a las circunstancias o a algo más simple, a la mala suerte.

Muchas de estas situaciones terminan resolviéndose a través de magistrados y juicios públicos. Otras veces el fracaso se esconde con mentiras o con falsas verdades pero ahí está, sigue existiendo y lo que es peor siempre hay personas perjudicadas directa o indirectamente. En la política, casi nadie hace frente a sus responsabilidades.

En nuestro mundo nadie fracasa, es la peste de la que se huye

La palabra fracasar en nuestra época tiene connotaciones no deseadas. No interesa relacionarte con él de ninguna manera, ni juntarte con personas que lo sufren. El fracaso normalmente se disfraza, mejor dar sensación de balance que reconocer la situación.

Los medios de comunicación, fundamentalmente la television, dibujan gente triunfadora, supervivientes, programas como la “Ruleta de la Fortuna”, “El Conquistador del fin del mundo”, “encuentre su media costilla”, etc. son solo algunos de los programas que ayudan  a reflejar a ciudadanos con éxito, éxito obtenido sin gran trabajo, tan solo mediadas unas breves competiciones. Los premios son bastante jugosos. Nadie fracasa, es el lema. Los jóvenes principalmente, se sienten fuertemente atraídos por el mensaje.

Cuando en política no se hacen bien los deberes, se prometen cosas que no se  cumplen, llegado el momento de las elecciones, los electores  descalifican y no apoyan al candidato, evitando votarle. Aún así, se sigue tropezando varias veces en la misma piedra.

La situación casi siempre es clara, el político de turno no reconoce sus faltas, su fracaso,  prensa y medios de comunicación, ciudadanos, opinión pública lo ven y lo castigan en las urnas. Las próximas elecciones se vuelve a fracasar con iguales experiencias. No se aprende y el fracaso se aprende a domesticarlo. Igualmente sucede en el mundo empresarial, en el familiar y en el propiamente personal. No espabilamos.

Foto: Las pensiones en el mundo laboral motivo de conflictos o fracasos

Abrimos las puertas al fascismo

En  política existen encuestas de opinión, que salvo excepciones se equivocan demasiadas veces en el camino a seguir. En España se vive una guerra declarada entre los dos partidos más votados y eso es una estupidez. Se turnan en el gobierno cada unos pocos años. Pero la gente está harta de eso, cuando debiera actuarse sobre otro tipo de políticas con mejor orientación a la calle, a las personas. En el 2027 hay elecciones en España. Veremos que ocurre. Ambos de atacan de fracasar, en vez de construir colectivamente. Eso da la oportunidad a la derecha y a la izquierda radical de crecer considerablemente. Es un fracaso colectivo. Y lo que es mas grace abrimos las puertas al fascismo. Las políticas remisas con los ingresos de los pensionistas, las privatizaciones, la acusada política neoliberal que se desarrolló,  la corrupción que salpicaron a  miembros de los Partidos, el problema nacional de la vivienda condenó a muchos jóvenes votantes a seguir viviendo en casa de sus padres y los  altos costes de la vida agravaron la situación. El PSOE parece hacer esfuerzos en frenar el fracaso. Hay elecciones en breve, veremos que ocurre. El apego al poder hace mucho daño.

La suerte no se encuentra, hay que trabajar para conseguirla. Hay que aprender a no fracasar

Dicen que la suerte no aparece como llovida del cielo, la suerte hay que encontrarla. Hay que fabricar los condicionantes necesarios para que esta se produzca. Hay que esforzarse para tenerla como nuestro aliado. Esto exige un trabajo previo y bien planificado.

España es un país con un gran crecimiento demográfico, provocado igualmente por la masa ingente de inmigrantes que ayudan a hacer un país con muchas visiones que no son tenidas en cuenta fundamentalmente por las derechas. Muchos de esos inmigrantes ya son nuevos votantes e igualmente muchos jóvenes sufren todavía una universidad cara, sin vivienda y con difícil acceso al mercado laboral. Esto es una bomba de relojería. Cada vez más los inmigrantes tomarán decisiones que les afecten a ellos. Ahora la prioridad nacional es, primero los españoles, con lo que lleva de retórico este mensaje.

Los intereses de la clase política y de la ciudadanía deben converger

La clase política y la ciudadanía deben ser protagonistas de un encuentro global beneficioso para ambos. La transparencia, la verdad y la no corrupción marcarán una nueva senda que nos aleje del fracaso en el próximo futuro. También una gobernación en la que participen todos y todas.

