Antonio Acosta, Pedro Sánchez y el fin del austericidio

Charo García
22 de Junio de 2017
Actualizado el 18 de octubre de 2024
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Pedro Sánchez y Antonio Costa

He escuchado esta semana al primer ministro de Portugal, Antonio Costa, en una extensa entrevista. No ha hecho sino refrendar más si cabe mi apoyo a Pedro Sánchez. En definitiva, está implementando las políticas que nuestro candidato propugna y lo cierto es que es la prueba evidente de que las políticas de austeridad que han machacado sobre todo a los países del sur, y que nos han sido impuestas sí o sí, son un rotundo fracaso, sí, un AUSTERICIDIO. No es necesario asfixiar a la ciudadanía poniéndole el cinturón en la garganta y apretando sin conmiseración. Daré pocos datos, aprendí hace muchos años,-Saint-Exhupéry fue el culpable-  que no son lo más importante aunque los adultos estemos obsesionados con ellos; prefiero hablar de los sentimientos, del sentimiento de los jóvenes a quienes maldita sea mil veces mil, la dichosa crisis, provocada por los mismos que ahora se benefician de ella, segó su futuro; de los que no han tenido más remedio que buscarse la vida fuera de su país, como quizá hubieron de hacerlo sus abuelos huyendo de la miseria; de los padres que angustiados han de decir a sus hijos que tienen que olvidarse de su hogar, de su entorno seguro porque unos codiciosos, avaros usureros les echan de allí, mientras quienes han jurado protegerles, defenderles, su gobierno, lo permite cruzado de brazos; de las madres que han renunciado a desarrollar una profesión remunerada, mujeres que han llegado a los cincuenta esperando a que sus hijos crecieran para incorporarse de nuevo a un mundo laboral que les niega tal posibilidad porque la edad es un reto insalvable; madres que viven con la angustia de estar en primera línea de fuego, de cuyos inexistentes ingresos dependen esos chicos y chicas, los más preparados de la historia, que se miran las manos sin poder creer que una vez creyeron tocar con la punta de los dedos los sueños que fueron alimentando desde su infancia; de los abuelos deseando jubilarse para disfrutar de una nueva vida con la satisfacción del deber cumplido y se encuentran en un volver a empezar, porque son los únicos que pueden sostener a unos y otros con su pensión o con su casa. De miles y miles de personas que han visto cómo su país se convierte en su madrastra por obra y gracia de un gobierno incapaz de creer que la mayor y más importante rentabilidad ha de ser la rentabilidad social. Miles de personas recurriendo a la beneficencia mientras sus gestores se llenan la boca con la cruel falacia de que “España va bien”. La ciudadanía no puede entender que las cifras -maldita obsesión-, con que el Gobierno intenta manipular a quienes consideran “rebaño”, no se correspondan con su realidad diaria, en la que su sueldo, si es que les ha tocado la lotería de un trabajo (hasta dónde hemos llegado para considerar un trabajo, un privilegio), no les permite una vida mínimamente digna. Pero si hay algo que esos miles de personas no pueden comprender es que un partido que debería estar orgulloso de ser de izquierdas, apoye y sostenga las políticas de derechas del Gobierno de España y calle ante las presiones de la UE. Me olvido de alguien, seguro, pero no de su sentimiento de impotencia, de su dolor. Es preciso enmendar está injusticia y puede hacerse. El gobierno de Costa ha subido las pensiones, ha subido el sueldo a los funcionarios, ha inyectado la sanidad y la educación públicas, y sin embargo ¡Portugal ha crecido más que la media de la UE! La gestión, en año y medio de gobierno de los socialistas de Costa y las distintas fuerzas de izquierdas ha sido brillante. ¿La Troika no piensa rectificar?¿Seguirán obviando el “zas en toda la boca” que les ha dado Costa?¿no se les ha demostrado que sus políticas no llevan más que a la miseria? A las pruebas me remito. No andaba tan desencaminado Pedro Sánchez, cuando en enero de 2016 se reunía con el Primer ministro de Portugal para estudiar y calibrar el famoso “Pacto a la portuguesa”, mientras los “Bellido Dolfos” atemorizaban a la ciudadanía al grito de ¡que vienen los rojos!, como si el PSOE hubiera nacido otra cosa, bien arropados por el poder económico y los medios a su servicio No anda, pues, tan desencaminado Pedro Sánchez. Rompiendo mi propósito daré un dato más: según la última encuesta electoral de Aximage, el partido socialista portugués sube hasta el 42%, aventajando en más del 17% al partido de centro derecha PSD, los demás partidos de izquierdas suben ligeramente y los de derechas caen. Pero no es lo importante que los socialistas portugueses no se hayan hundido fagocitados por la extrema izquierda, ni siquiera que quede demostrado que los rojos no se comen a nadie. Para los verdaderos patriotas, ganar no es un fin en sí mismo, sólo tiene sentido si sirve para que la ciudadanía viva dignamente. Lo importante es que tanto Pedro como Costa están en el camino correcto. Indudablemente no sólo el PSOE necesita a Pedro Sánchez, ESTE PAÍS LE NECESITA.

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