RTVE salta por los aires por la entrevista a Pedro Sánchez

El Consejo de Informativos de RTVE ha mostrado su oposición a que la entrevista al presidente del Gobierno se realice en un magacín de producción externa en vez de por los servicios informativos de la televisión pública

08 de Septiembre de 2026
Actualizado a las 12:57h
Guardar
Entrevista Pedro Sánchez RTVE injerencia judicial

Durante más de cincuenta años, cuando un presidente del Gobierno decidía arrancar el curso político en Televisión Española, la escena siempre era la misma: la mesa sobria del Telediario, el sello inconfundible de los Servicios Informativos y un periodista de la casa haciendo las preguntas. Era una especie de pacto no escrito pero sagrado. Venía a decirnos a todos: esta información pertenece a la gente, no al gobierno que ocupa Moncloa en ese momento.

Por eso, cuando salta la noticia de que Pedro Sánchez ha elegido un magacín matinal, Mañaneros 360, para su primera gran entrevista del año, un programa hecho a medias con una productora privada, el revuelo en los pasillos de Prado del Rey ha sido de época. No se trata de una pelea de egos entre presentadores. 

Para el Consejo de Informativos, esto es rozar una línea roja peligrosa. Un hecho sin precedentes que han calificado directamente de "gravedad extrema". Y tienen sus razones: las reglas de juego de RTVE dicen alto y claro en su Mandato Marco que las entrevistas institucionales y la información pura tienen que fabricarse al cien por cien con personal e infraestructura pública. Sin atajos. Sin empresas externas de por medio.

Seamos claros: cambiar el plató del Telediario por el de un magacín de mañana no es una casualidad de agenda. Es una jugada medida al milímetro. En un informativo, las reglas son estrictas, el tiempo aprieta y el tono es tenso. En un magacín matinal, en cambio, la política se mezcla con la opinión, el ritmo es más ágil y el ambiente resulta bastante más amable. El poder busca espacios más moldeables. Espacios donde el titular rápido y el espectáculo pesen más que el examen riguroso a la gestión de un gobierno.

Pero la cosa no acaba en la cara de quien sale en pantalla. El verdadero problema de dejar este tipo de grandes citas en manos de una productora externa es todo lo que no vemos desde el sofá de casa. ¿Quién decide qué temas se tocan y cuáles se pasan por alto? ¿Quién marca la línea de lo que se puede apretar y lo que no?

Solo hay que mirar lo que pasó hace un año. Mismo presidente, mismo escenario político. Aquella vez, Sánchez se sentó en el plató del Telediario 2 frente a Pepa Bueno. Casi cincuenta minutos de entrevista sobria, seria, de las que marcan distancia y rinden cuentas. Hoy, el decorado ha cambiado por completo. Y ese cambio habla bastante claro de cómo las fronteras entre el periodismo riguroso y la comunicación a medida se están volviendo peligrosamente borrosas.

La televisión pública no se paga con los impuestos de todos para ponerle una alfombra roja a ningún político ni a ningún presidente, sea del partido que sea. Su único sentido de existir es contar la verdad y apretar las tuercas al que manda. El problema está en que los políticos, cuando llegan al poder, consideran a las televisiones públicas como sus órganos de propaganda. No hay más que ver lo que sucede con las autonómicas.

Cuando esas grandes citas se desvían hacia programas gestionados por empresas privadas, los controles internos se esfuman. Los redactores de la casa tienen su estatuto, sus comités y una independencia garantizada por ley para plantarse si ven algo raro. Una productora externa, al final del día, depende de que le renueven el contrato la temporada que viene. La presión es otra muy distinta. Y el riesgo de terminar haciendo periodismo complaciente se multiplica.

Si hoy se acepta que la entrevista más importante del año se entregue a una estructura privada, mañana se podrá hacer con cualquier otra cosa. Se sienta un precedente tramposo y peligroso. Bastaría con decir que hay que "dinamizar la parrilla" para ir sacando la información política del control del Consejo de Informativos y empaquetarla según los intereses del momento.

Al final, este pulso entre los periodistas de TVE y la dirección no va de quién consigue la primicia. Va de algo mucho más profundo que nos afecta a todos: saber si la televisión de todos sigue siendo un servicio público e independiente o si se está convirtiendo, poco a poco y casi sin darnos cuenta, en una tele de autor al servicio del poder.

Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo + leído