Estamos ante una sanidad privada cada vez más fuerte y una pública con muchos problemas de número de médicos y atención a la ciudadanía. Esto lo fomento el Gobierno socialista cuando estaba en Andalucía o al menos no supo atajarlo, con un corrimiento de lo público al sector privado.

Hoy Andalucía está regida por la derecha, sus políticas siguen apoyando con firmeza una sanidad privada, poco social. Parece en España estamos abocados al relevo en el gobierno de los dos partidos fuertes. Pero las alternativas actuales todavía serán marcadas por una dualidad política,  en el horizonte ya se apuntan soluciones alternativas de diferentes sesgos que marcarán los éxitos y los fracasos.

No dejarse llevar por falsos mesías

En esa disputa VOX esta ganando adeptos,  un partido que se inició  hace tres años. No olvidemos que son la derecha radical y España ya vivió la aventura de la triste dictadura de Franco por denominarla de alguna manera. No hay que olvidarlo, se han puesto la careta y aparentan otra cosa mucho más moderna, pero dañina. Han conseguido compañeros de viaje internacionales como Orban en Hungría, Trump en USA, Puttin en Rusia y otros. En general en toda Europa se observa un fuerte crecimiento de la ultraderecha. Eso no corregirá los fracasos actuales, sino los reforzará. Hay que prepararse para nuevas situaciones y no dejarse seducir por falsos mesías.

Ahora toca dialogar y unir voluntades para evitar fracasos futuros

El diálogo, el apoyo social, el encuentro  a la no disputa y si a los acuerdos. Los inmigrantes serán de alguna manera los garantes de las pensiones futuras. Ir con proclamas como “los españoles primero”, solo ocultan una verdad, la del fracaso y la senda del engaño. Invertir fuertemente en vivienda pública, socializar nuestra universidad y crear pensiones públicas dignas, ayudarán a evitar fracasos que nos afecten a todos.

No debemos fracasar en la conducción del País al 2030. Se puede aprender y se debe de experiencias pasadas, se debe aprender del fracaso de unas cuantas iniciativas y de la corrupción muy pegada al poder. Los jóvenes entre 10 y 20 años serán los regidores del futuro. El objetivo es claro, crear una sociedad satisfecha, en libertad plena con pleno respeto entre los ciudadanos.

¿Cómo surge el fracaso? Falta coraje, seguro

El fracaso en general aparece cuando después de haber incumplido metas personales o profesionales, no disponemos de la capacidad necesaria para resurgir, para reaccionar, ni encontramos el coraje necesario para valorar la situación y poner los medios necesarios para salir del bache, para enmendar.

Todo el mundo tiene miedos principalmente a dos cosas, a fracasar y a la muerte. Ambos cosas aparecen de forma insospechada, aunque a veces situaciones previas garantizan o marcan ese camino.

¿Desde donde se afronta? Algunos ejemplos válidos

Fundamentalmente desde el área personal y también colectivamente. La situación es reconocer que la vida no es una autopista lisa sin baches. Hay muchos agujeros que debemos sortear.

Alberto Contador, nacido en 1.982, corredor ciclista retirado por decisión propia recientemente, fue ganador de varios Tours de Francia y de dos Giros de Italia, pero junto a sus éxitos le sobrevino la desgracia en forma de un “cavernoma cerebral”, un grave ictus en el 2004 y el abismo no solo por cesar su vida deportiva sino por su muerte. Reconoció que estaba ante un grave problema y con la ayuda de los médicos pero sobretodo de su enorme fuerza moral se sobrepuso al fracaso. Quizás tenía claro que él no corría contra nadie ni contra nada. No corría por ejemplo para emular a Eddy Mercks, corría para ser él mismo, para ser Contador. Hay estuvo su fuerza moral para abordar el fracaso. Eso fue minuciosamente analizado por él mismo. Hoy es un prestigioso analista de grandes carreras ciclistas, aprendió también de sus errores y del fracaso de una grave enfermedad, en este caso no imputable a él mismo.

