El Gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla tiene dos claras varas de medir a las víctimas en Andalucía. Las de primera categoría para la Administración autonómica son las del trágico accidente ferroviario de Adamuz. El presidente andaluz ha reconocido por activa y por pasiva que es su prioridad número uno conocer “toda la verdad” del caso que se saldó con 46 fallecidos y 152 heridos. En un segundo escalafón, a muy larga distancia, se encuentran claramente las 2.317 mujeres al menos que han sufrido el fallo sanitario más clamoroso del sistema público de salud en la historia de la autonomía andaluza. Este caso concreto ha sido dado ya por completamente amortizado tanto por el consejero de Sanidad, Antonio Sanz, como por el propio presidente andaluz, que miran hacia otro lado cuando se conocen ahora las insistentes llamadas de alerta realizadas por los máximos responsables del Servicio de Radiodiagnóstico del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde se contabilizó el 90% de los fallos.
La falta de personal sanitario provocó que se acumularan miles de pruebas diagnósticas sin realizar durante años. Así lo ha adelantado El País, que apunta que se llegaron a sumar 6.400 mamografías sin hacer por no contar con los sanitarios suficientes para ello. El Gobierno de Moreno Bonilla, lejos de atender estas advertencias de los profesionales, decidió omitirlas y ni siquiera un segundo aviso para frenar la crisis de los cribados por parte de los profesionales puso en alerta a los máximos dirigentes del ejecutivo andaluz. Tuvo que ser la denuncia de la asociación Amama de Sevilla la que destapara el escándalo a finales del pasado septiembre.
“¿Qué hubiera pasado si Amama no lo hubiera denunciado?”, se pregunta la diputada socialista Ángeles Férriz después de conocerse que la Junta omitió sendos informes de alerta de los profesionales
La oposición política quiere retratar al ejecutivo andaluz y su “hipocresía” con las víctimas de accidentes o negligencias, una vez comprobado el sumo interés de la Junta por adelantarse como primer interesada en “conocer toda la verdad” del caso del accidente de trenes en la localidad cordobesa. “¿Por qué unas víctimas sí y a otras no?”, se pregunta la portavoz del PSOE en la Cámara andaluza, María Márquez. “Moreno Bonilla es un lobo de derechas con piel de cordero. Lágrimas para unas víctimas cuando puede culpar al PSOE. Persecuciones e intento de callar a otras víctimas cuando la culpa es suya. El cinismo en política se termina pagando”, añade.

También su compañera de filas, Ángeles Férriz, se hace una y otra vez la misma pregunta sobre el escándalo de los cribados fallidos: “¿Qué hubiera pasado si Amama no lo hubiera denunciado?”. La diputada socialista subraya que Moreno Bonilla lo sabía desde 2021 “y no hizo nada”. “Nos gobierna una banda de desalmados”, añade Férriz, quien pide la dimisión del consejero de Sanidad por lo que considera un “espectáculo obsceno” del presidente andaluz. “Debe parar ya de arrojar los muertos a otros”, lamenta la diputada socialista. El Grupo Socialista presentará en el próximo pleno una Proposición No de Ley sobre la crisis de los cribados.