Decenas de miles de personas han participado este domingo en todas las capitales de Andalucía en las manifestaciones en defensa de la sanidad pública convocadas por las Mareas Blancas, los sindicatos y los partidos políticos de izquierdas. Las mismas mareas ciudadanas que en 2018 fueron un detonante electoral decisivo que se llevó por delante el último gobierno socialista de la comunidad andaluza tras el intento de la ex presidenta socialista Susana Díaz de llevar adelante una fallida reorganización hospitalaria, son ahora las mismas que, a un mes de las decisivas elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo, están advirtiendo al ejecutivo andaluz de Juan Manuel Moreno Bonilla que la sanidad pública no se negocia ni se transige con ella como arma de propaganda, sino que se defiende con hechos. Es lo que han pedido los miles y miles de ciudadanos en las ocho capitales de Andalucía, tras salir a las calles bajo el lema “Negocio en sanidad, más mortalidad”.
Los organizadores de las manifestaciones proponen una docena de medidas para frenar el deterioro de la sanidad pública y su deriva hacia una progresiva privatización puesta en marcha por el ejecutivo de Moreno Bonilla desde que llegara al poder en Andalucía en 2019. Un dato demoledor evidencia las quejas de los manifestantes: “Actualmente, la mortalidad global ajustada por edad en Andalucía es la más alta de todas las comunidades. Según el INE, en 2025, Andalucía superó en un 11,6% la tasa de mortalidad media del Estado”.
Las marchas ciudadanas han comenzado este domingo a las 12 horas desde distintos puntos céntricos de las ocho capitales de provincia de Andalucía. En Sevilla, ha comenzado en el barrio de San Bernardo y ha terminado en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía.
El Gobierno de Moreno Bonilla resta credibilidad a las protestas por celebrarse en un contexto de campaña electoral y tener la sanidad el mayor presupuesto de su historia en la comunidad
Lejos de asumir la realidad del malestar ciudadano por la situación actual de la sanidad pública en Andalucía, el Gobierno de Moreno Bonilla se enroca y niega la mayor. Su consejero de Sanidad y mano derecha del presidente andaluz, Antonio Sanz, se ha limitado a enmarcar las protestas en el ambiente preelectoral que se vive en Andalucía y en el intento de los partidos de izquierdas de “desprestigiar” la sanidad pública de la comunidad y a sus profesionales sanitarios.
“La credibilidad que tiene tiene que ver con la campaña electoral de la izquierda que está intentando atacar permanentemente a los profesionales sanitarios y desprestigiar la sanidad pública andaluza cuando hoy Andalucía invierte más en sanidad que nunca, con 16.200 millones de euros”, se limita a decir Sanz, quien se suma al mensaje de todo el ejecutivo de relacionar cantidad presupuestaria con calidad asistencial y de gestión, una correlación que no siempre se produce, como así ponen de manifiesto los numerosos sondeos que sitúan el problema de la sanidad pública como el más preocupante actualmente en Andalucía. Sin ir más lejos, el del propio CIS andaluz, un barómetro trimestral preparado por el propio Gobierno andaluz.