El Gobierno elevará desde este martes, 1 de septiembre, hasta 20 céntimos por litro la rebaja del Impuesto sobre Hidrocarburos aplicada al gasóleo, frente a los cinco céntimos inicialmente previstos para este mes. La medida se activa automáticamente después de que el precio del diésel aumentara un 15,7% interanual en julio, superando el umbral del 15% establecido en el plan de respuesta frente a las consecuencias económicas de la guerra en Irán.
El mecanismo fue diseñado precisamente para adaptar las ayudas a la evolución de los precios. El calendario inicial contemplaba una reducción progresiva del apoyo fiscal, desde los 15 céntimos de julio y los 10 de agosto hasta los cinco previstos para septiembre. Sin embargo, el Real Decreto-ley aprobado a finales de junio incluyó una cláusula que permite elevar de nuevo la protección cuando el encarecimiento de los carburantes supere determinados niveles.
La gasolina seguirá un camino diferente. Su precio aumentó un 7,3% interanual en julio, lejos del límite fijado para activar la salvaguarda, por lo que la rebaja fiscal quedará en cinco céntimos por litro durante septiembre. El Gobierno defiende que este diseño permite concentrar el esfuerzo público en el combustible sometido a una mayor presión.
El diésel acumula una subida cercana al 24%
La ampliación de la rebaja llega después de ocho semanas consecutivas de incrementos en los carburantes. El gasóleo se situó la última semana en 1,861 euros por litro y acumula un encarecimiento próximo al 24% desde comienzos del verano, en un contexto marcado por las tensiones energéticas derivadas del conflicto en Irán.
El repunte energético se está trasladando también a la inflación. El indicador adelantado del IPC publicado por el INE sitúa la tasa interanual de agosto en el 4,3%, siete décimas por encima del 3,6% registrado en julio y en su nivel más elevado desde febrero de 2023. El organismo estadístico señala precisamente el comportamiento de los combustibles y lubricantes para vehículos como uno de los principales responsables del aumento. La inflación subyacente, en cambio, baja una décima y queda en el 2,9%.
El Ministerio de Economía estima que las medidas desplegadas desde marzo han amortiguado una parte importante del impacto del encarecimiento energético sobre los hogares. La subida de la rebaja fiscal del diésel supone ahora reforzar ese escudo allí donde los precios han superado el límite previsto por el propio decreto, en lugar de mantener una retirada automática de las ayudas ajena a la evolución del mercado.
La situación seguirá condicionada por la evolución del conflicto en Oriente Medio y su impacto sobre los mercados energéticos. Desde este martes, al menos, la fiscalidad del gasóleo incorporará una protección adicional precisamente cuando su fuerte encarecimiento está ejerciendo una mayor presión sobre conductores, transportistas y actividad económica
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