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Amores imposibles en Europa del Este

08 de Febrero de 2026
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Europa del Este

A principios de abril de 1242 la Orden de los Caballeros Teutónicos sufrió una aplastante derrota a manos de la República de Nóvgorod dirigida por el príncipe Alejandro Nevski en el todavía helado lago Peipus. Durante los años anteriores los cruzados germánicos se habían extendido por los actuales Países Bálticos y Rusia occidental. Aquella legendaria batalla marcó el fin de su expansión en el este de Europa a costa de los pueblos eslavos.

Realmente germanos y rusos, como típicos vecinos, a veces han colaborado y otras se han odiado hasta casi aniquilarse. Rusos y alemanes, en sus diversas configuraciones estatales en ocasiones han unido fuerzas frente a un enemigo común y en otras se han matado por territorios, recursos, fronteras ó intereses comerciales. De ese modo, los rusos, aliados con los franceses durante la Guerra de los Siete Años librada contra Federico de Prusia derrotaron completamente a los germanos en Kunersdorf (1759). Con Federico el Grande vencido la muerte de la zarina Isabel salvó al reino prusiano en 1762 en lo que se conoce como "Milagro de la Casa de Brandemburgo" puesto que su sucesor Pedro III era un gran admirador de Federico y de la cultura alemana y se retiró de la contienda. Varias veces rusos y germanos se han unido para repartirse el territorio polaco siempre en peligro rodeado de sus dos poderosos vecinos. Apenas medio siglo después de la batalla de Kunersdorf rusos y prusianos volvieron a unirse frente al poder imperial de Napoleón en sucesivas coaliciones y no es necesario recordar que la "Grande Armée" resultó finalmente aniquilada durante la invasión de Rusia en 1812.

Rusia y Alemania, una historia de amores, traiciones, infidelidades y desengaños. Tal vez fuese el canciller Otto von Bismarck el que mejor comprendiese la necesidad del entendimiento entre ambos estados. Tras la unificación alemana en 1871  Bismarck deseaba un "lugar bajo el Sol" y convertir a la nueva Alemania en una gran potencia, algo difícil ya que, por aquellos años el Imperio Británico con su moneda, su marina y sus inmensos territorios coloniales dominaba el comercio mundial. Por tanto, sólo quedaba entenderse con Rusia aunque sin otorgarle demasiado poder, dicho de otro modo, guardando exquisitos equilibrios. Y si Bismarck no hubiese sido apartado por el inepto y vanidoso Guillermo II, es probable que Rusia y Alemania no hubiesen entrado en guerra en 1914. Totalmente derrotados ambos imperios siguieron colaborando durante el periodo de entreguerras con sistemas políticos distintos, hablo de los pactos mas o menos secretos entre la República de Weimar y la Rusia soviética ( Tratado de Rapallo 1922) Incluso Hitler hubo de reconocer la necesidad de entenderse con Stalin lo cual se tradujo en el pacto de no agresión de agosto de 1939 ya en los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial. Que los nazis y los comunistas hubieran terminado enfrentándose es muy probable, pero lo cierto es que Hitler no tenía necesidad alguna de atacar a la U.R.S.S. pues Stalin le proporcionaba las materias primas que Alemania precisaba en su lucha contra el Imperio Británico. El 22 de junio de 1941 Hitler comenzó a suicidarse desencadenando la " Operación Barbarroja".

En la época de la posguerra fue Alemania Occidental uno de los países que más esfuerzos realizó por entenderse con la U.R.S.S. y tras 1989 Gorbachov se mostró conforme con la reunificación alemana siempre y cuando la OTAN de la que formaría parte la nueva Alemania no se expandiera hacia el Este, promesa esta última que no se cumplió. No obstante, la colaboración entre Rusia y Alemania durante los años finales del siglo XX y primeros del XXI era fructífera para ambas potencias hasta que la guerra de Ucrania dio  al traste con todo ello. La destrucción del gaseoducto " Nord Stream 2" perpetrado por agentes de la OTAN simboliza el fin del entendimiento tan beneficioso para Alemania y en último término para el resto de Europa. Y todo ello sin que Olaf Scholz y Friedrich Merz, máximos dignatarios alemanes dijeran "esta boca es mía".

¿Será posible recuperar en Europa del Este un clima de colaboración ? Parece indispensable para Alemania sobre todo y ello pese a las incendiarias y belicosas invectivas de los dirigentes germanos contra Rusia estos cuatro últimos años. Tal vez Putin se apiade y con un pelín de misericordia considere que Scholz y Merz no pueden hacer otra cosa sino lo que les dicta su amo estadounidense o que son simplemente tontos. Pero ahora que Trump está redefiniendo sin hipocresía alguna el papel de Europa en el mundo, es decir, ningún papel, sería necesario recuperar el amor entre Rusia y Alemania. Cosas más difíciles he visto en las relaciones internacionales. Tal vez el divorcio no sea tan definitivo como parece y pueda darse una reconciliación. Por el bien de todos. Los alemanes deberían recordar más a Bismarck. Era un gran estadista. Si pudiese ver a Merz, su lejano sucesor, creo que le estallaría la cabeza. Sin duda. Tal vez el mayor impedimento lo constituya la nueva Polonia, bien apoyada por EEUU que hará el papel de policía moral para evitar la concupiscencia germano rusa. Por algo son ellos muy católicos.

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