España atraviesa una crisis silenciosa de legitimidad institucional que ya no puede ocultarse detrás del protocolo, las ceremonias oficiales o la imagen cuidadosamente construida de la Casa Real. Una investigación impulsada por la Universidad de Murcia y financiada por el Ministerio de Ciencia concluye que España es el único gran país europeo con monarquía parlamentaria donde la mayoría de la población se muestra insatisfecha con la institución y preferiría un modelo republicano.
El trabajo forma parte del proyecto académico “European Monarchies in Comparative Perspective”, también conocido como “The Crowns”, una investigación comparada que analiza cómo perciben los ciudadanos las monarquías de siete países europeos: España, Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Noruega, Bélgica y Países Bajos.
Mientras las monarquías escandinavas siguen conservando elevados niveles de legitimidad institucional y estabilidad simbólica, España presenta indicadores mucho más deteriorados en cuestiones como:
- confianza institucional,
- percepción de neutralidad política,
- transparencia,
- cercanía a la ciudadanía,
Representación de las nuevas generaciones
La propia estructura del estudio resulta significativa. Durante décadas, la monarquía española se presentó como una institución homologable a las grandes casas reales europeas. El discurso oficial insistía en que la Corona española funcionaba bajo parámetros similares a los de las monarquías escandinavas: neutralidad política, estabilidad institucional y capacidad de cohesión simbólica. Sin embargo, los datos recopilados por los investigadores dibujan una realidad completamente distinta.
Los investigadores apuntan a varios factores históricos y políticos para explicar esta anomalía española.
Entre ellos aparecen:
- la restauración monárquica vinculada al franquismo,
- la interrupción histórica de la continuidad dinástica,
- los escándalos protagonizados por Juan Carlos I,
- y la creciente polarización política de los últimos años.
A diferencia de las casas reales del norte de Europa, percibidas mayoritariamente como instituciones protocolarias y alejadas de la confrontación partidista, la Corona española sigue siendo vista por amplios sectores sociales como un actor político asociado al modelo constitucional de 1978.
Mientras las monarquías del norte de Europa mantienen elevados niveles de respaldo social, España aparece como una anomalía política dentro del continente. No se trata únicamente de una caída de popularidad, sino de un cuestionamiento profundo sobre la propia utilidad y legitimidad democrática de la institución hereditaria.
El proyecto oficial puede consultarse en European Crowns y la ficha pública de financiación aparece en el portal investigador de la Universidad de Murcia.
El peso de la historia y los escándalos
Los investigadores no sitúan el origen del desgaste únicamente en los últimos años. El caso español presenta una singularidad histórica evidente respecto al resto de monarquías europeas analizadas.
La restauración de la Corona española quedó íntimamente vinculada al final de la dictadura franquista y a la arquitectura institucional de la Transición. A diferencia de otras monarquías europeas con siglos de continuidad constitucional relativamente estable, la española reapareció en un contexto político extremadamente condicionado por la herencia del franquismo.
Esa fragilidad de origen ha reaparecido con fuerza tras los escándalos protagonizados por Juan Carlos I. Las investigaciones sobre cuentas opacas, presuntas comisiones y regularizaciones fiscales erosionaron gravemente la imagen pública de la institución.
Aunque Felipe VI mantiene mejores valoraciones personales que la propia monarquía como institución, los estudios académicos previos del mismo equipo investigador ya advertían de que el daño reputacional provocado durante los últimos años seguía teniendo efectos profundos sobre la confianza ciudadana.
Uno de esos trabajos científicos relacionados puede consultarse en el portal investigador de la UMU: The monarchy–republic debate in Spain.
Los jóvenes se alejan de la institución
Uno de los elementos más relevantes de la investigación es el fuerte componente generacional del rechazo a la monarquía.
Cuanto menor es la edad de los encuestados, menor es también el respaldo a la Corona. La monarquía pierde especialmente apoyo entre jóvenes, votantes urbanos y sectores con estudios superiores, donde el republicanismo deja de ser una posición marginal para convertirse en una opción cada vez más normalizada.
Ese fenómeno preocupa especialmente porque rompe uno de los pilares históricos de las monarquías parlamentarias europeas: la continuidad simbólica entre generaciones.
En países como Suecia, Noruega o Dinamarca, las casas reales continúan funcionando como elementos identitarios relativamente consensuados y alejados de la confrontación partidista. En España ocurre lo contrario: la monarquía aparece cada vez más asociada a determinados bloques ideológicos.
La consecuencia es demoledora para la propia lógica institucional de la Corona. Una monarquía parlamentaria necesita ser percibida como transversal para conservar legitimidad social. Cuando una parte creciente de la ciudadanía la identifica con posiciones políticas concretas, la institución pierde precisamente aquello que justifica su existencia simbólica.
Un debate bloqueado desde las instituciones
La investigación vuelve además a poner sobre la mesa un problema político de fondo: la enorme distancia entre el debate social y el debate institucional sobre la forma de Estado.
Pese al crecimiento sostenido del republicanismo en las encuestas, la posibilidad de abrir una discusión constitucional sobre la jefatura del Estado continúa prácticamente ausente de las instituciones españolas.
Ese bloqueo político ha generado una paradoja evidente. La monarquía fue presentada durante décadas como uno de los elementos estabilizadores del sistema democrático nacido en 1978, pero hoy se ha convertido en uno de los puntos de mayor desgaste institucional del propio modelo.
Los responsables del proyecto sostienen que precisamente por eso era necesaria una investigación académica comparada y rigurosa. No se trata de propaganda partidista ni de un sondeo de coyuntura, sino de un trabajo científico financiado con fondos públicos que busca medir cómo evolucionan las monarquías europeas contemporáneas.
El proyecto PID2022-137651NB-I00 seguirá desarrollándose hasta 2027 y prevé publicar nuevos análisis sobre legitimidad institucional, comunicación política y percepción ciudadana de las casas reales europeas.
Además del portal oficial del proyecto, también puede consultarse este PDF académico previo relacionado con la percepción social de la monarquía española: The crown: a survey about the Spanish monarchy (PDF).