¿En una sociedad de éxito, porque hay tanto temor al fracaso? Conservar la humildad, un gran logro

Una pregunta clave es porqué tenemos tanto miedo a fracasar. Muchas personas afirman que nunca han sentido miedo por nada. Eso es casi nunca es cierto. El miedo hace feliz a las personas cuando consiguen controlarlo y hacerse más fuertes cada día. Viajamos con nuestras propias angustias, el stress, nuestros temores. Pero no pasa nada. Vivimos en una sociedad convulsa, en la que todo el mundo triunfa y casi nadie le apetece manifestar que ha fracasado. Las noticias van en esa dirección, gente muy afortunada que sin esforzarse demasiado encuentra recompensas sabrosas. Una sociedad para triunfadores. Aquí es donde la virtud de la humildad alcanza sus más grandes logros.

Uno afronta el fracaso de múltiples maneras. No hay fórmulas matemáticas para salir de él. Pero lo que sí sabemos es que nuestras capacidades para generar, crean los estímulos necesarios para avanzar. Pero conviene repetirlo una y mil veces. Uno sale del fracaso cuando es capaz de reconocer que está fracasando. Si no es así es muy difícil salir de la adversidad. Un ejemplo nos puede ayudar a entenderlo mejor. Imagínese a una persona con los ojos tapados caminando por una senda llena de baches y agujeros. Seguro que terminará cayendo.  La vida exige una visión limpia de las verdaderas intenciones.

Foto: Descubrir cada amanecer y un yo profundo. No es fácil. Autor FL

Tony Robins, formador y orador orientado al desarrollo de las personas y escritor aleccionó a personas del mundo del deporte y de la política sobre los aspectos relacionados con el fracaso. Decía que la determinación, la humildad, el coraje y la pasión por la vida y las personas son claves para luchar contra la adversidad y el fracaso.

Asumir riesgos, es no conformarse y fijarse nuevas metas

El fracaso muchas veces es consecuencia del riesgo que asumimos. Hay riesgos medibles sobre los cuales podemos actuar y hay riesgos insensatos que no merece la pena asumir. Si Usted es un kayakista y decide abordar un rápido de nivel 5 –que es la máxima dificultad- sin demasiada preparación y sin disponer gente en las orillas prestas a socorrerlo, lo probable es que muera en el intento. La capacidad para medir riesgos guarda una fuerte relación con el resultado final. Por otro lado vivir la vida sin riesgos es caminar sobre ella en perfecta infelicidad.

Ciertamente cuando se han obtenido resonantes éxitos y uno sigue haciendo las mismas cosas que siempre, inevitablemente surgirán los fracasos, vendrán algunas derrotas. Las situaciones podrán  ser distintas que cuando obtuvimos los éxitos y muchas cuestiones que nos ayudaron a triunfar, ahora habrán desaparecido o chocarán en nuestra contra como una corriente impetuosa en el mar.

También el mundo de la venta ( igual Ud está en ella) no está exenta de dificultades, quizás más que ninguna otra profesión. Usted en el día a día –si se dedica a ello- se disfraza de psicólogo, estratega, comunicador, confesor y experto en marketing. Debe aprender a gestionar su estrés, cultivar su asertividad, estar preparado para auto motivarse y manejar su tiempo con eficacia prusiana. Además de todo esto, deberá afrontar en su ruta muchos kilómetros, sufrir condiciones climáticas adversas, estar muchas jornadas alejado de su casa. Deberá aprender a superar la adversidad cuando su cliente diga NO y deberá situarse delante de otro cliente con cara de plena satisfacción.

Quizás le estén asignados en la vida triunfos profesionales que Usted no esperaba, pero que ha cultivado con esmero, en su relación con los demás. Siga remando en esa dirección.

Varios modelos a seguir

José Luis Korta ex entrenador de la trainera KAIKU de Sestao en Bizkaia afirmaba: “Hay personas en todos los órdenes de la vida, también en el deporte, que se creen un rango superiores. Uno se acostumbra a ello, sucede cuando se baja la guardia, después la motivación y los estímulos”. “Pasados los sesenta años, después de haber triunfado con grandes premios con las traineras tanto como remero como preparador he aprendido que las victorias son para las vitrinas y para pasar rápidamente de hoja. Sirven para hacerse la foto a la que normalmente se suman personas que nada o poco han tenido que ver con el triunfo. Cuando fracasas nadie está contigo. Tan solo tu propia conciencia o tu capacidad para remontar”.

