El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este viernes desde el Campo de Gibraltar para evaluar los efectos de la severa emergencia climática que azota la península y, con especial virulencia, a las provincias de Cádiz y Málaga. Tras sobrevolar las áreas más afectadas de la sierra gaditana, el jefe del Ejecutivo ha certificado la magnitud de un fenómeno meteorológico que ha saturado los suelos hasta el punto de impedir la absorción de más agua, provocando inundaciones, el aislamiento de localidades y el desalojo masivo de ciudadanos.
La respuesta del Gobierno de España ante esta crisis se ha materializado en un despliegue masivo que supera los 10.000 efectivos de la Administración General del Estado. Este contingente, compuesto por especialistas de la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias (UME), trabaja en turnos de 24 horas y en plena colaboración con los servicios de protección civil locales. Sánchez ha querido subrayar la importancia de la unidad institucional, destacando la "extraordinaria coordinación y cooperación que estamos manteniendo con las administraciones territoriales", señalando que esta suma de esfuerzos es fundamental para superar una crisis que requiere de todos los niveles del Estado.
Durante su intervención, el presidente ha trasladado un mensaje de profunda empatía a los damnificados, reconociendo el impacto que supone el abandono forzoso de los hogares y la suspensión de servicios esenciales. "Creo que todos nos hemos sentido sobrecogidos al ver estas lluvias persistentes, un suelo que ya no es capaz de absorber más agua y que, por tanto, la expulsa", ha afirmado Sánchez, quien también ha hecho una petición de paciencia y confianza hacia los expertos y servicios de emergencia. Ha recordado que todas las decisiones adoptadas, por incómodas que resulten, tienen como objetivo innegociable garantizar la seguridad de los ciudadanos, señalando que "lo más importante es lo que guía y justifica todas las decisiones que se adoptan en el marco del sistema de protección civil".
En este sentido, el presidente ha advertido de que la situación sigue siendo de extremo peligro ante la inminente llegada de un nuevo frente borrascoso que complicará las tareas de socorro. "Vienen días complejos, porque entra un nuevo frente, otra borrasca. Mañana seguiremos sufriendo una meteorología muy adversa, muy peligrosa y muy delicada", ha alertado, instando a la población a mantener la calma y a informarse únicamente a través de canales oficiales.
Más allá de la respuesta inmediata a la catástrofe, el Ejecutivo ya ha puesto la mirada en el día después. El presidente ha garantizado a las autoridades locales que el compromiso del Estado se extenderá mucho más allá de la retirada de las aguas. El plan diseñado contempla no solo la respuesta urgente, sino también la reconstrucción, la recuperación y el relanzamiento de las comarcas dañadas. "Vamos a estar al lado de los vecinos y vecinas hasta que esta crisis se supere, no solo desde el punto de vista de lo urgente, sino también de lo importante que vendrá después", ha concluido Sánchez, reafirmando que el Estado volcará sus recursos para la recuperación estructural que seguirá a este histórico temporal.