La regularización migratoria pone a prueba la capacidad de la Administración

La Policía activa un plan extraordinario para afrontar el volumen de expedientes tras recibir más de 1,2 millones de solicitudes. Los sindicatos alertan de que la falta de previsión puede traducirse en retrasos y sobrecarga para los agentes

02 de Julio de 2026
Actualizado a la 13:05h
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La regularización migratoria pone a prueba la capacidad de la Administración

La regularización extraordinaria de personas extranjeras ha superado todas las previsiones iniciales y ha obligado a la Policía Nacional a activar un plan de choque para reforzar la expedición de documentación. A partir de este 1 de julio, numerosas Unidades de Documentación ampliarán su horario de atención con turnos de tarde y apertura de oficinas los sábados para intentar absorber una carga de trabajo que los propios sindicatos califican de extraordinaria.

Las cifras explican por sí solas la magnitud del desafío. Si el Gobierno estimó inicialmente que el proceso podría beneficiar a unas 500.000 personas, el número de solicitudes registradas entre abril y finales de junio supera ya los 1,2 millones, más del doble de lo previsto. Esa diferencia ha transformado una operación administrativa compleja en uno de los mayores despliegues documentales de los últimos años.

La siguiente fase será especialmente exigente. Tras la revisión de los expedientes, corresponde ahora expedir las Tarjetas de Identidad de Extranjero (TIE), realizar la toma de huellas, verificar documentación y resolver incidencias individuales. Se trata de procedimientos que requieren atención presencial y una elevada dedicación por parte de los funcionarios especializados.

Los sindicatos policiales coinciden en que el verdadero cuello de botella comienza ahora. Organizaciones como SUP, CEP, Jupol o CSIF consideran que los refuerzos aprobados resultan insuficientes para asumir el volumen de expedientes acumulados. También denuncian problemas técnicos en la plataforma Mercurio, retrasos en la carga de cientos de miles de solicitudes y un incremento de la presión sobre unas plantillas que ya soportan importantes cargas de trabajo en materia de documentación y extranjería.

La Dirección General de la Policía ha optado por incentivar voluntariamente la realización de horas extraordinarias, remuneradas con 25 euros por hora, y ampliar los turnos de atención. La medida pretende evitar un colapso administrativo, aunque las organizaciones profesionales advierten de que la disponibilidad de agentes tiene un límite y que la solución difícilmente puede descansar de forma prolongada sobre el esfuerzo extraordinario de las plantillas.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente en la gestión pública. Las grandes decisiones políticas necesitan ir acompañadas de una planificación administrativa acorde con su dimensión. Aprobar una medida de enorme impacto social exige prever también los recursos humanos, tecnológicos y organizativos necesarios para ejecutarla con eficacia.

La regularización extraordinaria responde a una realidad ampliamente reconocida por numerosas organizaciones sociales, que consideran necesario ofrecer seguridad jurídica a miles de personas que ya residen y trabajan en España. Pero el éxito de una política pública no depende únicamente de su finalidad, sino también de la capacidad de las instituciones para aplicarla con agilidad, seguridad jurídica y recursos suficientes.

En las próximas semanas será la Administración la que deba demostrar que está preparada para convertir ese reconocimiento legal en una gestión eficaz. De ello dependerá no solo el funcionamiento de las oficinas de extranjería, sino también la confianza de miles de personas que esperan culminar un proceso llamado a tener un importante impacto social y económico.

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