El incendio forestal declarado este jueves en el entorno de Los Gallardos, en Almería, ha provocado una de las mayores tragedias asociadas a un fuego forestal en Andalucía. El último balance oficial eleva a al menos doce las personas fallecidas, varias de ellas localizadas en el interior de sus vehículos cuando intentaban huir de las llamas.
La dimensión del incendio obligó a activar la fase de emergencia, situación operativa 2, y a desplegar un amplio dispositivo integrado por más de 150 efectivos del Plan Infoca, bomberos, Guardia Civil, Policía Nacional, el Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA) y la Unidad Militar de Emergencias (UME), cuyos efectivos partieron desde la base de Morón para reforzar las labores de extinción.
Las condiciones meteorológicas complicaron desde el primer momento el trabajo de los equipos de emergencia. Las fuertes rachas de viento, que alcanzaron los 70 kilómetros por hora, y la vegetación extremadamente seca favorecieron un avance muy rápido del fuego, que terminó alcanzando varias zonas habitadas y obligó a evacuar distintas barriadas y núcleos de población próximos.
Permanecen desalojados vecinos de Almocáizar, Fuente del Albarico, Los Pinos, La Serena y varias viviendas del entorno de Bédar. Decenas de personas han sido trasladadas al Centro de Artes Escénicas de Los Gallardos, donde reciben atención y asistencia por parte de los servicios de emergencia.
Además de las víctimas mortales, varias personas han resultado heridas. Una mujer con quemaduras fue evacuada al Hospital Universitario Torrecárdenas, mientras que otra persona fue atendida por inhalación de humo y otras cuatro recibieron asistencia sanitaria por problemas respiratorios y quemaduras leves.
Las primeras llamadas recibidas por el servicio de emergencias 112 alertaban de un incendio originado junto a la carretera N-340A. Algunos avisos apuntaban a la posible caída de un cable eléctrico como origen del fuego, aunque las causas deberán ser determinadas por la investigación oficial una vez la situación quede estabilizada.
El incendio también obligó a cortar la autovía A-7 entre los kilómetros 709 y 714, además de la N-340A, dificultando aún más la movilidad en una zona donde muchas personas intentaban ponerse a salvo.
El consejero de la Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, calificó lo ocurrido como "el incendio de mayores consecuencias hasta la fecha" en la comunidad y trasladó el pésame del Gobierno andaluz a las familias de las víctimas. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, expresó igualmente su consternación y pidió máxima prudencia a la población durante toda la noche.
Más allá del despliegue de medios y de las cifras, la tragedia deja imágenes difíciles de olvidar. Vehículos alcanzados por las llamas, familias separadas en la evacuación, vecinos obligados a abandonar sus hogares con apenas unos minutos de margen y centenares de personas pendientes de noticias sobre familiares y amigos.
Las próximas horas seguirán centradas en contener un incendio que continúa activo, atender a las personas afectadas y garantizar la seguridad de quienes permanecen en la zona. Después llegará el momento de esclarecer cómo se originó el fuego, reconstruir lo sucedido y analizar una emergencia que ha golpeado con una dureza excepcional a la provincia de Almería.
Hoy, sin embargo, el protagonismo pertenece a las víctimas. Detrás de cada número hay una historia interrumpida, una familia rota y una comunidad que afronta una de las jornadas más dolorosas de su historia reciente.
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