Peru Ortiz de Mendibil, hijo del famoso árbitro internacional de futbol José Mª Ortiz de Mendibil, fue experto vendedor y formador afirma:” Se sale de un fracaso, reconociéndolo en toda su profundidad, preguntándose y analizando el porqué de ello. Es una decisión personal aunque uno juegue o trabaje en equipo. Debes sentirte humano, modesto y sencillo, analizando las causas”. Peru fue arbitro internacional de hockey sobre hielo, ello le ayudo a interpretar situaciones complejas y a tomar rápidas decisiones, todo ello con personas de mucho ímpetu con rabia por competir y ganar. El compartía sus decisiones con los jugadores facilitándole mucho las cosas.

El gran temor de todo buen deportista es la posibilidad de que surjan las lesiones o una grave dolencia que trunque tu carrera deportiva. Lance Armstrong ex corredor ciclista, nacido en Austin (USA) el 18 de setiembre de 1.971, ganador de siete tours de Francia se le detectó en 1.996 un cáncer testicular con metástasis en pulmón y cerebro. Con quimioterapia pero sobre todo con altas dosis de voluntad personal, logró superar la enfermedad y el fracaso. En pleno proceso de quimio hacía diariamente 80 kilómetros de bicicleta.

Su capacidad de autoestima era elevadísima, al igual que su adaptación al enorme sufrimiento físico y mental. Fué suspendido por dopaje en el 2012 sus siete victorias en el Tour y anuladas sus victorias por la UCI a partir de 1.998. Admitió haber usado EPO, testosterona y transfusiones de sangre. No obstante en el 2000 recibió el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes.

Severiano Ballesteros, gran golfista mundial luchó de forma denodada para superar un tumor cerebral, algo que después de años no pudo superar falleciendo en el 2011 con un gran ejemplo de fortaleza, tesón y firmeza ante el fracaso.

Foto: Aprender de las pérdidas

Rafael Nadal fue jugador mundial número uno, afirmaba que el fracaso y la derrota le enseñaron muchas cosas, cómo afrontar sus múltiples lesiones para salir de ellas como ganador. Pero también afirmaba que no solo el que gana es el que mejor hace las cosas. Se dice que el segundo es el primer perdedor, pero esto solo es un punto de vista. A veces es más interesante ser segundo y saberse ganador.

Salir del fracaso se hace con voluntad y amor propio, analizando lo que no debe volver a ocurrir, fijando la vista en temas de mejora, valorar mejor los posibles riesgos. Son muchas las ventajas que reporta un fracaso. Pero estos deben ser reducidos. El objetivo siempre es ganar, respetando al contrario, sin obtener el éxito a cualquier precio. Tratar el fracaso como una oportunidad, hay que saber leer las derrotas y aprender. El asumir el fracaso y salir fortalecido necesita trabajarse con perseverancia. Los nuevos líderes aprenden del fracaso y enseñan a los demás a salir de él. No penalizan el mismo, obviamente tampoco se felicitan por ello, pero ayudan a sus colaboradores a salir del bache. Castigar por ello, desalienta a las personas, les resta iniciativa y la posible asunción de nuevos riesgos. Además hace que se instale un temor permanente.

Elvira Larrazábal, mujer del árbitro internacional y buen amigo mío José Mª Ortiz de Mendibil, (q.e.p.d) llegó a ser campeona de España de golf repitiendo por cinco años. Nunca pensó en dedicarse profesionalmente al golf, pues a sus años ninguna mujer lo era en España. Maestra de golf tuvo que abandonarlo a los treinta años debido al nacimiento de su hija Carmen con parálisis cerebral. Tuvo que abandonar una profesión deportiva en la que era campeona. Salió de este quebranto fortalecida, con voluntad, decisión, con amor con absoluta normalidad. Fue un ejemplo al igual que muchas madres que deben sortear problemas y deben abandonar personalmente proyectos importantes.

Reinventarnos es de sabios y de personas honestas

Valores como la ética, la moral, la educación recibida ayudan a superar los fracasos tanto deportivos, en la empresa y en el mundo de la política. Reinvente su modo de hacer las cosas, establezca formas distintas de trabajar que aporten alto valor, cuestiónese, hágase preguntas constantemente, mejore, mejore y mejore y si aun así aparece la derrota o el fracaso vea en ello una oportunidad, seguramente dicho fracaso le marcará el camino a seguir.

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